COLABORACIONES de A.A.
20:56 | Author: Grupo Libertad
Fue en el Teatro de la Opera de San Francisco en 1.951 cuando los Alcohólicos Anónimos recibieron el Premio LASKER (regalo de Albert y Mary Lasker) adjudicado por los 12.000 médicos que conforman la Asociación Norteamericana de Salud Pública, en reconocimiento a su especial y exitoso enfoque del antiguo problema de salud pública y social, EL ALCOHOLISOMO.
Desde su fundación hace 16 años, Alcohólicos Anónimos ha traído l a recuperación a más de 120.000 bebedores crónicos que fueron considerados como sin esperanza. Hoy en día esta comunidad mundial de 4000 grupos residentes en 38 países, están rehabilitando 25.000 personas adicionales por año. Al puntualizar que el alcoholismo es una enfermedad, se ha ido eliminando poco a poco el estigma social comúnmente asociado con esta condición.
Alcohólicos Anónimos se basa en el principio novedoso de que un alcohólico recuperado puede hacer contacto y tratar a un compañero de problema como ninguna otra persona puede hacerlo. En esta forma, el alcohólico recuperado mantiene su propia sobriedad; el hombre o mujer que trata pronto se convierte en un médico para el próximo paciente, creándose así una reacción en cadena de liberación, siempre creciente, con pacientes unidos por eslabones de sufrimiento común, entendimiento común y acción estimulante para una causa noble.
Este no es un movimiento de reforma, ni está operado por profesionales dedicados al problema. Se financia por contribuciones voluntarias de sus propios miembros, todos los cuales permanecen anónimos. No hay cuotas, ni terapeutas pagados, ni trabajadores profesionales a sueldo. Gozan de la buena voluntad y a menudo del apoyo caluroso de muchos grupos médicos y científicos. Logro, que no es común en organizaciones manejadas enteramente por personas no profesionales.
Los historiadores señalarán algún día a Alcohólicos Anónimos como una sociedad que hizo mucho más que alcanzar una media considerable de éxito con el alcoholismo y su estigma; ellos reconocerán que Alcohólicos Anónimos ha sido una gran aventura en la búsqueda social que forjó un nuevo instrumento para la acción social; una nueva terapia basada en la comprensión de un problema común, terapia que tiene un vasto potencial para innumerables enfermedades que sufre la humanidad.
A.A. llega a la mayoría de edad
martínpescador de Ceuta
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Un jugador de béisbol bastante bien conocido logró su sobriedad en A.A. y ya que su regreso al béisbol fue tan espectacular, aparecieron en la prensa muchos reportajes sobre el caso, en los que se atribuía a A.A. el mérito de su recuperación. "Los alcohólicos vinieron en tropel. Estábamos encantados." El mismo Bill W. hizo una gira, dando entrevistas personales en nombre de A.A. "Supongo que, durante dos o tres años, yo era el principal violador del anonimato en A.A." Todo el mundo creía que el anonimato era importante, pero en esos tiempos parecía que si las circunstancias eran favorables se podrían hacer excepciones.

Otros miembros siguieron el ejemplo de Bill, abandonando el anonimato "por el bien de A.A." Una mujer, miembro de A.A., usando su nombre completo y diciendo que era miembro de A.A., emprendió una campaña de educación sobre el alcohol. "[E]l proyecto tuvo resultados inmediatos.¼ Iba aumentando la comprensión del público acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estigma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A. Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.

"Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a futuros riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras." Un miembro de A.A. empezó a publicar una revista dedicada a la causa de la Prohibición, usando el nombre de A.A. para atacar los males del whisky. Luego, una asociación mercantil de licores propuso que un miembro ocupara un puesto de "educación." Iba a decir a la gente que el alcohol en cantidades excesivas era malo para cualquier persona y que ciertas personas, los alcohólicos, no debían beberlo en absoluto. Nuestro amigo A.A. tendría que romper su anonimato—causando necesariamente al público la impresión de que A.A. estaba a favor de la "educación," al estilo de los comerciantes de licor.

Estos acontecimientos y otros parecidos sirvieron para recalcar dramáticamente lo arriesgado que era hacer uso del nombre de A.A. con fines distintos del de llevar el mensaje anónimamente. Cuanto más valioso es el nombre de A.A., tanto más seductora es la tentación. Dentro de pocos años, Bill y otros miembros que habían roto su anonimato se dieron cuenta de que tenían que salirse de la vista del público si A.A. iba a sobrevivir.

Los Washingtonianos

Unos cien años antes, un movimiento parecido, encaminado a ayudar a los alcohólicos, floreció y luego fracasó, principalmente por no tener principios espirituales unificadores. En abril de 1840, seis amigos, compañeros de copas, se reunieron en la Taberna Chase de Baltimore y allí decidieron unánimemente dejar la bebida. Su naciente grupo, al que se puso el nombre de los Washingtonianos, tenía una sola meta: "la redención de los borrachos. Dentro del plazo de un año, habían reformado a 1,000 borrachos y tenían otros 5,000 miembros y amigos; pasados unos pocos años más, el número de miembros ascendió a varios centenares de miles. Sin embargo, los Washingtonianos no tenían un conjunto de tradiciones que les pudiera mantener unidos y enfocados en su objetivo. Los líderes del movimiento estaban muy a la vista del público y pronto se vieron envueltos en causas políticas y en el movimiento antialcohólico. A finales de 1847, los Washingtonianos casi habían desaparecido.

Renunciar al reconocimiento público

En los años 50, década en que las Doce Tradiciones fueron adoptadas por la Comunidad, los A.A., gracias a haber aprendido las lecciones de la historia, ya se dieron cuenta del valor de renunciar al poder y al prestigio y de vivir de una manera genuinamente humilde. Desde entonces los miembros—con muy pocas excepciones—se han mantenido apartados de la vista del público y se han negado a aceptar el reconocimiento público por su afiliación con A.A.

Durante un período de varios años, Bill W. se veía casi inundado de propuestas para darle reconocimiento público por ser uno de los cofundadores de Alcohólicos Anónimos. (El Dr. Bob S., el otro fundador, murió en 1950.) Bill rechazó varios premios universitarios, se negó a tener su nombre e historia personal publicados en el "Quién es quién en América," dijo que no a la revista Time, la cual hubiera puesto su foto en la portada de un número, y rehusó el premio Lasker (el cual fue otorgado en cambio a la Comunidad de A.A.). En 1954, la Universidad de Yale le ofreció un título honorario de Doctor en Derecho y se negó a aceptarlo. Las razones por haber hecho esto, que todavía tienen resonancia para el nuevo milenio, las explicó en una carta fechada el 2 de febrero de 1954, dirigida al entonces secretario de Yale, Reuben A. Holden:

"Si aceptara [tal distinción], los beneficios a corto plazo para Alcohólicos Anónimos y para las legiones de personas que todavía sufren de nuestra enfermedad, serían considerables y de un alcance mundial. No tengo la menor duda de que una muestra de apoyo tan potente aceleraría grandemente la aprobación pública de A.A. en todas partes. Por lo tanto, solamente la más contundente razón podría moverme a privar a Alcohólicos Anónimos de una oportunidad de esta envergadura.

"Esta es la razón: La Tradición de Alcohólicos Anónimos—nuestra única forma de gobierno—pide a todo miembro que evite cualquier publicidad u honor personal que pueda vincular su nombre con nuestra Sociedad en la mente del público. La Duodécima Tradición de A.A. dice: ‘El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.’

"Debido a que hemos tenido ya mucha experiencia concreta en este principio vital, hoy en día todo miembro juicioso de A.A. es de la opinión de que si, en los años venideros, seguimos practicando este principio de manera absoluta, esto servirá para garantizar nuestra eficacia y nuestra unidad, refrenando fuertemente a todos aquellos para quienes el reconocimiento y los honores públicos no son sino un trampolín hacia la dominación y el poder personal.

"Al igual que otros hombres y mujeres, los A.A. miramos con profunda aprensión la tremenda lucha por el poder que se desenvuelve a nuestro alrededor, una lucha de múltiples formas que invade todos los aspectos de la vida, desgarrando nuestra sociedad. Creo que los A.A. tenemos la suerte de darnos cuenta claramente de que tales fuerzas no deben regir nunca entre nosotros, porque serían nuestra perdición.

"La Tradición de anonimato personal y de negarnos a aceptar honores ante el público es nuestro escudo protector. No nos atrevemos a enfrentarnos indefensos a la tentación del poder."
monteeolo
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Y ESTO QUIEN LO ESCRIBIO?


¿Quiénes somos nosotros para impedir que alguien ingrese?. Para muchos alcohólicos desesperados A.A. es la corte de su última apelación.
¿Cómo podemos cerrar la puerta en la cara de alguien que desea entrar?.
No nunca podremos hacer eso. Siempre debemos asumir el riesgo sin importarnos quien sea la persona.
Las características del llamado alcohólico típico es un sentimiento egocéntrico narcisista, dominado por sensaciones de omnipotencia, que intenta mantener a toda costa su integridad interior.
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INDIVIDUALIDAD DESAFIANTE y GRANDIOSIDAD

Interiormente el alcohólico no acepta ser controlado por el hombre o por un Poder Superior.

El alcohólico es y debe ser el dueño de su propio destino
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Cordero- León - Mono - Cerdo
Desde la antigüedad se han conocido las fases de la intoxicación alcohólica.

Ya desde NOE se sabía del vino, he aquí una historia mitológica de origen hebreo:

NOE araba un día la tierra y fue tentado por el demonio, el cual le preguntó, que era lo que hacía. NOE le contestó “estoy plantando un viñedo y cuando la fruta esté madura dará uvas que son excelentes, para comer frescas o secas y cuando se las exprime el jugo se vuelve vino que calienta el cuerpo y el espíritu. El diablo le sugirió que fuesen socios en el viñedo y NOE aceptó. El diablo sacrificó un CORDERO, un LEÓN, un MONO y un CERDO, para que la sangre de cada uno fecundase las raíces de las vides”.

Esto ha sido interpretado de la siguiente forma:

El hombre normalmente es como un cordero, inocente e inofensivo; pero cuando comienza a beber se siente en los primeros momentos como un león, orgulloso y seguro de su fuerza. Conforme va tomando más alcohol comienza a hablar desordenadamente a comportarse como un mono idiota, y si continua aún bebiendo más caerá al suelo y se revolcará en los alimentos y la porquería al igual que un cerdo.
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ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
Por Jack Alexander
La publicación del artículo “ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS” por Jack Alexander en el Saturday Evenig Post, aparecido en el número fechado el 1 de marzo de 1941, marcó un importante jalón en la historia de la Sociedad.
A pesar de que un artículo de alcances nacionales había sido publicado antes, el informe del Post sobre un puñado de hombres y mujeres que habían alcanzado la sobriedad a través de A.A., fue en grado sumo el motivo que estableció firmemente a la sociedad de A.A. en un plano nacional e internacional.
Aún hoy, muchos alcohólicos que se vuelven hacia A.A. para la solución de sus problemas, tienen un recuerdo vívido y claro de haber leído el artículo de Jack Alexander.
Lo publicado en el Post nos recuerda el crecimiento de A.A. en un periodo de años relativamente breve. En 1941 aproximadamente 2.000 hombres y mujeres estaban viviendo el Programa de A.A. con todo éxito. Hoy el número excede 1.000.000 y casi 48.000 Grupos celebran sus reuniones regularmente, en los Estados Unidos el Canadá y otros 108 países.
En 1941 Jack Alexander informó sobre el significado de los servicios y la humildad que distingue al programa de A.A. y los que lo practican. Alcohólicos Anónimos ha crecido tremendamente desde entonces. Pero la misma conciencia de nuestra necesidad de continuar sirviendo a nuestros semejantes alcohólicos, con un espíritu de ayuda y humildad, continúa siendo la piedra fundamental de nuestra Sociedad.
Es con ese espíritu que este histórico artículo se reimprima ahora, para todos los miembros, viejos y nuevos, que comparten un interés común en los primeros tiempos de Alcohólicos Anónimos.
Se recuerda a los lectores que este artículo fue publicado por primera vez en marzo de 1941, cuando A.A. tenía menos de seis años de existencia. Las referencias acerca de fechas, hechos ocurridos, y número de miembros distribuidos en varios grupos, deben ser leídos teniendo en cuenta esta circunstancia.
La Fundación Alcohólica mencionada en este folleto, se llama ahora THE GENERAL SERVICE BOARD OF ALCOHOLICS ANONYMOUS INC.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
Por Jack Alexander
Hace unas semanas tres hombres se encontraban sentados alrededor de la cama de un paciente alcohólico en la sala para psicópatas del Hospital General de Filadelfia. El hombre de la cama, que era totalmente extraño para los otros, tenía la expresión tensa y ligeramente estúpida de los alcoholizados en el proceso de disipación de la “niebla alcohólica” después de una tremenda orgía. Lo único digno de ser tenido en cuenta acerca de los visitantes, excepto por el contraste evidente entre sus bien cuidadas personas y el enfermo, era el hecho de que cada uno de ellos había pasado varias veces por el proceso de disipación de la “niebla alcohólica”. Eran miembros de Alcohólicos Anónimos; un grupo de ex bebedores que se dedicaban a ayudar a otros alcohólicos a quebrar el hábito de la bebida.
El hombre de la cama era un mecánico. Sus visitantes habían sido educados en Princeton, Yale y Pennsylvania y eran respectivamente un vendedor, un abogado y un agente de publicidad. Hacía menos de un año que uno de ellos había estado con camisa de fuerza en la misma sala de ese hospital. Otro de sus compañeros había pasado de un sanatorio a otro, haciendo la vida imposible al personal de los más importantes centros del país para el tratamiento del alcoholismo. El tercero había pasado veinte años de su vida sin ser nunca internado, pero perturbando su vida, la de sus familiares y patrones, como también la de algunos parientes bien intencionados que habían tenido la temeridad de intervenir.
El ambiente de la sala estaba espeso con el aroma de paraldehído, un desagradable “cocktail” que huele como una mezcla de alcohol y éter, y que los hospitales a veces usan para tranquilizar al bebedor paralizado, y calmar sus nervios destrozados. Los visitantes parecían no darse cuenta de esto, y no importarles tampoco la atmósfera depresiva que es típica de las mejores salas para psicópatas.
Estuvieron fumando y hablando con el paciente más o menos por espacio de veinte minutos; luego dejaron sus tarjetas personales y se marcharon. Si el hombre de la cama deseaba volver a ver a alguno de ellos – le dijeron – no tenía más que llamar por teléfono. Hicieron comprender bien claramente al enfermo que si verdaderamente deseaba dejar de beber, estaban dispuestos a dejar su trabajo o levantarse de la cama a cualquier hora de la noche para ir a visitarlo donde quiera que se encontrara. Si el hombre no deseaba llamarlos no volvería a verlos. Los miembros de Alcohólicos Anónimos no persiguen ni “miman” al candidato, y conocen todas las tretas del alcohólico que finge reformarse, y que es un maestro en el arte del engaño.
En esto reside gran parte de la fuerza única de este movimiento, que en los últimos seis años ha traído la recuperación de aproximadamente 2.000 hombres y mujeres, un elevado
porcentaje de los cuales habían sido desahuciados por los médicos. Los médicos y los clérigos, trabajando separadamente o juntos, siempre han conseguido sacar a flote unos pocos casos. En ocasiones excepcionales algunos bebedores han encontrado por sí solos el camino hacía la sobriedad. Pero las incursiones en el campo del alcoholismo han sido prácticamente nulas, y éste sigue siendo uno de los grandes enigmas de la salud pública, sin solución.
Siendo por naturaleza sensible y desconfiado, al alcohólico le agrada que lo dejen solo para tratar de solucionar el misterioso mal que le aqueja, y generalmente no parece importarle la tragedia que mientras tanto carga sobre los hombros de los que lo rodean. Se aferra desesperadamente a la convicción de que, a pesar de que no puede controlarse con la bebida, llegará el día en que podrá beber normalmente. El alcohólico es uno de los ejemplares más raros que existen desde el punto de vista de la medicina, y con mucha frecuencia son personas de inteligencia sumamente aguda.
Discuten con profesionales y parientes que tratan de ayudarlos y experimentan una perversa satisfacción en hacerles notar las fallas en los argumentos que emplean al discutir con ellos.
No hay excusa – por elaborada que sea – para justificar el beber, que los “técnicos” de Alcohólicos Anónimos no hayan oído mencionar o utilizado ellos mismos. Cuando uno de los candidatos les da una razón para emborracharse, ellos les cuentan una media docena de justificativos que empleaban en sus épocas de bebedores. Esto perturba un poco al candidato y lo pone a la defensiva. No puede menos que observar el aspecto prolijo de sus nuevos amigos, y los acusa de ser “niños bien” que no saben lo que es la lucha con la bebida. Ellos le contestan relatándole sus propias historias. Los whiskies y los coñac dobles antes del desayuno, el vago sentimiento de disconformidad que precede a una “farra”, el despertar de una borrachera sin poder dar razón de sus actos durante varios días, y el temor constante de que posiblemente haya matado a alguien con su automóvil. Le cuentan acerca de las botellas de gin de 8 onzas escondidas detrás de los cuadros y en diferentes lugares desde el sótano hasta el desván, de haber pasado días enteros en cinematógrafos para eludir la tentación de beber, de haber escapado del trabajo durante el día para tomarse algunos tragos rápidos. Relatan cómo perdieron sus empleos y robaron el dinero a sus esposas, cómo llegaron a poner pimienta en el whisky para darle un sabor más fuerte, cómo recurrieron a los sedativos, cómo bebieron alcohol puro tónico para el cabello, y cómo adquirieron la costumbre de estar en la puerta de la taberna del barrio diez minutos antes de que abriera. Describen sus manos temblorosas que no podían llevar un vaso chico a los labios sin volcar el contenido; cómo bebían sus copas en vasos grandes porque éstos pueden ser mantenidos firmes utilizando las dos manos, aún a riesgo de romperse los dientes, de cómo llegaron a atar una servilleta a los vasos y arrastrarlos suavemente con ella para acercarlos a la boca. Contaron, en fin, de que sus manos en ocasiones temblaban de tal forma que parecía que se les desprenderían y volarían al espacio y hablaron también de las horas que permanecieron sentados sobre las manos para evitar esto.
Esto y otros secretos del alcoholismo, generalmente sirven para convencer al alcohólico/a que está hablando con hermanos de sangre. Queda automáticamente tendido un puente de confianza, cubriendo el abismo que ha desconcertado a los médicos, los pastores, los sacerdotes y a los desventurados parientes. Tratando estos temas, los “técnicos” van dejando caer poco a poco sobre el enfermo los detalles de un programa para vivir sin alcohol en forma feliz, que les ha dado buenos resultados, y que están seguros que así puede resultar a cualquier otro alcohólico. Reconocen que están fuera de su órbita con aquellos que son psicópatas o que ya están sufriendo el mal físico conocido como “cerebro empapado”. Al mismo tiempo, se preocupan de que estos casos obtengan la atención médica que sea necesaria.
Muchos médicos y empleados de sanatorios a través del país (EE.UU.), sugieren ahora a sus pacientes que se dirijan a los Alcohólicos Anónimos. En algunos pueblos la justicia y autoridades policiales cooperan con los Grupos locales. Así mismo, en algunas ciudades las divisiones psicopáticas de hospitales y sanatorios conceden a los miembros de Alcohólicos Anónimos que trabajen en el Paso Doce, los mismos privilegios para visitar enfermos que al personal de dichas instituciones. El Hospital General de Filadelfia es uno de ellos. El Doctor John F. Stouffer, jefe de Psiquiatras, dice: “El alcohólico que llega aquí es generalmente aquel que no puede pagarse un tratamiento, y facilitar el contacto con A.A. es lo mejor que podemos hacer por ellos. Entre los que se incorporan a A.A. hay algunos pocos que a veces vuelven al hospital por haber recaído, pero aún entre éstos puede observarse un cambio de personalidad tan profundo que prácticamente no parecen ser los mismos”.
La Revista Médica de Illinois en un artículo de fondo publicado en diciembre último, va aún más lejos que el Dr. Stouffer al decir: “es ciertamente un milagro que una persona que por años ha estado siempre más o menos constantemente bajo la influencia del alcohol y en quien sus amigos han perdido toda confianza, sea capaz de pasarse toda una noche con un “borracho” y que a intervalos regulares, según las indicaciones del médico, dé al enfermo pequeñas dosis de alcohol, sin tomar él mismo ni un solo trago”.
Hay situaciones que parecen sacadas de un cuento de “Las mil y una noches”, en que se ven envueltos a veces los trabajadores del Paso Doce de A.A. Frecuentemente tienen que acompañar a una persona, y aún sentarse encima, pues la idea de arrojarse por la ventana les parece atractiva a muchos alcohólicos desesperados. Solamente un alcohólico puede estar horas “arrodillado” sobre el pecho de otro, y saber combinar el grado adecuado de disciplina y comprensión.
Durante un viaje que hice recientemente por el Este y Medio Oeste conocí y hablé con muchos A.A., como se llaman a sí mismos, y generalmente comprobé que se trataba de personas calmadas y tolerantes. Hasta parecen ser gentes más “completas” que el término medio de individuos no alcohólicos. Su transformación de personas que luchaban con los agentes de policía, bebedores de “fuego envasado” a veces castigadores de esposas era sorprendente. En uno de los diarios más influyentes de este país (EE.UU.) descubrí que el jefe y subjefe de redacción, como así también uno de los periodistas más conocidos del país eran A.A. y gozaban en forma absoluta de la confianza de sus patrones.
En otra ciudad asistí al espectáculo de un juez poniendo en libertad a un hombre acusado de manejar en estado de ebriedad, bajo la responsabilidad de un miembro de A.A., el cual en sus tiempos de bebedor había destrozado varios automóviles y perdido su licencia de conducir por su desordenada conducta. El juez lo conocía bien y se alegraba de poder tener confianza en él.
Un brillante ejecutivo de una firma publicitaria me contó que dos años antes había mendigado en las calles y dormido en los portales de las casas y edificios en construcción. Tenía un portal favorito que compartía con otros vagos, y de vez en cuando va por allí a visitarlos, nada más que para asegurarse que no está soñando.
En Akrón, como en otros centros industriales, los Grupos incluyen un elevado porcentaje de trabajadores manuales. En el Club Atlético de Cléveland almorcé con cinco abogados, un contador, un ingeniero, un agente de seguros, tres vendedores profesionales, un agente de compras, un barman, un gerente de una cadena de tiendas, un gerente de una tienda individual y un representante de fábricas. Eran miembros de un Comité Central que coordinaba el trabajo de nueve grupos de la Ciudad. Cléveland, con más de 450 miembros, es el mayor de los centros de A.A. Le siguen en importancia Chicago, Akrón, Filadelfia, Los Ángeles, Washington y Nueva York. En total hay Grupos en aproximadamente 50 ciudades y pueblos. (N. de T. Recordar que esto era en marzo de 1941).
Al comentar sobre sus actividades, los A.A. hablan de su trabajo como de un “seguro” para ellos mismos. La experiencia de los Grupos demuestra, dice, que una vez que un alcohólico pierde el entusiasmo por trabajar en A.A., generalmente vuelve a beber.
Nos aseguran que no existen exalcohólicos. Si uno es alcohólico, es decir, una persona que no puede beber normalmente, sigue siendo alcohólico hasta su muerte, exactamente como un diabético sigue siendo siempre diabético. Lo más que puede esperar es lograr que su enfermedad quede “detenida” y el ayudar a otros es su insulina. Esta es la opinión de A.A., la cual generalmente es apoyada por opiniones médicas. Casi todos los A.A., con pocas excepciones, dicen que han perdido por completo el deseo de beber alcohol. La mayoría sirven licores en sus hogares a los amigos que los visitan, o acompañan a éstos a los bares cuando los amigos van a tomar copas. Los A.A. se limitan a bebidas sin alcohol o café.
Uno de ellos, un gerente de ventas, hace las veces de barman en las fiesta anual de su Compañía, en Atlantic City, y se pasa la noche acostando a los que se embriagan. Sólo unos pocos de los que se recuperan dejan de perder el temor de que una copa tomada sin pensar puede perderlos de nuevo. Un A.A., empleado en una tienda del Este no ha tomado un trago en tres años y medio, pero dice que aún tiene que apresurar el paso al enfrentar los bares para poder vencer el viejo impulso; sin embargo, este caso es una excepción. La única consecuencia de sus días de bebedores que perturba a veces a los A.A. son pesadillas que se repiten constantemente. En el sueño se ve a si mismo nuevamente ebrio y tratando desesperadamente de ocultar a todos su estado, pero aún este síntoma desaparece completamente al poco tiempo en la mayoría de los casos.
Aunque parezca sorprendente, el término medio de los que trabajan entre los A.A. – que anteriormente fueron despedidos de empleos a causa de la bebida – alcanza al 90%.
Los trabajadores de Alcohólicos Anónimos aseguran que su programa es efectivo en un 100% de los casos para aquellos que realmente desean dejar de beber, pero no resulta para los que solamente “desean llegar a tener el sincero deseo”, o que quieren dejar de beber por temor a perder sus familias o sus empleos. El deseo efectivo debe estar basado en un inteligente interés propio, el candidato debe desear alejarse de la bebida por su propio bien, para evitar la cárcel, las indignidades o la muerte prematura. Debe estar harto de la terrible soledad social que envuelve al bebedor sin control, y debe desear poner orden en su vida desorganizada.
Como es imposible descalificar a los que están sobre la frontera que separa al hombre completamente normal del psicópata, el porcentaje de recuperaciones está por debajo del 100%. De acuerdo con los cálculos de A.A., el 50% de los alcohólicos que ingresan en la Sociedad se recuperan casi inmediatamente; un 25% después de haber sufrido una o varias recaídas, y el resto permanece dudoso. Este término medio de éxitos es excepcionalmente elevado. No existen estadísticas sobre resultados de curas médicas o religiosas, pero se calcula que son más que el 2% o el 3% efectivas, en el caso de alcoholismo avanzado.
A pesar de que es demasiado pronto para afirmar que Alcohólicos Anónimos es la solución definitiva del problema del alcoholismo, su corta trayectoria de éxitos (menos de seis años) es impresionante, y está recibiendo un apoyo que hace esperar que sigan los éxitos. John D. Rockefeller (Jr.) ayudó a cubrir los gastos de iniciación del movimiento y se preocupó muy seriamente para interesar en el mismo a otros hombres prominentes.
El regalo de Rockefeller fue pequeño, accediendo al deseo de los organizadores de la Asociación que deseaban mantener a la misma en una base voluntaria y no pagada.
No hay en A.A. organizadores a sueldo, ni cuotas, ni jefes, ni control central. Lógicamente los gastos de alquiler en locales grandes son cubiertos por colectas en las reuniones. En los pueblos pequeños donde los grupos se reúnen en casas particulares no se hacen colectas. Una pequeña oficina en Nueva York actúa como centro de información, no teniendo chapa en la puerta, y recibiendo la correspondencia en forma anónima por intermedio de la casilla de correos 459 Grand Central Annex. El único ingreso, que es dinero recibido por la venta del libro descriptivo de la Sociedad, es manejado por la Fundación Alcohólica (hoy Junta de Servicios Generales), un cuerpo compuesto por tres alcohólicos y cuatro no alcohólicos. (N. del T. Hoy en día los Servicios de A.A. son sostenidos por las contribuciones de los Grupos y miembros y por la venta de la literatura. La Junta de Servicios está compuesta por 21 Custodios, siete de ellos no alcohólicos).
En Chicago 25 médicos trabajan en cooperación con A.A., contribuyendo con sus servicios y enviando a sus pacientes al grupo que ahora cuenta con aproximadamente 200 personas. La misma cooperación existe en Cléveland, y en menor grado en otros centros. Un médico, el Dr. W. D. Silkworth, de Nueva York, dio al movimiento el primer apoyo. Sin embargo, muchos médicos permanecen escépticos. El Dr. Foster Kennedy, un eminente neurólogo de Nueva York, probablemente tuvo esto en cuenta cuando dijo en una reunión hace un año: “El fin que persigue los que están empeñados en este esfuerzo contra el alcoholismo es muy elevado, su éxito ha sido considerable, y creo que todos los médicos de buena voluntad debieran ayudar”.
La ayuda activa de dos médicos de buena voluntad, los doctores A. Wiese Hammer y C. Dudley Saul, ha contribuido enormemente a hacer la célula de Filadelfia, una de las más efectivas de los Grupos nuevos. El movimiento se inició allí en 1940 por casualidad, cuando un hombre de negocios, miembro de A.A. fue trasladado de Nueva York a Filadelfia. Temeroso de recaer por falta de “contactos”, el A.A. entabló amistad con tres “moscardones de bar” y empezó a trabajar con ellos. Logró sacarlos a flote y el cuarteto siguió trabajando con otros casos. Para el 15 de diciembre último, 99 alcohólicos se habían unido a este Grupo. De estos, 86 están totalmente abstemios, 39 de ellos llevan de 1 a 3 meses, 17 de 3 a 6 meses, y 25 de 6 a 10 meses. Cinco más se unieron al Grupo después de haber pertenecido a A.A. en otras ciudades, y han estado sin beber de uno a tres años.
En el otro extremo de la escala del tiempo, Akrón, cuna de la Asociación, tiene el récord por abstención constante. De acuerdo con una reciente estadística, los miembros se han estado manteniendo sobrios en A.A. por cinco años y medio, uno por cinco años, tres por cuatro años y medio, uno por el mismo periodo con una recaída, tres por tres años y medio, siete por tres años, tres por tres años con una recaída cada uno, uno por dos años y medio y trece por dos años. Con anterioridad a A.A. casi todos los akronianos y los de Filadelfia, no habían podido mantenerse sobrios por más de unas pocas semanas.
En el Medio Oeste el trabajo se ha realizado casi exclusivamente entre personas que no habían llegado aún a la etapa de necesitar hospitalización. El Grupo de Nueva York, que tenía muchos en esas condiciones, se especializó también en casos de personas internadas, y ha obtenido resultados sorprendentes. En el verano de 1939 el Grupo comenzó a trabajar con alcohólicos internados en el Rockand State Hospital, en Orangeburg, un enorme sanatorio mental que recibe a los alcohólicos considerados sin esperanza, rezago de los centros populosos. Con el apoyo del Dr. R.E. Blaisdell, el superintendente médico, se inició un núcleo dentro del sanatorio y se efectuaron reuniones en el salón de actos. Los A.A. de Nueva York fueron a Orangeburd para dar charlas, y los domingos por la tarde los pacientes eran llevados en autobuses de propiedad del estado de Nueva York a un club A.A. que el Grupo de maniatan alquila en el West Side.
En Julio último, once meses más tarde, las estadísticas en el hospital demostraron que de cincuenta y cuatro pacientes que fueron dados de alta por intermedio de Alcohólicos Anónimos, diecisiete no han tenido ninguna recaída y catorce sólo una. Del resto, nueve han vuelto a la bebida en sus comunidades locales, doce han vuelto al hospital y dos han desaparecido sin dejar rastro.
El Dr. Blaisdell ha escrito favorablemente acerca del trabajo de A.A. al departamento de Higiene mental del Estado de Nueva York, y ponderó este trabajo oficialmente en su último informe anual.
Se obtuvieron aún mejores resultados en dos Instituciones Públicas de Nueva Jersey, Greystone Park Overbrook que atraen a pacientes de mejor situación económica y social de Rockland, debido a su proximidad a prósperos pueblos suburbanos. De siete pacientes dados de alta de Greystone Park en dos años, cinco se han abstenido de beber por periodos de 1 a 2 años, de acuerdo con estadísticas de A.A. De diez dados de alta de Overbrook, ocho se han abstenido por más o menos el mismo período de tiempo. Los otros han tenido de una a varias recaídas.
Por qué algunas personas se convierten en alcohólicos es algo sobre lo cual los entendidos no están de acuerdo. Pocos son los que opinan que hay alcohólicos de “nacimiento”. Una persona puede nacer, dicen, con una predisposición hereditaria al alcoholismo. Como hay personas que nacen vulnerables a la tuberculosis. El resto parece depender del medio ambiente y experiencias, aunque hay una teoría que dice que algunas personas son alérgicas al alcohol, como otras son alérgicas a otras cosas. Solamente un detalle se ha encontrado que es común a todos los alcohólicos. Falta de madurez emocional. En relación a este hecho se ha observado que un número muy elevado de alcohólicos se han iniciado en la vida como hijos únicos, como el hijo menor, como el único varón en una familia de mujeres, o como la única mujer en una familia de varones. Muchos tienen antecedentes de precocidad infantil, y de lo que se llama “niños mimados”.
Frecuentemente la situación se complica por una atmósfera inestable en el hogar, en el cual uno de los padres es innecesariamente cruel y el otro demasiado indulgente. Cualquier combinación de estos factores, más un divorcio o dos, tienden a producir criaturas neuróticas que están mal equipadas emocionalmente para
afrontar las realidades ordinarias de la vida adulta.
Al buscar escapes unos se sumergen en sus negocios trabajando de doce a quince horas diarias, en deportes o alguna actividad artística. Otros encuentran lo que consideran una agradable escapatoria en la botella. Les ayuda a tener confianza en sí mismos y temporalmente borrar cualquier sentimiento de inferioridad social que puedan tener. Se empieza bebiendo poco, luego se pasa a ser fuerte bebedor. Los amigos y familiares se alejan y los patrones se disgustan. El bebedor arde en resentimientos y se llena de lástima de sí mismo. Se repite razonamientos infantiles para justificar por qué bebe; ha estado trabajando demasiado fuerte y merece poder tranquilizar sus nervios con un trago; le duele la garganta debido a una vieja operación y un trago le calma; le duele la cabeza, su esposa no lo comprende, sus nervios están irritados, todo el mundo está en contra de él, así por el estilo. Inconscientemente se convierte en un inventor de excusas para justificar su propio comportamiento. Mientras bebe se dice a sí mismo y a todos aquellos que intentan intervenir, que puede beber moderadamente en cuanto quiera hacerlo. Para demostrar su fuerza de voluntad, se pasa semanas sin tomar una gota.
Incluso se permite acudir a su bar favorito todos los días a una determinada hora, y se exhibe tomando leche o alguna bebida no alcohólica, sin comprender que está simplemente actuando como un niño. Con una confianza falsa comienza con la rutina de una cerveza por día, y eso es una vez más el principio del fin. La cerveza diaria lleva inevitablemente a más cerveza, y luego a licores fuertes, los que a su vez conducen a una “farra” de primera categoría. Curiosamente el motivo que sirve para la explosión puede ser un negocio afortunado o una racha de mala suerte. Un alcohólico no puede soportar ni la prosperidad ni la adversidad.
La víctima está intrigada al salir de la “niebla alcohólica”. Sin que él se de cuenta, el hábito se ha convertido gradualmente en obsesión. Después de un tiempo ya no necesita excusas para justificar el primer trago fatal. Todo lo que sabe es que se siente inundado de inconformidad, o de júbilo, y antes de comprender lo que pasa está delante del mostrador de un bar, con un vaso vacío de whisky ante él y una sensación estimulante en la garganta.
Por un peculiar juego de ideas, ha logrado tender una densa cortina sobre el recuerdo del intenso dolor y remordimientos causados por “farras” anteriores. Después de muchas experiencias de esta naturaleza, el alcohólico comienza a comprender que no se entiende a sí mismo y se pregunta si su fuerza de voluntad, fuerte en otras cosas, no está indefensa en lo que se refiere al alcohol. Puede ser que continúe tratando de vencer su obsesión y que termine en un sanatorio. Puede ser que dé la lucha por perdida y trate de suicidarse. O puede ser también que busque ayuda exterior.
Si se dirige a Alcohólicos Anónimos, se le invita a admitir que el alcohol lo ha derrotado, y que su vida es ingobernable. Habiendo llegado a este estado de humildad intelectual, se le da una buena dosis de religión, en el sentido más amplio de la palabra. Se le pide que crea en un Poder Superior a sí mismo, o que por o menos considere el asunto sin prejuicios, mientras trata de practicar el resto del Programa. Cualquier concepto del Poder Superior es aceptable. Un escéptico o agnóstico puede elegir su Ser Interior, el milagro del crecimiento, un árbol, la maravilla del hombre ante el Universo físico, la estructura del átomo o simplemente matemáticas infinitas. Cualquiera que sea la fórmula que utilice, se le enseña al neófito que debe tener confianza en ella y en sí mismo, y pedir a su Poder Superior que le de fuerzas.
Luego hace un inventario moral en privado, con la ayuda de otra persona que puede ser su “padrino” de A.A., un sacerdote, un pastor, un psiquiatra o cualquier otro que se le ocurra. Puede ponerse de pie en una reunión y contar sus experiencias si esto le produce alivio, pero no se le exige que lo haga. Devuelve lo que puede haber robado mientras estuvo ebrio, y se arregla para pagar viejas cuentas y levantar cheques sin fondos. Efectúa reparaciones ante las personas que ha ofendido, y en general limpia su pasado de la mejor manera posible. En algunas ocasiones, sus padrinos hasta pueden prestarles dinero para ayudarlo en su primera etapa. Esta catarsis se considera importante, debido a la compulsión que un sentimiento de culpa ejerce sobre la obsesión alcohólica.
Como no hay nada que tienda más a empujar a un alcohólico hacía la botella que los resentimientos personales, el recién llegado hace también una lista de sus rencores, y resuelve no dejarse perturbar por ellos. En este punto ya está listo para empezar a trabajar con otros alcohólicos activos. Por el proceso de extroversión que este trabajo implica, está en condiciones de pensar menos es sus propias dificultades. Cuantos más bebedores pueda hacer ingresar en Alcohólicos Anónimos, mayor será su responsabilidad para el Grupo. No puede embriagarse sin perjudicar a la gente que le ha demostrado que son sus mejores amigos. Está comenzando a crecer emocionalmente y dejando de buscar en qué apoyarse. Si pertenece a una iglesia ortodoxa, generalmente, pero no siempre, vuelve a la práctica regular de su religión.
Simultáneamente con la rehabilitación del alcohólico, tiene lugar el proceso de ajustar a la familia al nuevo método de vida. La esposa (esposo) de una persona alcohólica, y también los hijos, frecuentemente se vuelven neuróticos por haber estado expuestos a excesos de bebida por un período de muchos años. La reeducación de la familia es una parte esencial del programa posterior que se emplea.
Alcohólicos Anónimos, que es una síntesis de viejas ideas más bien que un nuevo descubrimiento, debe su existencia a la colaboración de un hombre de negocios de Nueva York y a un cirujano d Akrón. Ambos, alcohólicos, se conocieron por primera vez hace poco menos de seis años. En treinta y cinco años de beber periódicamente, el Dr. Amstrong – para dar al médico un nombre ficticio – había perdido a casi toda su clientela. Amstrong había probado todos los medios para dejar de beber, incluso el Grupo Oxford, y no había mejorado. En el Día de la Madre de 1935, llegó a su casa tambaleándose en típico estilo de ebrio, llevando una costosa planta en una maceta, que depositó en la falda de su esposa. Luego se dirigió a su dormitorio y prácticamente perdió el conocimiento.
En ese momento, paseándose nerviosamente por el “hall” de un Hotel de Akrón, se encontraba un corredor de Bolsa de Nueva York, a quien arbitrariamente llamaremos Griffith. El señor Griffith estaba en un apuro. En una tentativa para obtener el control de una Compañía y rehacer su situación financiera había llegado a Akron y entablado una lucha para ser nombrado apoderado de la Compañía, habiendo sido derrotado. Su cuenta del hotel estaba sin pagar y estaba casi sin dinero. Griffith tenía ganas de tomarse un trago.
Durante su carrera en Wall Street, Griffith hizo buenos negocios y había prosperado, pero a través de sus desarreglos alcohólicos perdió la mayoría de sus posibilidades. Cinco meses antes de venir a Akron, había dejado de beber con la ayuda del Grupo Oxford de Nueva York. Fascinado por el problema del alcoholismo volvió muchas veces como visitante a un hospital de Central Park West donde fue como paciente para desintoxicarse, y hablaba con los internados. No consiguió que nadie dejara de beber, pero descubrió que el trabajar con otros alcohólicos le permitía luchar victoriosamente contra su compulsión por la bebida.
Como era forastero en Akron, Griffith no conocía a ningún alcohólico al que pudiera visitar. Una guía de iglesias colgada en la pared del hall del hotel le dio la idea. Llamó por teléfono a uno de los clérigos anotados en la guía, y por intermedio del mismo se puso en contacto con un miembro del Grupo Oxford local. Esta persona, que era amiga del Dr. Amstrong, pudo presentar al médico y al corredor de bolsa en una cena. De esta manera, el Dr. Amstrong se convirtió en el primer discípulo real de Griffith.
Era un discípulo muy tembloroso al principio. Después de varias semanas de abstinencia viajó al Este, a una Convención médica y cuando regresó estaba nuevamente bebiendo, Griffith, que se había quedado en Akron para arreglar ciertos asuntos legales resultantes de la batalla por el poder, consiguió hacerlo volver a la sobriedad. Esto fue el 10 de Junio de 1935. Los tragos que el médico tomó de una botella que Griffith le brindó ese día, fueron los últimos que bebió.
El pleito de Griffith se prolongó, reteniéndolo en Akron seis meses. Trasladó su equipaje a la casa de Amstrong, y juntos comenzaron a luchar para ayudar a otros alcohólicos. Antes de que Griffith regresara a Nueva York, se habían obtenido dos nuevos candidatos en Akron. Mientras tanto, Griffith y el Dr. Amstrong se habían retirado del Grupo Oxford, pues consideraron que su evangelismo agresivo y algunos de sus otros métodos eran una traba para trabajar con alcohólicos. Pusieron su técnica en una base de “lo toma o lo deja”, y no se apartaron de ella.
El progreso fue lento. Después que Griffith volvió al Este, el Dr. Amstrong y su esposa, ella graduada en Wellesley, convirtieron su casa en un refugio gratuito para alcohólicos, y en un laboratorio experimental para el estudio del comportamiento del invitado.
Uno de los huéspedes, el cual sin saberlo sus anfitriones padecía de manía depresiva, aparte de ser un alcohólico, perdió el control una noche con un cuchillo de cocina, pero fue controlado antes de que pudiera herir a nadie. Después de un año y medio, un total de 10 personas habían respondido al programa y se estaban manteniendo abstemias. Lo que había quedado de los ahorros de la familia fue invertido en este trabajo. La nueva sobriedad del médico trajo como resultado que recuperara a gran número de su clientela, pero no lo suficiente como para compensar el gasto extra. Los Amstrong, sin embargo, siguieron adelante con dinero prestado. Griffith que también tenía una esposa espartana, convirtió su casa de Brooklyn en un duplicado de la de Akron. La Sra. Griffith que pertenece a una vieja familia de Brooklyn, se empleó en una tienda, y en las horas libres hacía de enfermera de ebrios. Los Griffith también pidieron prestado, y él consiguió ganar algún dinero con las firmas de corredores de cambio. Para la primavera de 1939 los Amstrong y los Griffith habían logrado llevar la sobriedad a aproximadamente 100 alcohólicos.
En un libro que publicaron en esa época los bebedores recuperados describieron el Programa de recuperación y relataron sus historias. El título del libro era “ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS”, y fue adoptado como nombre para el movimiento, que hasta entonces no tenía ninguno. Cuando el libro entró en circulación, el movimiento se extendió rápidamente.
Actualmente el Dr. Amstrong todavía está luchando para recuperar su clientela. Su vida es dura y llena de sacrificios. Está cargado de deudas debido a sus contribuciones al movimiento y el tiempo gratuito que dedica a los alcohólicos. Siendo el hombre-eje del grupo, le es imposible rechazar los pedidos de ayuda que inundan su consultorio.
Griffith está aún más hundido en el pantano. Durante los últimos dos años él y su esposa no han tenido un hogar, en el verdadero sentido de la palabra. En una manera que recuerda a los antiguos cristianos, se han mudado de un lugar a otro, encontrando refugio en los hogares de sus colegas de A.A., y muchas veces incluso vistiendo ropas prestadas.
Habiendo empezado, algo ambos, los iniciadores del movimiento, desean dedicar ahora un poco más de su tiempo a recuperarse económicamente.
Piensan que en la forma en que el movimiento trabaja está virtualmente asegurado el éxito y la multiplicación del mismo. Como no existen “jefes” ni un dogma formal para practicar, no tienen el temor de que Alcohólicos Anónimos pueda degenerar en culto.
La manera espontánea en que se inician nuevos grupos está documentada por cartas en los archivos de la Oficina de Nueva York. Muchas personas escriben diciendo que lograron dejar de beber tan pronto como leyeron el libro, e hicieron de sus hogares lugares de reunión para pequeños núcleos locales. Incluso un Grupo bastante numeroso en Little Rock se inició de esa manera. Un ingeniero civil de Akron y su esposa, llenos de gratitud por su cura cuatro años antes, han estado dando alojamiento a alcohólicos en su hogar, sin cargo alguno, con el resultado de que treinta y cinco de ellos se han recuperado treinta y uno.
Veinte peregrinos de Cléveland conocieron a A.A. en Akron y volvieron a su ciudad para empezar un Grupo propio. Desde Cléveland por varios medios, el movimiento se ha extendido a Chicago, Detroit, St. Louis, Los Ángeles Indianápolis, Atlanta, San Francisco, Evansville y otras ciudades. Un periodista alcohólico de Cléveland, operado de un pulmón, se dirigió a Houston por razones de salud. Consiguió un empleo en diario de Houston y con una serie de artículos que escribió para ese diario, inició un Grupo de A.A. que tiene hoy 35 miembros. Un A.A. de Houston se mudó a Miami, y ahora trabaja para ayudar a algunos de los más eminentes ebrios de la colonia invernal. Un viajante de Cléveland es responsable de haber iniciado varios núcleos en diferentes partes del país. Menos de la mitad de los miembros de A.A., tuvieron oportunidad de conocer a Griffith y al Dr. Amstrong.
Para uno de afuera, que se queda completamente desorientado como lo estamos la mayoría de nosotros debido a las rarezas de nuestros amigos los bebedores, el resultado es sorprendente. Esto es especialmente cierto en los casos más virulentos, algunos de los cuales resumimos en este folleto, bajo nombres que no son los propios.
Sarah Martín era un producto de la era de F. Scott Fitzgerald. Nacida de padres pudientes en una ciudad del Oeste, fue a colegios del Este y terminó sus estudios en Francia. Después de su debut en sociedad contrajo enlace. Sarah pasaba sus noches bebiendo y bailando hasta la madrugada, y era conocida como una chica que tenía gran capacidad para beber. Su marido tenía un estomago débil, y disgustada por esto se divorció de él sin pérdida de tiempo. Después que la fortuna de su padre se esfumó en 1929, Sarah obtuvo un empleo en Nueva York, y se mantuvo a sí misma. En 1932, buscando aventuras, se fue a vivir a parís, e inició un negocio por su cuenta, que tuvo éxito. Continuaba bebiendo mucho y permanecía ebria más tiempo que de costumbre. Después de una “farra” en 193, le informaron que había intentado arrojarse por una ventana. En otro momento de ebriedad llegó a arrojarse, o se cayó desde una ventana de un primer piso, aterrizando en la acera con toda la cara. A consecuencia de esto estuvo internada seis meses, para reparaciones de huesos fracturados, arreglos dentales y cirugía plástica.
En 1936 Sarah Martín decidió que si cambiaba de ambiente y regresaba a EE.UU. podría beber normalmente. Esta fe infantil en cambios geográficos es una ilusión clásica de los alcohólicos, y muchos la experimentaron alguna vez. Estuvo ebria durante todo el viaje de regreso en vapor. Nueva York la asustó, y bebió para ahogar su miedo. Se quedó sin dinero y pidió prestado a amigos. Cuando finalmente los amigos se alejaron de ella. Empezó a frecuentar los bares de la Tercera avenida, mendigando copas de extraños. Hasta ese momento habiéndose diagnosticado a sí misma su mal como un derrumbamiento nervioso, y sólo después de haber estado internado en varios sanatorios, llegó a comprender, a través de lecturas, que era una alcohólica.
Siguiendo el consejo de un médico de un sanatorio, se puso en contacto con un Grupo de Alcohólicos Anónimos. Hoy tiene un excelente nuevo puesto y pasa muchas de sus noches acompañando a mujeres histéricas para evitar que se arrojen por la ventana. Ya cerca de los 40 años es una atractiva mujer, llena de serenidad. Los cirujanos de parís hicieron un magnifico trabajo con ella.
Watkins es un empleado en la sección embarques de una fábrica. Lastimado en un accidente con el ascensor, en 1927, fue jubilado por la Compañía, que estaba agradecida que no hubiese iniciado demanda por daños y perjuicios. No teniendo nada que hacer durante una larga convalecencia, Watkins haraganeaba en los “speak-easies” (N. del T. bares clandestinos que surgieron en los (EE.UU. durante la ley seca). Habiendo sido antes un bebedor moderado, empezó a embriagarse y en algunos casos sus borracheras duraban varios meses.
Sus muebles se esfumaron para pagar deudas y su esposa lo abandonó llevándose a sus tres hijos. En once años Watkins fue arrestado doce veces y sirvió ocho sentencias por ebriedad. Una vez, durante un ataque de delirium tremens, hizo circular el rumor entre sus compañeros de prisión de que las autoridades de la misma estaban envenenando la comida, a fin de reducir el número de presos y ahorrar en los gastos, consiguiendo con eso armar un tremendo escándalo en el comedor de la prisión. En otro ataque de delirium tremens, durante el cual creía que el hombre que tenía la celda encima de la suya estaba derramando plomo hirviente sobre él, Watkins se cortó las venas y el cuello con una hoja de afeitar. Mientras se recuperaba en un hospital fuera de la prisión, con 86 puntadas, juró no volver a beber. Sin embargo, antes de que le sacaran la última venda ya estaba nuevamente ebrio. Hace dos años que un excompañero de copas le hizo ingresar en Alcohólicos Anónimos, y no ha tomado un trago desde entonces. Su esposa e hijos han regresado y su casa tiene nuevos muebles. Watkins ha vuelto a trabajar y ya pagó la mayor parte de sus deudas, y tiene ahora el propósito de comprar un automóvil nuevo.
A la edad de 22 años Tracy, hijo precoz de padres ricos, era Gerente de Créditos de una firma inversora y bancaria, cuyo nombre se convirtió en un símbolo de los años locos por el dinero que fueron los de la década de 1920. Después de la ruina de esta firma cuando el desastre de la Bolsa, se dedicó a la propaganda y llegó a ocupar un puesto que le producía 23.000 dólares al año. El día que nació su hijo, Tracy fue despedido de su empleo. En vez de ir a Boston para cerrar un importante contrato de publicidad, apareció en Chicago, perdiendo por este motivo el contrato. Siempre bebiendo enormemente, Tracy se abandonó por completo y llegó a ser un vago. Bebió de todo, incluso tónico para el cabello, y pidió limosna a los agentes de la policía que son siempre buenos candidatos para algunas pocas monedas. En una noche de helada, Tracy vendió sus zapatos para poder beber, usando en vez un par de zapatos de goma para lluvia que había encontrado en una puerta, a los que rellenó de papel de diario para combatir el frío. Comenzó a internarse en sanatorios, más por librarse del frío que por otra razón, y en una de esas instituciones un médico lo interesó por el Programa de A.A. Como parte del Programa, Tracy, que era católico, hizo una confesión general y volvió a su iglesia, que hacía mucho había abandonado. Tuvo algunas recaídas alcohólicas, pero después de una en febrero de 1939, Tracy no ha vuelto a beber. Se ha dedicado nuevamente al negocio de publicidad y ascendiendo hasta un puesto que le produce 18.000 dólares al año.
Víctor Hugo se hubiera deleitado con Brewster. Este hombre fue peón de aserradero, vaquero, y aviador de la guerra. Durante el periodo de post-guerra comenzó a llevar una botella encima, y pronto hacía frecuentes visitas a los sanatorios. En uno de ellos, después de haber oído hablar de curas por shocks, sobornó con cigarrillos al empleado negro encargado de la morgue, para que le permitiera entrar todas las tardes a meditar sobre un cadáver. El plan resultó bien hasta que un día se encontró frente a un muerto, que debido a la contorsión facial, tenía en su rostro lo que parecía una sonrisa.
Brewster se unió a A.A. en diciembre de 1938, y después de lograr la abstinencia encontró un empleo como vendedor, en el cual tenía mucho que caminar. Mientras tanto se le habían formado cataratas en ambos ojos. Una de éstas le fue operada permitiéndole ver de lejos con la ayuda de un lente d fuerte aumento. Usaba el otro ojo para ver de cerca, manteniéndolo dilatado con gotas especiales a fin de evitar el ser atropellado por los vehículos en la calle. Luego se le declaró un hinchazón en una pierna. Con todos estos inconvenientes Brewster siguió caminando por las calles durante seis meses, hasta poder ponerse al día y pagar sus deudas. Hoy a la edad de 50 años y aún dificultado por sus defectos físicos, continúa visitando a sus clientes y ganando aproximadamente 400 dólares al mes.
Para los Brewster, los Martín, los Watkins, los Tracy y otros alcohólicos reformados, hay ahora agradable compañía donde quiera que se encuentren. En las grandes ciudades los A.A. se encuentran unos a otros diariamente, para comer es sus restaurantes favoritos. Los grupos de Cléveland dan grandes fiestas por Año Nuevo y otras festividades, donde se consumen galones de café y bebidas sin alcohol. Chicago tiene casa abierta los viernes, sábados y domingos, alternando los barrios norte, oeste y sur; de modo que ningún A.A. tenga necesidad de beber durante el fin de semana por falta de compañía. Algunos juegan a los naipes y al brigde, contribuyendo los ganadores al fondo común para gastos de comestibles, etc.
Los otros escuchan la radio, bailan, comen o simplemente conversan. A todos los alcohólicos, ebrios y sobrios les gusta conversar. Son la gente más sociable del mundo, lo que puede servir para explicar una de las razones que quizá los llevó originariamente a ser alcohólicos.
Monteeolo
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BEEFICIOS DE ASISTIR A LAS REUNIONES
En la mayoría de los grupos de Alcohólicos Anónimos cuelga de sus paredes un cartel con la siguiente leyenda
" Si faltas a tus reuniones no preguntes por qué recaes "

Asistir con regularidad a las reuniones de Alcoholicos Anónimos reporta ciertos beneficios que alejan la primera copa.

Los beneficios de asistir a las reuniones de "A.A."
El programa de A.A está compuesto por varias herramientas importantes que se nos han regalado para ayudarnos a combatir la terrible enfermedad del alcoholismo, todas estas herramientas nos ayudan de distinta manera a este propósito, depende de cada persona hacer uso de ellas o no.Una de estas herramientas es EL GRUPO.Un grupo de A.A es una reunión de dos ó más alcohólicos en recuperación que se encuentran a una hora determinada y en un lugar fijo, con el propósito de recuperarse de la enfermedad del alcoholismo.Todos los grupos de A.A están ligados por los principios de los 12 pasos y las 12 tradiciones.Cada grupo tiene un propósito fundamental:"llevar el mensaje al adicto que todavía sufre". (quinta tradición)Existen muchas maneras de hacer las cosas, y así como cada uno de nosotros tenemos una personalidad propia, también el grupo desarrollará su propia identidad, su modo de hacer las cosas y su habilidad especial de llevar el mensaje. Y así debe de ser, puesto que A.A estimula la unidad, no la uniformidad.Si un alcohólico quiere ser miembro de A.A, lo único que necesita es el deseo de dejar de beber, tal como asegura nuestra tercera tradición.La decisión de pertenecer a un grupo determinado es un asunto enteramente individual.El grupo es el arma más poderosa para llevar el mensaje de esperanza y la promesa de liberarnos del alcoholismo activo.Todos los alcohólicos son capaces de dejar el alcohol, de perder el deseo de volver a beber, y de descubrir una forma de vida nueva y mejor.
En las reuniones oímos a otros alcohólicos compartir sus experiencias, su valor y su esperanza de mantenerse sobrio para ayudar a otros a hacer lo mismoEl valor terapéutico de un alcohólico que ayuda a otro no tiene igual.La experiencia nos ha demostrado que cuando asistimos regularmente a las reuniones, comienzan a desaparecer las sensaciones que antes nos perseguían y son reemplazadas por otras, tales como la esperanza, la alegría, y la gratitud por la nueva forma de vivir que hemos descubierto a través de A.A.Y lo más importante de todo es que aquellos que siguen asistiendo a nuestras reuniones se mantienen sobrios.Otra ventaja que tiene un A.A de asistir a los grupos es que en las reuniones existe una especia de tendencia hacia la recuperación.Así como la bebida es el objetivo de una reunión social, la sobriedad es la meta común que se busca en una reunión de A.A.Aquí, más que en cualquier otra parte, usted se encuentra rodeado de personas que comprenden la bebida, que aprecian su sobriedad, y que pueden decirle muchas maneras de incrementarla. Además, usted podrá ver muchos ejemplos de alcohólicos exitosamente recuperados, felices, y abstemios. Esto no es lo que se encuentra en las cantinas.La elección de un grupo habitual y la colaboración con este es parte importante de la recuperación. Es un grupo en el que te sientes cómodo y al que asistes regularmente.Allí nos sentimos como en casa, conocemos a los demás miembros y ellos nos conocen a nosotros, a medida que vamos madurando juntos, crecen los lazos que nos unen.Tenemos un compromiso con nuestro grupo habitual, y si alguna vez por alguna razón dejamos de asistir, nos echarán de menos.A medida que los miembros van madurando, madura el grupo, aprendemos a practicar los principios espirituales de A.A en todos los aspectos de nuestra vida, aprendemos también a dividir y a compartir las responsabilidades para el crecimiento y el bienestar del grupo.Los miembros deberían de estar concientes de los problemas y dificultades a los que se pueda enfrentar su grupo habitual y estar dispuestos a ayudar. Es allí donde votas formando parte de la conciencia del grupo, colaboras en el servicio y con tus séptimas.Es importante que todos aportemos algo, con un espíritu de colaboración y unidad, para el bien nuestro, del grupo, y de A.A en su totalidad.Otro de los beneficios de la asistencia a los grupos lo recibimos a través del servicio."El servicio recupera", dicen los compañeros de más años.Cualquier miembro por muy nuevo que sea puede beneficiarse del servicio.Al principio puede empezar colaborando con la limpieza o sirviendo el café, luego puede hacer otro tipo de servicios como llevar la mesa o ser miembro de la junta de servicio del grupo, recordando siempre la segunda tradición que dice que "para el propósito de nuestro grupo, solo hay una autoridad fundamental: un Dios bondadoso tal como pueda manifestarse en nuestra conciencia de grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza; no gobiernan.
pakiyo
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King SchoolMemorial Parkway en Aqueduct (Akron )
El primer grupo de alcohólicos recuperados que se llego a convertir en un grupo de AA se reunió en la casa de T. Henry y Clarece Williams hasta 1939, trasladándose mas tarde a la casa del Dr. Bob por unos pocos meses y entonces se trasladó a King School.
Aunque no el primero en usar el nombre " Alcohólicos Anónimos " es a ese grupo al cual Bill W. se refiere cuando hablaba de "grupo nº 1"
martinpescador
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NUEVA YORK / Notimex
7/JUNIO/2007Chris Albrecht, máximo responsable de la cadena HBO, propiedad de Time Warner, presentó su dimisión tres días después de que fuera detenido en Las Vegas por pegarle a su compañera, tras haber recaído en el alcoholismo.
Albrecht decidió renunciar como presidente y director ejecutivo de HBO a petición expresa de Time Warner, preocupada porque este escándalo dañe la imagen de la popular cadena, responsable de series como “Los Sopranos” o “Sexo en la ciudad”.
La noticia, dada a conocer el miércoles por la noche, se produjo horas después de que el propio Albrecht anunció que había decidido pedir una excedencia de un año para tratar lo que llamó una “debilidad”.
En un correo electrónico enviado por él mismo el martes a los trabajadores de HBO, reconoció que el incidente del domingo fue una “llamada de atención sobre una debilidad que pensaba que había superado hacía ya largo tiempo”.
“He sido un miembro sobrio de Alcohólicos Anónimos durante 13 años. Hace dos años decidí que podía volver a beber”, dijo.

PAKIYO de CEUTA
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Hacer servicios gratifica.

Alcohólicos Anónimos me dió una vida nueva, una vida buena, me enseñó a quererme, me ayudó a conservar mi familia y un sin fin de bondades que recibí gratuitamente.
Hoy trato de devolver en parte, en una milésima parte, lo mucho que se me dió.
Comencé haciendo café a mis compañeros y luego seguí brindando servicios, ayudando al enfermo que aún sufre, pues me hace sentir mil veces recompensada, el bienestar espiritual es indescriptible, pero tan hermoso ...
El sevicio me hace bien, me ayuda a crecer como ser humano y, alegra mi corazón.

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Los Refranes y Mi Programa
“TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR”

En muchas ocasiones, al escribir de algún refrán en particular, lo identifico con algo del Programa que para mí ofrece comparación. Hay otras ocasiones, y ésta es una de ellas, en que el refrán que escojo para co­mentar me parece ser contrario a mi realidad.
El refrán de hoy dice: "Todo tiempo pasado fue mejor." ¿Acaso puedo con­siderar esto una verdad en el día de hoy? No y -mil veces no. -Para mí fue una verdad absoluta en una ocasión, mucho antes de llegar al programa de AA, en que todas las cosas pasadas me parecían mejor que el infierno en vida en que vivía. Al comparar mi niñez y sus recuerdos gratos, su ausencia de res­ponsabilidad; su época de logros esco­lares y deportivos; su convivir en relativa calma; su acercamiento a Dios como me había sido enseñado y mu­chas otras cosas apreciadas, con mi adolescencia, me parecían mejor. Es que ya en mi adolescencia, junto con la pérdida de mi inocencia también empecé a sufrir de problemas que sur­gen de la desobediencia; de la necesi­dad de conseguir dinero para sufragar gastos tales como los del fumar y beber y recibir los consabidos castigos; los de empezar a usar la mentira como medio de subsistencia; en fin, de empezar a conocer una vida, que por no tener otra forma de llamarla, la llamaré PRE-alcohólica. En esos momentos, al com­parar la adolescencia con la niñez, el refrán parecía tener sentido; también lo tenía cuando comparaba la adoles­cencia con lo que se llegó a convertir mi vida al caer víctima, en mi juven­tud, de la enfermedad más denigrante que puede sufrir ser alguno, el alcoho­lismo. Cuando en lugar de vivir para beber, bebía para vivir; cuando ya no me era posible reconocer la mentira de la verdad por encontrarse entremezcla­das; cuando mis seres queridos se habí­an convertido en estorbos que atentaban contra lo que yo más quería, beber. Cuando la vida había perdido toda razón de ser y se contemplaba la muerte auto infligida, como una forma, la única, de escapar de la infelicidad, el autoaborrecimiento y la podredumbre vivida.
El refrán, sin embargo, pierde vera­cidad y se convierte en mentira al comparar todas esas épocas de tiempos pa­sados con el de hoy.
No cambiaría el peor día de mí hoy por el mejor día de mi ayer. ¿Cómo po­dría? No hay comparación posible en­tre mi vida actual y cualquier período pasado. En muchas cosas he regresado a mi niñez. Mi responsabilidad es aho­ra compartida con Dios; tengo logros a granel, especialmente espirituales; vivo en completa paz conmigo mismo y he aprendido, con la ayuda de ustedes, a tener más acercamiento a Dios. "¿Todo tiempo pasado fue mejor?" Ni lo pien­ses, amigo.
Chago R., Lomas Verdes, Puerto Rico

Artículo de “La Viña” de mayo-junio de 2000.
Publicado en Proyecto Mail el 14 de junio de 2007.
Aportado por Leo Carrasco
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SOS. a los A.As. De Habla Hispana de Todo el Mundo

¿Sabe que alguien está esperando ansiosamente una carta de usted para que, a través de las experiencias compartidas, su sobriedad sea más feliz y duradera? ¿Sabe que existen A.As. ?Que se mantienen sobrios a pesar de que, por razones de distan­cia, tiempo o salud no pueden acudir a un grupo de A.A.? ¿Sabe que existe una Reunión de A.A. que se realiza a través de correspondencia y en la que participan A.As. Solitarios e Internacionales de habla hispana de todo el mundo? ¿Sabe que usted puede participar en ella? Si le interesan estas preguntas, seguramente tendrá deseos de saber más detalles al respecto.
En primer lugar le diremos que Solitarios son los miembros de A.A. que viven en lugares donde no hay cerca un grupo de A.A. También son Solitarios (de habla hispana) los que viven en ciudades donde no existen grupos de habla hispana.
Internacionalistas, son los A.As. marinos, que por sus ocu­paciones, su asistencia a las reuniones de A.A. se limita a las veces que están en puerto o de vacaciones en sus hogares. Por lo general son marinos mercantes o personas que pertenecen a la Armada. Los Contactos Portuarios son miembros que están dispuestos a ayudar a los Internacionalistas para que hagan contacto con el programa cuando llegan a un puerto.
Existen miembros de la Comunidad que por diversos moti­vos de salud están imposibilitados para asistir a reuniones regulares. A falta de mejor nombre, a ellos se les denomina RIS (Iniciales de la "Reunión de Internacionalistas y Solitarios").
En la actualidad la lista ha crecido hasta 70. Sin embargo, ¿qué representa este número si lo comparamos con la gran cantidad de alcohólicos solitarios que están extendiendo la mano en busca de ayuda desde un lugar remoto, en un barco navegando en las inmensidades del océano, o en la postración de una cama en el hogar? Esta soledad significa un SOS. para que la mano de A.A., representada por cada uno de nosotros, les escriba cartas que para ellos serán la esperanza y fortaleza para conservarse sobrios. Recordemos nuestra Quinta Tradi­ción: si no compartimos nuestra recuperación nunca lograre­mos sentirnos bien.
También podemos transmitir la noticia a través del mundo hispano de A.A., para que todos sepan que existe este servicio para el Solitario que lo necesita. Cualquiera que se interese puede escribir a: Oficina de Servicios Generales, Apartado Postal No. 2970, C.P. 06000 México, D.F.
Por ellos, los Solitarios, no debemos limitar nuestro mensaje a la palabra hablada; ellos necesitan tanto nuestras cartas como nosotros las reuniones. Comuníquenos su dirección y haga suya la promesa del Primer Paso: encontrar una vida feliz y útil para compartirla con otros.

Artículo publicado en el Box 4-5-9 de mayo-junio de 1985.
Publicado en Proyecto Mail el 15 de junio de 2007.
Aportado por Leo Carrasco
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El Problema de la Soledad

Muchos médicos especialistas denominan el alcoholismo como la enfermedad solitaria.
"El paciente alcohólico, aunque tenga a su alrededor mucha gente que lo quiera, se siente infinitamente solo."
Esta soledad es el resultado de una desintegración total de su persona, en lo que concierne a su parte física, men­tal y espiritual. Fundamentalmente en lo espiritual, ya que el alcohólico ha perdido la capacidad (primero) para controlar el licor y (segundo) para con­trolar su vida. Es impotente ante el al­cohol e impotente para manejar su vida.
Dice el Libro Grande que "por nues­tras retorcidas relaciones con la fami­lia, con los amigos y con los demás, fue por lo que más sufrimos nosotros los al­cohólicos." Ese no saber relacionarnos adecuadamente con otros nos llevó a un aislamiento físico espantoso. Ese creernos siempre los mejores, los pri­meros, los únicos, ese no poder encon­trar personas a nuestro nivel, nos colocaron en una situación de total aislamiento. Por eso nosotros los alcohó­licos en algún momento asumimos condiciones de asociales y en otras de antisociales.
Asociales, por cuanto nos agradaba de pronto beber solos dando rienda suelta a la imaginación y a la fantasía, delirando en sueños de prestigio, de po­der y de grandeza. Antisociales, porque en la mayoría de las ocasiones en que nos emborrachamos, nos pusimos in­soportables, molestos y hasta agresivos, evitándonos la gente por las predecibles circunstancias conflictivas que generá­bamos.
Las raíces más grandes de nuestro al­coholismo son el ego, el miedo y la ira que conllevan a una situación de aisla­miento y soledad aterradoras. A través de nuestro comportamiento anormal con el licor nos fuimos aislando poco a poco de Dios, de la familia, de los ami­gos, de la sociedad y hasta de nosotros mismos. Para muchos el fondo alcohólico fue ese desesperante y agonizante vacío existencial, ese terrible y profundo túnel cada vez más oscuro en donde nos introducimos con la copa en la mano y en donde no se veía ninguna luz de sa­lida al final.. . De allí, ese temor a vi­vir y ese temor a morir que nos agobió por mucho tiempo. Ese no poder en­contrar una justificación a nuestra exis­tencia tan vacía que había que tratar de ahogar en el líquido enervante.
Sólo por la Gracia de Dios llegamos a un grupo de AA y allí nos encontra­mos con otros similares que ya tenían resuelto su problema. Allí se identifica­ban tranquilamente como alcohólicos - lo que tanto trabajo nos había cos­tado reconocer - y hasta se reían de las travesuras y desmanes cometidos bajo los efectos del alcohol. Esto nos de­volvió el alma al cuerpo. Descubrimos que no estábamos solos, que había otros con los mismos problemas y estaban dispuestos a ayudarnos sin reclamar ninguna recompensa. Aquí empezamos a sentirnos miembros de AA, a sentir que pertenecíamos a "algo."
Pero el sentido de aislamiento y de soledad empezó a desaparecer en for­ma cuando buscamos y encontramos un Poder Superior a nosotros, a un Dios bondadoso y generoso, a un Ami­go que estaba siempre dispuesto a acompañarnos en nuestra larga y fati­gosa jornada de salir de la oscuridad hacia la luz. Y pocos pasos tan cruciales para perder esa desagradable sensación de aislamiento y soledad como el Paso Cinco. Muchos de los AA que fueron agnósticos o ateos cuentan que fue du­rante el trabajo del Paso Cinco cuando empezaron a sentir realmente la pre­sencia de Dios en sus vidas.
Dice el mismo Paso: "La experiencia de AA nos ha enseñado que no pode­mos vivir solos con nuestros apremian­tes problemas y defectos de carácter que los causan o los agravan. .. Tenemos que hablar con alguien acerca de ellos. Sin embargo, es tan intensa nuestra re­sistencia a hacerlo que al principio mu­chos AA tratamos de eludir el Paso Cinco. Buscamos una manera más fá­cil de hacerlo, que usualmente consta de una admisión general poco dolorosa de que cuando bebíamos éramos sim­plemente unos malos actores. Enton­ces, para llenarnos de razón, añadimos dramáticas descripciones de aquella parte de nuestra conducta de bebedo­res que nuestros amigos probablemen­te ya conocen muy bien.
"Pero no decimos nada de las cosas que realmente nos molestan y perjudi­can. Nos decimos a nosotros mismos que hay ciertos recuerdos humillantes y penosos que no debemos compartir con los demás. Los guardaremos en se­creto para que ninguna persona los co­nozca. Esperamos que se vayan a la tumba con nosotros.
"Sin embargo, la experiencia de AA tiene algún significado. Este proceder no sólo es insensato sino peligroso. Po­cas actitudes nos han causado mayores problemas que el resistirnos a practicar el Paso Cinco. Algunas personas son incapaces de permanecer sobrias; otras seguirán recayendo periódicamente hasta cuando logren realmente organi­zar de nuevo sus vidas. Aún los anti­guos miembros de AA que han estado sobrios durante años pagan frecuente­mente tarifas muy caras por tratar de evitar este paso.
Y para destacar la importancia de este Paso en la eliminación de la sole­dad, consideremos detenidamente cómo finaliza el mismo: "Esta sensación de unidad con Dios y con el hombre, este renacer y surgir del aislamiento a través de un compartir abierto y honra-do de nuestra terrible carga de culpabi­lidad, nos conduce a un lugar de descanso en el cual nos podemos pre­parar para los siguientes pasos hacia una sobriedad completa y llena de significado."
Los Pasos Ocho y Nueve también ayudan bastante en la eliminación del aislamiento y la soledad. Ellos tienen que ver con nuestras relaciones perso­nales y nos impulsan a considerar y a trabajar las Doce Tradiciones, que son el más breve y práctico tratado de rela­ciones humanas que podamos tener. Ellas nos enseñan a vivir y a trabajar con otros; a respetar la manera de pen­sar y actuar de los demás; a desarrollar tolerancia, cortesía y hasta buenos modales. Las Doce Tradiciones nos sacan del singular y nos ubican en el plano de lo plural, de lo colectivo, de lo gru­pal. No vivimos solos: formamos parte de un gran todo y debemos aprender a vivir en armonía con la naturaleza, con los animales y con los demás seres hu­manos.
Si estamos practicando (y no teori­zando) los Pasos de AA, ya no tenemos por qué sentirnos solos. Ya tenemos un Padre generoso que siempre nos acom­paña y nos acompañará en la medida en que lo busquemos. Tenemos ahora unos principios maravillosos para me­jorar todo nuestro sistema de vida (fí­sico, mental y espiritual) y formamos parte de una inmensa comunidad de hombres y mujeres dispuestos a ayudarnos a salir adelante. No somos cul­pables de la soledad del alcoholismo, pero sí somos responsables de buscar la integridad recuperativa de nuestra en­fermedad a través del Programa de Al­cohólicos Anónimos.
Oscar M., Medellín, Colombia

Artículo de “La Viña” de mayo y junio de 2000.
Publicado en Proyecto-Mail el 14 de junio de 2007.
Aportado por Leo Carrasco
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ALGO DE HISTORIA

Las raíces del concepto enferme­dad se remontan por lo menos hasta la antigua Roma, a Séneca, quien distinguía un hombre borracho de aquel otro que no tiene control sobre su embriaguez habi­tual, y a Ulpiano, el primero en sugerir que una acos­tumbrada borrachera podía ser una enfermedad.

En la historia del alcohol, su uso y abuso, es tan vieja co­mo la existencia del hombre. Alcohol, recipiente de alegría y tristeza. Alcohol, el consuelo, la seducción, la destrucción. Los más antiguos récords conocidos sobre el consumo de al­cohol datan desde los mesopotámicos: tabletas de arcilla con una antigüedad de 4000 años antes de Cristo informan sobre la cantidad de bebedores en la población y registran las rece­tas para el uso del alcohol como disolvente en medicina. El Código de ammurabi de Babilonia, del 1700 antes de Cris­to, incluye restricciones sobre la venta y consumo de alcohol. Igualmente, existen viejos datos que consignan que los bo­rrachos bajo el emperador Chung K'iang, en China, eran eje­cutados.
Las clases aristocráticas en la antigua Persia bebían enormes cantidades; en respuesta a ello, la naciente cultura islámica adoptaba una total y permanente abstención hacia el alcohol, en una lucha sin cuartel contra los extendidos pro­blemas de salud. Las sectas budistas en la India, desde la quinta centuria antes de Cristo hasta nuestros días también prohibían todo consumo de alcohol.

Euripides, con Esquilo y Sófocles, una gran triada de escritores trágicos griegos, fue la primera persona en litera­tura en describir la obnubilación por borrachera. En su obra Las Bacantes, la madre de Penteo, rey de Tebas, cortó a su hijo en pedazos durante un frenesí alcohólico pensando que era un león.
Luego, triunfalmente, llevó la cabeza a Cadmo, su padre, antes que la horrible realidad surgiera frente a ella. Los movimientos en favor de la temperancia datan desde la antigüedad y están descritos en los registros de Chi­na y de las dinastías de Egipto, entre otras culturas. El único y más importante documento que tiene gravitación sobre la temperancia es la Biblia. La Enciclopedia del alcoholismo señala que la Biblia contiene más de ciento cincuenta refe­rencias al alcohol. Este puntilloso trabajo de investigación, editado por Robert O'Brien y el doctor Morris Chafetz, un médico que fue el director fundador del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo en 1970, ofrece algunas opiniones sobre el porqué el alcoholismo no ha sido hasta recientemente- un serio problema entre los judíos.
El autor enfoca el Viejo Testamento como una de las razones­ "Aunque el alcohol está profundamente enraizado en la cul­tura judía y desempeñaba un importante papel en las cele­braciones religiosas, el pueblo hebreo ha disfrutado de una relativa libertad con referencia al alcoholismo que, en parte, debe atribuirse a las muchas advertencias sobre los excesos contenidas en el Viejo Testamento." El Libro de los Prover­bios es señalado por sus críticas: "El vino es engañador; el be­ber con exceso encoleriza, y cualquiera sea burlado de tal modo, no es sabio."
martinpescador
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Vigilancia. Hemos visto esta verdad demostrada una y otra vez,"una vez alcohólico, alcohólico para siempre".Comenzando a beber despues de un período de sobriedad, al poco tiempo estamos tan mal como siempre.Si estamos haciendo planes para dejar de beber, no debe haber reserva de ninguna clase, ni ninguna idea oculta de que algún día seremos inmunes al alcohol. ALCOHOLICOS ANONIMOS, P. 31.hoy soy alcohólico. Mañana no será diferente.Mi alcoholismo vive dentro de mí ahora y por siempre.Nunca debo olvidar lo que soy. Con toda seguridad, el alcohol me matará si no reconozco y no tengo presente diariamente mi enfermedad. No estoy jugando un juego en el cual una pérdida es solo un contratiempo.Estoy tratando con mi enfermedad para la cual no hay curación.solamente la aceptación y la vigilancia diarias.
aportado por Jaime Fernandez
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60 minutos
Un día alguien me sugirió que hiciera un ejercicio; consistía en mirarse un mismo por dentro durante no mas y nada menos que 60 minutos y autoanalizar las dudas, miedos, iras etc., ...al principio me sonó raro ;yo que llevo el programa ;yo que ya di ese 3 paso ,yo......y yo...;resultado que no hice lo sugerido .Un día en un sala de Hospital donde las horas se pasan eternas me acorde y estuve una hora mirándome por dentro, miedos ,orgullos... me di cuenta que como la analítica que te sale con asteriscos creo que en mi tenia asteriscos en casi todas las cosas que sugerían el programa ,claro esta empecé ha limar, Primero mi a autoengaño ,segundo mi ego , después mi humildad ,mis miedos ,mis razonamientos de enfermo alcohólico ,mis sentimientos con los demás, en fin como el paciente que busca la pastilla y no la de la perfección ,si la de la razón me di cuenta que poco a poco me fui curando un poquito mas por dentro...Desde ese día aun sigo haciendo ese ejercicio; veras o en la siesta o antes de dormir, pienso 60 minutos solo en mis actos no en los de los demás claro esta, y yo que como granadino mi despertar no fue de muy buena leche y menos en las siestas oye; que cada día me levanto mejor, mas tranquilo, mas en paz con mi ser superior.
aportado por Javier
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LOS DOCE CONCEPTOS
(Forma Corta)


Los Doce Pasos de A.A. son principios para la recuperación personal.
Las Doce Tradiciones aseguran la unidad de la Comunidad.
Los Doce Conceptos para el Servicio Mundial

Escritos por el co-fundador Bill W. ofrecen un grupo de principios relacionados para ayudar a asegurar que los varios elementos de la estructura de A.A. sean sensibles a las necesidades de quienes sirven y responsables ante ellos.

La “forma corta” de los Conceptos, que aparece a continuación, fue preparada por la Conferencia de Servicios Generales de 1974.

I.- La responsabilidad final y la autoridad fundamental de los servicios mundiales de A.A. deben siempre residir en la conciencia colectiva de toda nuestra Comunidad.

II.- La Conferencia de Servicios Generales se ha convertido, en casi todos los aspectos, en la voz activa y la conciencia efectiva de toda nuestra Comunidad en sus asuntos mundiales.

III.- Para asegurar su dirección eficaz, debemos dotar a cada elemento de A.A. la Conferencia, la Junta de Servicios Generales, y sus distintas corporaciones de servicio, personal directivo, comités y ejecutivos — de un Derecho de Decisión tradicional.

IV.- Nosotros debemos mantener, a todos los niveles de responsabilidad, un “Derecho de Participación” tradicional, ocupándonos de que a cada clasificación o grupo de nuestros servidores mundiales les sea permitida una representación con voto, en proporción razonable a la responsabilidad que cada uno tenga que desempeñar.

V.- En toda nuestra estructura de servicio mundial, un “Derecho de Apelación” tradicional debe prevalecer, asegurándonos así que se escuche la opinión de la minoría, y que las peticiones de rectificación de los agravios personales sean consideradas cuidadosamente.

VI.- La Conferencia reconoce también que la principal iniciativa y la responsabilidad activa en la mayoría de estos asuntos, deben ser ejercidas en primer lugar por los miembros custodios de la Conferencia, cuando ellos actúan como la Junta de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.

VII.- La Carta Constitutiva y los Estatutos son instrumentos legales, y los custodios están, por consiguiente, totalmente autorizados para administrar y dirigir todos los asuntos de servicios. La Carta de la Conferencia en sí misma no es un instrumento legal; se apoya en la fuerza de la tradición y en las finanzas de A.A. para su eficacia.

VIII.- Los Custodios son los principales planificadores y administradores de los grandes asuntos de política y finanzas globales. Con respecto a nuestros servicios constantemente activos e incorporados separadamente, los Custodios, como síndicos fiscales, ejercen una función de supervisión administrativa, por medio de su facultad de elegir a todos los directores de estas entidades.

IX.- Buenos directores de servicio en todos los niveles son indispensables para nuestro funcionamiento y seguridad en el futuro. La dirección básica del servicio mundial que una vez ejercieron los fundadores de Alcohólicos Anónimos, tiene necesariamente que ser asumida por los Custodios.

X.- A cada responsabilidad de servicio, le debe corresponder una autoridad de servicio equivalente, y el alcance de tal autoridad debe estar siempre bien definido.

XI.- Los Custodios deben siempre contar con los mejores comités permanentes y con directores de las corporaciones de servicio, ejecutivos, personal de oficina y consejeros bien capacitados. La composición, cualidades, procedimientos de iniciación y derechos y obligaciones serán siempre asuntos de verdadero interés.

XII.- La Conferencia cumplirá con el espíritu de las Tradiciones de A.A., teniendo especial cuidado de que la Conferencia nunca se convierta en sede de peligrosa riqueza o poder; que fondos suficientes para su funcionamiento, más una reserva adecuada, sean su prudente principio financiero, que ninguno de los miembros de la Conferencia sea nunca colocado en una posición de autoridad desmedida sobre ninguno de los otros, que se llegue a todas las decisiones importantes por discusión, votación y, siempre que sea posible, por unanimidad substancial; que ninguna actuación de la Conferencia sea punitiva a personas, o una incitación a controversia pública, que la Conferencia nunca deba realizar ninguna acción de gobierno autoritaria, y que como la Sociedad de Alcohólicos Anónimos, a la cual sirve, la Conferencia en sí misma siempre permanezca democrática en pensamiento y en acción.
Albahari
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Carl Jung
La influencia de Jung sobre AA

Jung también abrió el camino para el desarrollo de Alcohólicos Anónimos. El cofundador Bill Wilson escribió lo siguiente en una carta a Jung en 1961:

Esta carta de inmenso agradecimiento ha estado pendiente durante mucho tiempo. ... Aunque seguramente habrá oído acerca de nosotros [AA], dudo que usted sea consciente de que una cierta conversación que tuvo una vez con uno de sus pacientes, un tal señor Roland H., en la década de los treinta, tuvo un papel crucial en la constitución de nuestra agrupación.

Wilson prosiguió la carta recordando a Jung de lo que le había «contado abiertamente [a Roland H.] su situación desesperada», que estaba más allá de la ayuda que le pudiera ofrecer la medicina o la psiquiatría. Wilson escribió: «Esta declaración sincera y humilde de su parte fue indudablemente la primera piedra fundamental sobre la que nuestra agrupación ha sido entonces edificada.» Cuando Roland H. preguntó a Jung si había alguna esperanza para él, Jung «le dijo que podría haberla, siempre que pudiera pasar por una experiencia espiritual o religiosa: en resumen, una conversión genuina.» Wilson proseguía en su carta: «Usted le recomendó que se situase en una atmósfera religiosa y que tuviera esperanza.» Por lo que respecta a Jung, no había necesidad de doctrina ni contenido de fe, sino sólo una experiencia.
Albahari
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Para mi papa Te quiero decir, que fuiste y vas a seguir siendo un buen padre.Tienes algunos errores como todos pero, andas muy bien claro nadie es perfecto.Te contare un defecto que haz tenido en tu vida: la bebida alcohólica.¿Sabes por que? Quizás no lo sabes pero, te lo digo igual, el alcoholte hizo perder el cariño de mama, de toda tu familia, el mío...Antes cuando bebías, esto es verdad, sentía vergüenza de salir contigo sin embargo, ahora estoy orgulloso y me gusta hacerlo.¡Papa! Me gustaría salir contigo al campo y abrazarnos de felicidad,pero lo mas importante, es que estemos bien y siempre unidos en las buenasy en las malas, te quiero desear "un feliz día del padre" te queremos muchomama, mi hermano y yo. Tu hijo.
Jaime Fernandez

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ALCOHOLISMO: ENFERMEDAD ESPIRITUAL
Hilario Rivas Marín - Julio A. es miembro veterano de Alcohólicos Anónimos (A.A.), afirma con respecto a la enfermedad del alcoholismo que es esencialmente espiritual, se enferma el Alma cuando el pensamiento es cautivado por agentes extraños que la obsesionan e imponen su imperio en la manera pensar i actuar del sujeto bajo el dominio del alucinador. La Organización Mundial de la Salud (O.M.S), declaró incurable dicha enfermedad, por los métodos médicos conocidos. Julio considera que la declaración de incurabilidad es la admisión de impotencia ante el alcoholismo es de la humanidad i no exclusiva del enfermo alcohólico. En este sentido si la enfermedad es de naturaleza espiritual, el tratamiento para la recuperación es evidentemente espiritual. El hombre es más que un conjunto de masa impulsada por moléculas en movimiento, está compuesto por un elemento no tangible conscientemente actuante o psíquico, término comprendido con la mayor amplitud posible. Ese elemento vital se enferma i los síntomas de esos trastornos de salud mental o espiritual se reflejan en las leves o graves perturbaciones emocionales, cuya base es el egocentrismo o el Yo el centro del todo mi universo. Esa actitud nos aísla de nuestra propia realidad de tiempo i espacio, así se vive con desesperación el presente, con temor el futuro i con resentimientos el pasado, ese estado de cosas le llama la “vieja vida”, llena de amargura, malestares, rencores, fracasos, desengaños, tristezas, desesperanzas i demás emociones cargadas de negación de los valores que les destruimos. El miembro veterano confiesa, que esa situación lo ubicaba en la típica personalidad bipolar, era el hombre alegre i más importante del mundo, pronto pasaba a ser el más desgraciado del universo. Euforia i depresión eran los constantes cambios de estado de ánimo. Julio A., miró fijamente la atenta audiencia guardó un ligero silencio, luego afirmó, ese estado de descomposición espiritual me impulsó inconscientemente a buscar alivio, yo lo encontré en el alcohol, al comienzo era agradable la recompensa recibida, era un usuario social, pero sin darme cuenta mis exigencias fueron en aumento i mi salud emocional empeoró al extremo que no me soportaba, me repugnaba verme en el espejo, me sabía un asco moral. Así consideré que la salida era el suicidio. Pensando en la solución del que se siente desamparado, llegó el mensaje de A.A., comprendía que era mi última esperanza, así sin más opción acepté la invitación. Llegué ese domingo en la tarde a la reunión, me atendieron con gran amor, sentían alegría porque había llegado un hermano del dolor, me hicieron sentir importante ante la vida, eso me dio fortaleza para iniciar ese camino de espina i de abrojos, al final nos espera un lecho de nardos i rosas; la sobriedad verdadera. Ese mismo día me declaré miembro de la Comunidad A.A., comenzó mi vida con el Plan de las 24 horas de Hoy no Bebo, luego comprendí la naturaleza de la enfermedad i puse mi voluntad i vida en manos de Dios, con la profunda convicción que sólo ‘El podía devolverme el sano juicio. Aprendí hacer contacto consciente con Dios Real mediante la combinación de la Oración i Meditación diariamente. Así entré por la Gracia de Dios a la dimensión de la Nueva Vida o de la Sobriedad permanente, la paz reina en todos mis actos, pues enterré los resentimientos del pasado, la desesperación del presente y el miedo del futuro. Vivo la paz que da la fe en Dios vivo que se engendra en el alma que se dispone a entregarse totalmente a ‘El. Testimonio esto con mi vida que por más de 20 años no me tomo un sorbo de licor, sólo por la Gracia de Dios, puedo decir con los brazos i voz en alto Hoy Soy Feliz, ¡quiero con toda mi alma que Tú también lo seas!. *Venezolano.
Aportación de Pakiyo

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UN HOMBRE NUEVO
Traté de ayudar a este hombre. Fue una experiencia humillante, nadie disfruta el ser un fracaso total; deja el orgullo hecho una ruina. Nada parecía funcionar bien. Lo llevaba a las reuniones y se sentaba en medio de una nube, y sabía que sólo su cuerpo estaba presente. Iba a su hogar, y él, o estaba borracho o se escapaba por la puerta trasera. Su familia estaba comenzando a entrar en un período de verdaderas penurias; podía sentir su desesperación.
Entonces vino el episodio del hospital, en la última de su larga cadena de hospitalizaciones. Entro en delírium tremen y convulsiones tan violentas, que tuvo que ser amarrado a la cama. Ya en estado de coma tuvo que ser alimentado por vía intravenosa. Cada día que lo visitaba se veía peor, aunque esto parecía imposible. Por seis días permaneció inconsciente, sin efectuar ningún movimiento, excepto los temblores periódicos.
El séptimo día lo visité otra vez. Al entrar en su cuarto me di cuenta de que le habían quitado las ligaduras que lo ataban a la cama y también los tubos de alimentación. Me sentí entusiasmado. ¡El iba a lograrlo! El doctor y la enfermera cortaron de raíz mis esperanzas. Se iba muriendo rápidamente.
Después de que hice los arreglos para traer a su esposa, se me ocurrió que siendo él un católico había ciertos ritos de su religión que deberían ser cumplidos. Era un hospital católico, por lo que me dirigí al vestíbulo y localicé a una hermana religiosa (la madre superiora, como después me enteré). Ella avisó a su sacerdote, y junto con otra hermana me acompañaron al cuarto.
Mientras que el sacerdote entraba solo al cuarto, nosotros tres decidimos sentarnos en el banco del corredor. Sin previo acuerdo los tres inclinamos nuestras cabezas y comenzamos a rezar - la madre superiora, la hermana y yo, y un presbiteriano ordenado diácono.
No tengo forma de saber que tanto tiempo estuvimos ahí. Sé que el sacerdote ya se había ido a atender sus demás deberes. Lo que nos regresó al presente inmediato fue un ruido que oímos en el cuarto. Cuando nos asomamos, ¡el paciente estaba sentado en la cama!.
"Muy bien, Dios mío", dijo, "ya no quiero ser un jugador de la línea de retaguardia, un quarterbeck, por más tiempo. Dime qué quieres Tú que haga, y yo lo hará".
Los doctores dijeron después que en sus condiciones físicas le era imposible moverse, y menos aún sentarse. Y antes de éstas, no había proferido una sola palabra desde que ingresó al hospital. Su siguiente expresión fue: "Tengo hambre".
Pero el verdadero milagro fue lo que le sucedió durante los diez años siguientes. Empezó a ayudar a la gente. Y quiero decir esto ¡ayudar!. Ninguna llamada era demasiado difícil, demasiado inconveniente, demasiado "desesperado". Fundó el Grupo de A.A. en su pueblo, y se siente aturdido si usted menciona esto a otros o comenta la cantidad de trabajo de A.A. que él está haciendo.
El ya no es el mismo hombre con el que estuve intentando hacer el Paso Doce. Fracasé en todos mis esfuerzos para ayudar al hombre que yo conocía. Y entonces ese alguien creó un hombre nuevo.
Bernardsville, New Jersey
Llegamos a Creer
Aportación de Pakiyo de Ceuta
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1ª PARTE
Curiosidades y rarezas de Bill Wilson co-fundador de AA
1) Conversaciones con fantasmas y supersticiones: Uno de los capítulos más extraños de la biografía oficial de Bill Wilson, co-fundador de Alcohólicos Anónimos, titulada "Transmítelo" (AAWS, original en inglés "Pass it on" de 1984, edición en español sin fecha), son sus conversaciones con fantasmas y su creencia en fenómenos "paranormales" (capítulo 16). En este enlace se puede leer el capítulo citado. En el capítulo 16 (pags. 271 – 284) se describen, sin mayor procesamiento crítico, las conversaciones de Bill Wilson con fantasmas en Natucket en el año 1947, doce años después de no beber, es decir, no se trata de una alucinación producida por el síndrome de abstinencia del alcohol. Los fantasmas hablaban con Wilson y decían ser balleneros muertos que vivieron cien años atrás. Además, narra el mismo capítulo la práctica de sesiones espiritistas -en los años 40- con la tabla guija donde "diversos arcángeles con nombre extraños, amigos difuntos (…), unos malignos y perjudiciales de todas las descripciones, hablando de vicios que estaban muy lejos de mi comprensión, incluso como anteriores alcohólicos. Entonces, las entidades aparentemente virtuosas intervendrían con mensajes de consuelo, información, consejo y, algunas veces, sólo puras insensateces" (Transmítelo, pag. 274). Algunas de estas supuestas entidades le hablaban a Bill Wilson en latín (Transmítelo, pag. 275). Me pregunto ¿Bill Wilson estaba loco? ¿era un enfermo mental con alucinaciones? Según el DSM IV Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (American Psychiatric Association) diversos trastornos graves, como la esquizofrenia, incluyen alucinaciones dentro de sus síntomas. Sin embargo, existe un trastorno psicótico leve caracterizado por uno o más de los siguientes síntomas "1. Ideas delirantes, 2. Alucinaciones, 3. Lenguaje desorganizado (p. ej., disperso o incoherente), 4. Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado." También la Clasificación Internacional de Enfermedades No. 10 (CIE 10) de la Organización Mundial de la Salud incluye "Otros trastornos psicóticos agudos y transitorios" que describe como "trastornos psicóticos agudos no clasificables en los apartados precedentes (tales como cuadros psicóticos agudos en los cuales aparecen claras alucinaciones o ideas delirantes, pero que persisten por muy poco tiempo)." Debe recordarse además que Bill Wilson padecía de recurrentes períodos de depresión y que posiblemente era maniaco - depresivo. El trastorno bipolar puede tener como parte de sus manifestaciones "síntomas psicóticos (delirios y alucinaciones)". También el Trastorno Esquizoafectivo "...incluye elementos tanto de psicosis como del trastorno del estado de ánimo. Los síntomas psicóticos significan una pérdida de contacto con la realidad y pueden involucrar alucinaciones (escuchar voces o ver cosas que no están presentes) y delirios (creencias fijas y falsas). Entre los síntomas del trastorno del estado de ánimo se incluyen un estado de ánimo muy alto o muy bajo con problemas del sueño, cambios en la energía y en el apetito, concentración dispersa y un desempeño diario generalmente bajo. La enfermedad esquizoafectiva se caracteriza por una correlación cercana entre estas dos series de síntomas." (MedlinePlus Enciclopedia). Lo más extraño es que en la biografía del principal ideólogo y fundador de AA, se reproducen esas "experiencias" no como síntoma de un trastorno emocional, sino como parte de la espiritualidad de Bill Wilson. ACTUALIZACION AL 31 DE JULIO: Lo importante es que esas alucinaciones tenían un significado psíquico para él y que no afectaron su sobriedad. Además, es loable que un hombre afectado por diversos trastornos emocionales o de personalidad no beba. 2) La otra mujer En el sitio Web Orange Papers se reseñan y comentan varias biografías independientes de Bill Wilson donde se toca un tema polémico, las queridas o amantes de dicho señor. En el artículo titulado The Other Women se contrasta este comportamiento con varias citas de corte moralista de la literatura de AA, escrita por Wilson, lo cual es presentado como una terrible incongruencia. A mi me parece que no se debe juzgar el aporte de un hombre por una pretensión de total coherencia y menos con los parámetros de una moral religiosa conservadora. Recuerdo haber leído en un escrito de Bertrand Russell que era preferible, desde el punto de vista de una moral moderna y secular, que un hombre tuviera una querida a que fuera donde las putas. Sin embargo, no deja de ser un asunto contradictorio, pues Bill Wilson escribió en el libro Doce Pasos y Doce Tradiciones (pág. 116, paso 12) que el miembro de AA "sigue intentando practicar en su hogar todos los Doce Pasos de A.A., a menudo con buenos resultados. Llegado a este punto empieza, con firmeza, pero cariñosamente, a comportarse como un marido y no como un niño travieso. Y, sobre todo, por fin se convence de que el enredarse en aventuras amorosas no es una forma de vivir para él". Según alguna biografía del personaje, su amante principal fue una mujer 22 años más joven que él y según el artículo citado: "Bill and Helen seem to have met at an A.A. meeting. Soon after, Bill got Helen a job at the AA Grapevine. Most everyone in the office knew that Helen was hired because she was Bill's girlfriend. But unlike most of the women whom Bill hired, Helen proved to be competent and capable, and worked her way up, over a period of years, to become the magazine's editor. Bill and Helen became frequent companions whenever he was in New York, and Helen sometimes accompanied him to A.A.-related events. Whenever Bill came to New York, he would stay overnight in a hotel, and Helen stayed with him."
http://free12step.blogspot.com/
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2ª PARTE
Curiosidades y rarezas de Bill Wilson
Siguiendo con el tema del post anterior me parece importante señalar aspectos adicionales sobre la personalidad de Bill Wilson, co-fundador junto con Robert Smith (conocido como Dr. Bob) de Alcohólicos Anónimos en 1935. Primero, las alucinaciones que sufría y que él pensaba eran una manifestación de espiritualidad, uno de los componentes del programa de AA. Sobre las alucinaciones, en la autobiografía oficial de Bill Wilson (Transmítelo, publicada por AAWS, original en inglés "Pass it on" de 1984, edición en español sin fecha) se describen algunos aspectos adicionales. Se señala lo siguiente en el capítulo 16 de dicho libro:
"A causa de que Bill fue una persona muy sensitiva en este mundo, no es sorprendente que se creyera capaz de captar energía de otro. Creyó que él mismo tenía más capacidad psíquica; para él los asuntos espiritistas no eran un mero juego de salón. No está aclarado cuándo empezó a interesarse en los fenómenos extrasensoriales; el campo fue algo en lo que el Dr. Bob y Anne Smith estaban profundamente involucrados. Sin que se sepa si Bill llegó a interesarse mediante ellos, hay referencias a sesiones espiritistas y otros sucesos psíquicos, que Bill escribió a Lois durante ese primer verano de Akron con los Smith, en 1935" (pag. 271 edición impresa). Tan tempranamente como en 1941, Bill y Lois estuvieron llevando a cabo "sesiones de aparecidos" regulares en Bedford Hills. Uno de los cuartos de la planta baja lo llamaron el "cuarto de los aparecidos" (…) Bill reposaría en el diván de una sala, semiensimismado, pero no en trance, y "recibía" mensajes, algunas veces palabra por palabra, otras letra por letra. Anne B., vecina y asistente regular al círculo de "apariciones", escribiría el material en un block. Lois describe una de las más dramáticas de estas sesiones: "Bill estaba recostado en el diván; 'captaba' estas cosas y lo hacía todas las semanas. Cada vez, cierta gente 'vendría'; algunas veces eran nuevos y traían alguna historia. Había grandes frases y llegaban palabra por palabra; esta vez, en lugar de palabra por palabra, fue letra por letra y Anne las escribía letra por letra." (pags. 274-275).
La religión, al menos dentro del cristianismo, desaprueba este tipo de prácticas de supuestas comunicaciones con espíritus de fallecidos. Cualquier búsqueda con Google utilizando los términos "espiritismo Biblia" nos lleva a diversos sitios religiosos que proscriben estas prácticas. En el contexto de la psiquiatría y la psicología manifestaciones como las de Bill Wilson, tirado en un sofá escuchando "voces" de los muertos, son vistas como alucinaciones, relacionadas con distintos trastornos psíquicos. Y esto nos permitirá referirnos al segundo aspecto, las recurrentes depresiones de Bill Wilson, precisamente en un momento de mucha actividad personal como fue el desarrollo de Alcohólicos Anónimos y la formación de sus estructuras de servicios. En la autobiografía citada (Transmítelo, capítulo 18, pags. 287-298) se mencionan algunas características de estas depresiones, alternadas con períodos de mucha actividad, que parecen apuntar a un trastorno bipolar:
"Hay muchas y varias narraciones de las recurrentes depresiones de Bill (…) Las depresiones de Bill duraron 11 años tormentosos, hasta 1955, cuando finalmente fue liberado de ellas. Sin embargo, durante estos años no fueron constantes y no siempre fueron de la misma intensidad. Los dos primeros años, 1944-1946, aparentemente fueron los peores. Recordándolos, Marty M. dijo: "Fue terrible; había largos períodos en los que no podía levantarse de la cama, sólo permanecía ahí y Lois se ocupaba de que comiera." (p. 288). "Otra gente que conoció a Bill tuvo sus propias especulaciones respecta lo que causaban sus depresiones. El Dr. Earl M., un A.A. psiquiatra y amigo íntimo, manifestó: "Sentí que él no tenía a nadie con quien hablar acerca de sus ideas espirituales no conformistas. Cuando yo lo escuchaba, se transformaba y se volvía vibrante, y resplandecían sus ojos. Yo tenía la sensación de que lo que Bill necesitaba era alguien con quien pudiera realmente validar lo que decía." (pag. 296). "Es probable que no sea una coincidencia que los años de las depresiones de Bill - 1944-1955 - fueron también los años en que hizo el trabajo para A.A. más agotador e intenso. Después de la Segunda Guerra Mundial, se embarcó en la enorme empresa de establecer para A.A. una estructura de servicio; fue tarea de diez años." (pag. 298).
Lo anterior nos permite relacionar con el primer aspecto, las alucinaciones, pues el trastorno bipolar en su fase maniaca puede estar asociado con síntomas psicóticos, según puede leerse en este enlace. Además, si Bill Wilson no hubiera padecido de un desorden bipolar, existe una depresión grave con características psicóticas en la cual se presentan "pensamientos delirantes y/o alucinaciones" según este artículo informativo. Las citas* del libro "Doce Pasos y Doce Tradiciones" que parecen evidenciar un trastorno bipolar en Bill Wilson son las siguientes:
"…alcohólico típico, extremadamente egocéntrico" (1er paso, pag. 22). "…nos enfrentamos con otro tipo de problema: el hombre o la mujer intelectualmente autosuficiente (…). Nos valíamos de nuestra educación para inflamos de orgullo como globos, aunque hacíamos lo posible para ocultar esta actitud ante los demás. En nuestro fuero interno, creíamos que podíamos flotar por encima del resto de la humanidad debido únicamente a nuestra capacidad cerebral" (2º paso, pag. 27). "Estamos convencidos de que nuestra inteligencia, respaldada por nuestra fuerza de voluntad, puede controlar debidamente nuestra vida interior y asegurar nuestro éxito en el mundo en que vivimos" (3er paso, pag. 35). "Hemos bebido por pura vanagloria —para poder disfrutar mejor nuestros descabellados sueños de pompa y poder" (4º paso, pag. 41). "Si por temperamento tendemos al lado depresivo, es probable que nos veamos inundados de un sentimiento de culpabilidad y de odio hacia nosotros mismos. Nos sumimos en este pantano sucio, del que a menudo sacamos un placer perverso y doloroso. Al entregarnos mórbidamente a esta actividad melancólica, puede que nos hundamos en la desesperación hasta tal punto que sólo el olvido nos parece la única solución posible. " (4º paso, pag. 42).
http://free12step.blogspot.com/
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La WEB de los servicios mundiales de A.A.

El rediseñado Web site de A.A. de la Oficina de Servicios Generales hizo su debut el 1 de enero de 2006, nueve años después de la primera aparición en el Internet del Web site de A.A. Ese sitio original fue muy rudimentario, un reflejo de la tecnología de esos días. "Fue un simple instrumento de información publica, con respuestas a preguntas básicas sobre A.A. y unos cuantos folletos," dice Daniel Brown (no-alcohólico), gerente del Web/DTP, el responsable del último rediseño.
Esta es la cuarta revisión hecha por Daniel que empezó a trabajar de plena dedicación en la OSG en 1995 y en 2003 hizo la tercera revisión del Web site. Daniel también está encargado de las operaciones de desktop publishing realizando tareas de composición tipográfica, maquetación y definición de formatos de página de nuestros boletines, folletos y otros materiales, y también sirve como fotógrafo. Como parte de los trabajos de preimpresión, Daniel prepara los discos que se envían a los impresores, y se asegura de que las imágenes, los tipos, los colores, etc. son correctos. Pero, especialmente durante el pasado año, cada vez tiene que dedicar más tiempo a los trabajos relacionados con el Website.
Las visitas a aa.org han aumentado, junto con el Internet. En 1999, se recibieron 730,000 visitas, 400,000 más que el año anterior. Ahora se reciben más de un cuarto de millón de visitas al mes.
Según Greg M., gerente general de la OSG, "el Internet está revolucionando la forma en que opera la OSG. En unos pocos años, la cantidad de e-mails que llegan ha aumentado hasta representar más del 80% de las comunicaciones dirigidas a estas oficinas."
Ya que los miembros del personal contestan principalmente por correo electrónico — en lugar de correo postal o teléfono — los costos han disminuido, dice Greg. "El Internet nos hace más accesibles y más eficaces. Seguiremos ampliando el sitio, aunque cualquier cosa que pongamos tiene que responder a una necesidad de A.A. establecida. El objetivo es hacer que el valioso mensaje de A.A. esté más fácilmente disponible — esa es la idea."
La junta de A.A. World Services tiene la responsabilidad global del Web site por medio de su Comité de Servicios y los comentarios de los miembros de A.A. que visitan el sitio son la fuente principal de ideas para los posibles cambios. Dice Daniel, "nos dicen lo que le gustaría ver en el sitio o los problemas que tienen para encontrar cosas. Estamos continuamente añadiendo materiales; siempre está creciendo," lo cual hace que la organización lógica del sitio y los instrumentos de navegación sean de crítica importancia. Se puede añadir información según las necesidades de los diversos despachos de la OSG, tales como Cooperación con la Comunidad Profesional o información pública.
Para demostrar cómo el Web site se ha convertido en la forma favorita en que los miembros de A.A. y otros interesados se ponen en contacto con la OSG, el 70% de los asistentes a la Convención Internacional de A.A. celebrada en Toronto el pasado verano se registraron en línea. Y de las más de dos mil solicitudes de información que llegaron al despacho de Cooperación con la Comunidad Profesional en un año reciente, 1,334 lo hicieron por el Web site.
En general, el sitio contiene una vasta cantidad de materiales, incluyendo números actuales y antiguos de Box 4-5-9 y Acerca de A.A., información para los medios de comunicación, respuestas a quienes se preguntan si tal vez tienen un problema con la bebida, una historia de A.A., e información sobre cómo encontrar reuniones de A.A. en muchas partes del país. También se encuentra en el sitio el Libro Grande. La información y materiales aparecen en el sitio en español, inglés y francés y cada idioma tiene ahora su propia portada. "El objetivo principal del rediseño ha sido el de facilitar el uso. Queremos presentar el contenido de una manera que les sea más fácil a los visitantes encontrar lo que buscan," dice Daniel y añade, "anteriormente era como si alguna información muy importante estuviera enterrada en el sitio y muy difícil de acceder."
El viejo Web site tenía tres portales — "Acerca de A.A.", "Servicios a los miembros" y "Archivos Históricos" — el nuevo tiene seis, entre ellos uno que ofrece información sobre cómo encontrar una reunión de A.A. "Tenemos un programa instalado que nos indica las áreas o páginas más visitadas, y cómo la gente utiliza el sitio. Esta información nos ayudó a la hora de tomar decisiones referentes al nuevo diseño y nos ayudará a hacer cambios en el futuro."
La tecnología es el factor decisivo en lo referente al contenido que se pone en el sitio y en cómo el usuario lo navega. El viejo sitio estaba compuesto efectivamente por una serie de páginas de HTML vinculadas unas con otras. El nuevo está guiado por los datos y tiene un lenguaje de programación que responde mejor a las solicitudes de los visitantes. "Hemos hecho mucho progreso con el Website," dice Daniel. "Me admiro de que empezáramos sólo con textos y dibujos y ahora tenemos ASP en vídeo y un sistema de animación Flash. La gente puede inscribirse en línea para los Foros Regionales. El sitio es más interactivo y eficiente. Y se seguirá ampliando."

Aportación de Pakiyo de Ceuta

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ACCION
EL ORGANO INFORMATIVO
DE LA O.S.G.

200 mts. Sur y 25 al Oeste de la Toyota, Paseo Colón – Teléfono: 222-5224 * Fax: 221-2770 – Apdo. 5553-1000 San José

VOLUMEN I – Nº 4 NOVIEMBRE-DICIEMBRE – AÑO MCMXCVIII – ISSN 1409-2506

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Los Riesgos del Apadrinamiento
Por Antonio T.

“Su deseo vehemente de alcohol era el equivalente, a un bajo nivel, de la sed espiritual de nuestro ser para la integridad, expresada en lenguaje medieval: la unión con Dios. Puede ser conducido a dicha meta por un acto de gracia o por conducto del contacto personal y honesto con amigos o a través de una educación superior de la mente, más allá del mero racionalismo.

Carl Jung
(Carta a Bill W. Enero 30, l961)

Meditando sobre esta carta, descubro que en ella esta explicada la sed que me acoso toda mi vida como una búsqueda de integridad una necesidad de unirme armoniosamente y formando un todo:
con el cielo y la tierra, las plantas, las bestias y los hombres, mis hermanos. Unirme, ser parte, no estar solo, esa era mi sed.
Después me señala un camino: el contacto personal y honesto con amigos. Y mis amigos, los únicos que desearían tolerarme y unirse a mi, son aquellos como yo, con la misma sed y soledad y la misma ansia de integración, los A.A. con los que por fin me identifico. Ellos, o algunos de entre ellos, van a ser quienes me guíen evitando que me pierda en el mero racionalismo" y obtenga una "educación superfluo de la mente", esto es, hacia las metas más altas, las de la vida espiritual, "en lenguaje medieval: la unión con Dios".
Esa tarea y responsabilidad le tocara como individuo, al A.A., y como comuni­dad, al grupo y a la estructura de servi­cios. Esta actividad de amor en acción es lo que entiendo por apadrinamiento en A.A.
En la correspondencia de Bill W. y el Dr. Jung, queda muy claro que ellos no conciben otro camino. Nuestros Tres Legados para la recuperación nacen de la búsqueda de nuestros fundadores y son aprendidos en el despiadado crisol de la prueba y el error; despiadado porque las fichas del juego son vidas humanas, vidas de hermanos alcohólicos que hemos aprendido a amar: en el doloroso vomito de sus historias desde la tribuna y en el murmullo secreto de sus confesiones in­timas.
Al padrino le toca conducir a su her­mano enfermo al conocimiento y practica diaria de estos "Tres Legados".
Y es un camino lleno de riesgos por­que el padrino (nunca lo debe olvidar) es también otro enfermo, cuyo bastón y es­cudo no es mas que "la buena voluntad" de entregarse firme, estoica y honestamente decidido a nuestros principios es­pirituales; pero solo podrá hacerlo a su capacidad y necesitará también él mismo del apadrinamiento continuo para no convertirse en un padrino ciego guiando a un ahijado ciego hacia la desgracia de los dos.
En nuestro Noveno Concepto para el Servicio Mundial indica Bill los riesgos que enfrenta el padrino": "Los riesgos son tan grandes como pudieran serlo. Dependen de él una vida humana y generalmente la felicidad de toda una familia. Lo que el padrino diga o haga, lo bien que calcule y haga su exposición, lo bien que maneje la crítica que se suscite, y lo bien que dirija a su candidato por medio de su ejemplo espiritual, pueden ser las cualidades de liderato que lo decidan todo; son la diferencia entre la vida y la muerte".
El ahijado esta en riesgo, debemos estar muy conscientes de ello, el alcohó­lico que se aleja de nosotros yéndose tras el engaño de la primera "inocente copa" se desintegra, va a la fuga, a la locura, se pierde el hombre, renace la bestia... luego el dolor, el dolor infinito, la soledad, el aislamiento en la cárcel o en la clínica mental y después esa muerte que avergüenza a parientes y amigos y cuyos ver­daderos motivos sólo se susurran claván­dose en los corazones íntima y secreta­mente.
Mi primer padrino
"Déjese guiar a un grupo" me dijo una voz amiga por el teléfono y seguí al que sería mi padrino, no a la primera vez, ¡no! rechace varías veces su llamado. pero por fin su paciencia v perseverancia ven­cieron mi desconfianza y hostilidad.
Hacia días que el y sus mejores ami­gos en A.A. me estaban esperando. Les había pedido ayuda para trabajar conmigo. Esto me lo contaron riendo meses después, esa primera noche todos se fin­gieron espontáneos.
Había preparado cuidadosamente mi primera junta, investigó mis antece­dentes, mi esposa y pudo así escoger los temas y oradores mas afines a mi caso.
Luego de la junta me llevó al café y allí principio a despejar mis primeras dudas.
A cada junta que yo regresaba, esta­ba allí, cálido, entusiasta, felicitando mi constancia, invitándome a regresar al día siguiente.
Luego en el café me presentaba a los demás compañeros propiciando que se hicieran mis amigos.
Y luego supe que él no era así, lle­vaba meses de no asistir al grupo, y mu­cho más de no desvelarse en el café, lo hizo por mí. Gracias Víctor.
Yo era frío y reservado y él rompió mí concha haciéndose mi amigo. La pri­mera noche me regaló el Libo Grande y 44 Preguntas y respuestas y luego Hom­bres en fuga y luego toda clase de Lite­ratura alusiva al alcoholismo.
Hizo que su esposa invitara a la mía a Al-Anón y hasta el día de hoy es uno de mis mejores amigos. En su casa siempre hay un lugar en la mesa para mi, va no estoy solo. Gracias Víctor.

El apadrinamiento del Grupo
Tuve la suerte de caer en un grupo muy viejo de 16 años de fundado en aquel tiempo.
Cuenta con un pequeño salón anexo donde se recibe al miembro de nuevo ingreso. Es bueno, porque se encierran con uno, solo aquellos que ese día se sienten dispuestos para el "paso del mensaje", los demás siguen su sesión programada.
El saloncito es confortable, intimo, me hizo sentir hasta donde era posible en tan duro momento, cómodo y confiado.
La membresía es agradable, se ven limpios y alegres. Su ofrecimiento de café fue cordial. Perdí el miedo y pude escucharlos. De verdad que me hicieron sentir importante.
En el café cercano al grupo se reúnen a la "terapia de café, como la llamamos y allí se va estrechando el puente de comprensión que se tiende de alcohólico a alcohólico, sin sentirse uno presionado.
Me invitaron a reuniones v fiestas fuera del grupo mostrándome con su ejemplo que se podía vivir alegremente sin necesidad de emborracharse.
Apenas a un mes de haber llegado, me hicieron sentir de casa invitándome a coordinar la junta de "Año Nuevo" y me instruyeron en cómo hacerlo y estuvieron atentos para enmendar con buen humor mis tropiezos.
Al cumplir un año me regalaron un pastel, el primero en treinta años. Gra­cias, compañeros por despertarme a esta nueva vida con las "mañanitas del Rey David"
Hubo también muchos errores (errores para mí. claro). La sobreprotec­ción que me dio el grupo al principio, solo duro unos días, después me dejaron solo y abandonado a mí suerte, ya habían llegado otros que ahora eran los más impor­tantes. En el café me sentía fuera de lugar, indeseado y entonces recorría las solitarias calles y me metía a los grupos que trabajan toda la noche y al salir de allí al amanecer, cansado y regañado, me sentía peor aun.
Nadie me explicó el programa, no había juntas de estudio y muchos miem­bros se regodeaban diciendo que "sólo practicaban la primera parte del primer paso: su derrota ante el alcohol". Para ellos, quizás era cliente ¡no para mí!
Llegaron las elecciones de Mesa de Servicio de Grupo y el secretario saliente se acercó a mí para decirme al oído por quien votara. Yo no sabía ni de que se trataba, nunca hubo una junta en que explicaran en qué consistían los servicios y los servidores. Estalle en cólera, rechacé la manipulación y desde la tribuna armé la bronca y ésta duró meses, se formaron bandos y se llegó al punto, de que ya no querían dejarme celebrar mi primer aniversario. Se olvidaron de mi enfermedad y mí poco tiempo en el programa y me hostigaron hasta llegar a la calumnia para obligarme a abandonar el grupo. Yo me quede, apelando a los principios (me lo sugirieron los viejos estadistas, que tam­bién los había) finalmente los "dueños" se fueron a fundar otro grupo y volvió la paz al nuestro.
Durante ese tiempo fui, muy a mi pesar y hoy me arrepiento: "maestro de tolerancia". Que mis compañeros me perdonen.
Conocí otro grupo, pequeño, de mesa redonda y con la pretensión de ser "de avance" (hoy sé que todos lo son). Allí si se trabaja duro con el programa, el miem­bro más joven en A.A. tenía cinco años. Cada día debía uno llegar y explicar cómo estaba aplicando el programa a su vida diaria. Aquí o estudiaba y trabajaba o sa­lía regañado sintiéndome culpable y tor­pe. Siendo el más nuevo en el grupo me tocaron, alternadamente y a veces el mis­mo tiempo, todos los servicios del grupo. Me hicieron crecer durante un buen tiempo, luego llegaron más nuevos, los funda­dores se fueron, uno a uno, y nos dejaron solos a un compañero de dos años y a mí para trabajar con seis compañeros nue­vos en el grupo que asistían muy irregu­larmente, y otros que sólo iban a conocer nuestro grupo. Me toco la tarea de apadri­nar y cometí toda clase de errores.
Errores de Apadrinamiento
1. En las primeras 2 semanas en A.A. corrí afiebradamente a decirles a todos mis compañeros, amigos y conocidos que vinieran a conocer mi grupo y dejaran de beber.
2. Casi obligué a algunos compa­ñeros, con toda clase de presiones men­tales y emocionales a que intentaran practicar su 4" y 5" pasos, algunos se alejaron airados de mí y del grupo. De dos de ellos sé que están bebiendo y uno, aquél con el que puse más empeño, habla
muy mal de mí.
3. Le di dinero y ayudé a que se escapara de un hotel, una pareja de ami­gos que sólo tenían dos juntas. él siguió bebiendo todavía un año, ella no ha podido dejar de beber.
4. Molesté mucho a los que no leían nuestra literatura.
5. En mi ansia por hacer quedarse a alguno, los he llevado a visitar otros gru­pos de distintos estilos desde los llama­dos "fuera de serie" hasta los "popís" o "elitistas" sin ningún resultado.
6. Me he resentido cuando un ahijado no siguió mis sugerencias y pesar aún cuando ha vuelto a beber.
7. Me he sentido celoso de que pi­dan sugerencias a otro y no a mí.
8. He dado sugerencias que no me pedían y claro he recibido ataques y enojos y luego tengo que arrepentirme.
9. Me he vuelto chocante al grupo queriéndolo apadrinar desde la tribuna.
Intenté formar un "grupo de apadrina­miento" y los compañeros rechazaron mi idea y yo me retiré resentido algunos me­ses, hasta que volví por necesidad y a su­gerencia de mi padrino.
10. Con mis sugerencias he empu­jado al servicio a compañeros que aun no estaban preparados. Al no poder cumplir, se ha retirado frustrados y resentidos.
Estos son algunos de los errores cometidos, aquellos de los que me he podido dar cuenta, seguro que los peores están escondidos en mí subconsciente esperando un nuevo cuarto paso.
Aciertos de Apadrinamiento
Esos me los ha ido enseñando mi padrino Carlos, guiándome con su ejem­plo y paciencia hacia la recuperación y el servicio:
1. Al contarle que quería practicar mi quinto paso con él, se mostró dispues­to a entregarme todo su día domingo, en el lugar que yo dispusiera.
2. Me contó parte de su historial, para animarme a contar el mío.
3. Fue muy paciente en el principio, después ha sabido conducirme a que cada vez trate de ser más honesto en mi actuar, sentir y pensar.
4. Me ha acompañado en mis ani­versarios, infundiéndome fortaleza.
5. Ha sabido distanciarse de milo suficiente para que no dependa de él, ne­gándose a veces y presentándome otros compañeros para que también me apadri­nen.
6. No asume una actitud paternal y desde las alturas sino que siempre baja a mí nivel, de amigo a amigo, de enfermo a enfermo. A veces hasta sugerencias me pide.
7. Me cuenta sus errores y las solu­ciones que encontró.
8. En público discretamente disimula ser mi padrino y a veces es él el que cariñosa mente y jugando me llama "pa­drino".

Y si no vas a A.A.
¡Verás lo que te pasa!

9. Siempre habla de su padrino con mucho respeto y usa las experiencias de él para apoyar sus sugerencias.
10. Me enseña a irme aceptando sin dolor v a ir buscando, cada vez más, la guía de la literatura aprobada.
11. Me advierte de cuando me desvió de las tradiciones, ayudándome a comprenderlas e invitándome a vivirlas.
12. Su ejemplo de servicio a A.A. y su vida siguiendo nuestros principios, me estimulan y me dan un ejemplo a seguir.
13. Varias veces me ha sugerido la lectura del folleto del apadrinamiento, cuando yo trato de exigir más de él por mi tendencia a la dependencia.
14. En los momentos de fracaso y oscuridad, ha estado siempre dispuesto a ayudarme con su mano generosa y sus honradas sugerencias que, algunas veces, sólo son indicaciones para que lea yo algún párrafo de nuestra literatura aproba­da, donde encuentro la luz que busco.
Conclusión
Considero, aciertos de "los padri­nos" aquellas sugerencias y actitudes, que aún produciéndome rechazo y hostilidad, me conducen hacia aquello que sea lo me­jor que yo pueda alcanzar, dentro de mis particulares limitaciones.
Y considero el principal error: el egoísmo; la incapacidad de dar, de darse
amorosamente y sin esperar recompensa. Enfermedad que padece al alcohólico que no hace suyos, a través de la vivencia diaria. "Nuestros Tres Legados de A.A."
Aportado por Rosa Zahorski
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OPINIÓN
En Alcohólicos Anónimos se con­sidera que el asunto primordial ante un alcohólico es saber por qué, cómo, cuándo o cuánto una persona bebe, y cómo esto afecta a la familia, los amigos y el tra­bajo.
Por eso antes que nada, el al­cohólico ha de admitir que la be­bida está arruinando su vida, es decir, no sólo su salud, como lo hace el cigarrillo, sino mucho más: su vida, la calidad de ella. El negará esto hasta el final, hasta que desesperadamente busque ayuda. Esa es la razón por la que el alcoholismo es a menudo llamado "la enfermedad de la negación". Negar significa mentirse a uno mismo y a los demás:
Una vez que reconozca esto, la consecuencia natural será conectarse con uno mismo, reen­contrarse, recuperar la propia estima. Después seguramente se podrá relacionar libremente con el otro. Pero, en toda esta etapa de recuperación, el amor de la familia y su apoyo serán crucia­les para la salud.
Albahari
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LEYENDA

Cuenta una leyenda, que se encontraba un día un alcohólico desesperado cuando se le apareció el demonio y le dijo:
- Si verdaderamente quieres dejar de beber, sí ese es tu deseo tienes que hacer una de las cuatro cosas que te voy a proponer:
- A lo cual el alcohólico desesperado aceptó.
- Entonces el demonio le dijo:
Tienes que hacer lo siguiente:
a)O beberte una botella de vino
b)O violar a una mujer casada
c)O matar a un ser humano
d)O robar
El alcohólico consideró las cuatro proposiciones y vio que dentro de las menos malas estaba la de tomarse una botella de vino, y así se lo hizo saber al demonio.
El alcohólico se marchó a un bar y pidió una botella de vino, cuando se estaba bebiendo la botella vio que la mujer del cantinero estaba de muy buen ver así que aprovechando que no estaba el cantinero fue y violó a la mujer, estando violándola llegó el cantinero y el alcohólico tuvo que matarlo, en su huida el alcohólico vio que la caja de la cantina estaba abierta y en su huida cogió todo el dinero y se marchó corriendo.
Esta es la leyenda de un alcohólico
Albahari
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Las reuniones abiertas y cerradas: Hay una diferencia

¿Cuál es la diferencia entre las reuniones abiertas y cerra­das? ¿De qué se habla en cada una? ¿Hay excepciones que amplían los limites? ¿Puede un drogadicto asistir a las reuniones cerradas de A.A.? ¿Quién hace las reglas? Y, ¿sabe el recién llegado qué diferencia hay entre una y otra?
Como dice la Cuarta Tradición, "Cada grupo de A.A. debe ser autónomo excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a A.A. considerado como un todo." Así que, como se puede suponer, las reuniones que celebran nuestros mi­llares de grupos tienen cada una su carácter distintivo. No obstante, por lo general, la mayoría de las reuniones - desde las reuniones de -principiantes hasta las de Pasos y de orador-se clasifican en dos categorías, abiertas y cerra­das, como quedan definidas en el folleto "El Grupo de A.A." (pág. 16).
Cualquier persona interesada en el programa de A.A. de recuperación del alcoholismo puede asistir a las reuniones abiertas. Las reuniones cerradas son únicamente para los miembros de A.A., o para quienes tengan un problema con la bebida y tengan "el deseo de dejar de beber." Ya sean abiertas o cerradas, las reuniones de los grupos de A.A. son realizadas por miembros de A.A. En las reuniones abier­tas, se puede invitar a los no-A.A a hablar, según determi­ne la conciencia de grupo.
A lo largo de los años, han surgido varios malentendidos respecto a lo apropiado de hablar de ciertos temas en las reuniones abiertas. Se consideraba este asunto de tanta importancia que los miembros de la Conferencia de Servi­cios Generales de 1987 seguían discutiendo sobre el tema hasta muy entrada la noche y luego emitieron una declara­ción, disponible gratis a petición de los grupos interesa­dos: "Esta es una reunión abierta de Alcohólicos Anóni­mos. Estamos encantados de que ustedes estén aquí, especialmente los principiantes. Conforme con nuestra unicidad de propósito y nuestra Tercera Tradición, que dice que 'el único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber,' pedimos a todos los participantes que limi­ten sus comentarios a sus problemas con el alcohol."
Tradicionalmente, las reuniones abiertas son para cual­quiera que desee asistir. No obstante, la experiencia nos indica que no se debe dejar al azar la elección de los temas de discusión; por el contrario, se sugiere que las reuniones abiertas se realicen según un formato y procedimiento cui­dadosamente preparados con objeto de que la discusión se centre en problemas relacionados con el alcohol. Irónica­mente, parece ser más importante recalcar el propósito pri­mordial de A.A. en la reuniones abiertas que en las cerra­das. Hay que recordar a algunos participantes que están en una reunión abierta de Alcohólicos Anónimos, no en una reunión genérica de un grupo de Doce Pasos.
¿Qué pasa si un profesional u otra persona que no es miembro de A.A. se identifica como tal a si mismo en una reunión cerrada de A.A? Hay dos soluciones que han dado resultado: 1) Algunos grupos inmediatamente consultan a la conciencia de grupo y declaran que la reunión es "abier­ta" para que el visitante se pueda quedar y observar una reunión de A.A. (Un miembro comentó que "es probable que el principiante alcohólico no tenga ni idea de que es una reunión abierta o cerrada y, a menos que haya disputa, no se verá perjudicado si se cambia el formato.") 2. Otros grupos, con deseos de proteger el anonimato de los A.A. presentes, llevan aparte al visitante y le recomiendan otras reuniones abiertas de A.A. en la vecindad, o piden a un voluntario que lo lleve a tomar un café y explicarle perso­nalmente cómo funciona el programa.
Otra cuestión espinosa: ¿Se permite asistir a las reunio­nes cerradas de A.A. a la gente con otros problemas distintos del alcoholismo, en particular el abuso de las drogas? La Conferencia de 1997 aprobó una definición revisada de la declaración de la Unicidad de Propósito de A.A. que ofre­ce una posible solución: "El alcoholismo y la drogadic­ción se suelen calificar de 'abuso de sustancias químicas' o 'dependencia de sustancias químicas.' Por consiguiente, a veces se introduce a A.A. tanto a los no-alcohólicos como a los alcohólicos y se les recomienda que asistan a las re­uniones de A.A. Cualquier persona puede asistir a las re­uniones abiertas de A.A. Pero únicamente los que tienen un problema con la bebida pueden asistir a las reuniones cerradas o hacerse miembros de A.A. Las personas que tienen otros problemas aparte del alcoholismo se pueden hacer miembros de A.A. solamente si tienen un problema con la bebida."
Los A.A. de todas partes del mundo han escrito a la Ofi­cina de Servicios Generales, pidiendo información sobre diversos aspectos de las reuniones abiertas y cerradas y compartiendo sus propias experiencias y opiniones. A con­tinuación aparecen algunos ejemplos, en forma de pregun­tas y respuestas:

P ¿Que te parecen los A.A. que hablan en las reuniones sobre su experiencia con las drogas así como con el alcohol?
R. Cada vez más gente que llega a A.A. hoy día tiene adicción al alcohol y a las drogas, así que no es de extrañar que hablen en las reuniones sobre su drogadicción. La gente puede hablar francamente en las reuniones cerradas de A.A. y mencionar su drogadicción, pero lo importante es no per­der de vista el hecho de que es una reunión de A.A. Y en nuestras reuniones, al igual que en nuestra literatura, gene­ralmente tratamos de enfocamos en el vinculo que tene­mos en común-nuestro alcoholismo-y no en nuestras diferencias.

P ¿Es necesario identificarte como alcohólico en las re­uniones para poder compartir?
R. Cuando llegué a A.A. hace muchos años, no había normas rígidas respecto a la forma de presentarse a uno mismo. Me parece que hoy en día si no dices quién eres y lo que eres, alguien te pregunta a gritos, '¿Quién eres tú?' Y para decir verdad, creo que el hecho de que una persona está allí, en la reunión, indica claramente que tiene deseo de dejar de beber. ¿Por qué no dejar que los principiantes sean quienes son, por qué tenemos que forzar a la gente a decir la misma cosa? Siempre me ha parecido que simple­mente estar allí era suficiente. Nunca he oído que haya una norma que diga que tienes que identificarte como alcohó­lico para poder compartir.... No obstante, le corresponde a la conciencia de grupo tomar esta decisión.

P ¿Se debe permitir que los niños asistan a las reunio­nes cerradas?
R. Muchas personas traen a niños pequeños a las reunio­nes porque si no, no podrían asistir-o bien no se pueden costear -una persona que los cuide o no pueden encontrar una. La decisión le corresponde al grupo. Se suele decidir cada caso según se presente; a veces el grupo crea ciertas directrices a seguir.

P Se me enseñó en A.A. (hace 27 años) que todas las reuniones de Pasos y Tradiciones deben ser cerradas. ¿Es cierto?
R. -La experiencia compartida de A.A. demuestra que la mayoría de los grupos decide tener sus reuniones de Pasos y Tradiciones cerradas. No obstante, cada grupo es autónomo.

P ¿Se permite compartir en las reuniones a las perso­nas que no son miembros de A.A.?
R. Sí. Desde los comienzos de A.A.,los grupos han con­tado con las asistencia de gente no-A.A. como participan­tes y oradores en sus reuniones abiertas. De hecho, Bill W. pedía a menudo a los médicos, clérigos, etc. no-A.A. que compartieran en las reuniones. Naturalmente, la decisión de hacerlo le corresponde a la conciencia de grupo. Lo her­moso de la 'autonomía' es que no hay reglas que puedan limitar al grupo su capacidad de llevar el mensaje. Incluso si no estamos de acuerdo con lo que hacen otros grupos, estos tienen el derecho de guiarse por su conciencia de grupo... Al leer la literatura de A.A. encontramos muchas co­sas que parecen ser contradictorias y poco consecuentes;
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Aportado por Rosa Zahorski
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ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS “UNA LUZ EN EL CAMINO”
Necesitan saber que existe…
Nadie sabe situar con certeza el momento en la historia del hombre en que encontró por primera vez la manera de elaborar alcohol en cualquiera de sus formas. Las leyendas que incursionan en los orígenes de la humanidad nos hablan de individuos que, al embriagarse, ocasionaban las burlas de quienes observaban la alteración de su conducta. Desde la más remota antigüedad, la gente intuía la diferencia, entre quienes podían controlar su manera de beber y los que no.

La literatura de Alcohólicos Anónimos describe esta diferencia así:

Para la mayoría de la gente normal, beber significa jovialidad, grata compañía y una imaginación vivida; quiere decir liberación de los cuidados, del fastidio y las preocupaciones. Es alegre convivencia con los amigos y sentimiento de que la vida es buena. Pero no así, para nosotros, en esos días de beber excesivo… Cuando menos nos toleraba la gente, más nos retirábamos de la sociedad, de la vida misma. Al convertirnos en vasallos del Rey Alcohol, en habitantes de su insano dominio… luego venía el olvido, y el terrible despertar, para enfrentarse a los espantosos CUATRO JINETES: TERROR – FASTIDIO – FRUSTRACIÓN Y DESESPERACIÓN. Los bebedores desgraciados que lean estos párrafos comprenderán.

No es difícil imaginar que a cualquier alcohólic@, se le pondría los pelos de punta, si se pusiese a leer las referencias que hay sobre el modo en que algunos pueblos antiguos trataban a los alcohólicos. En unas partes eran apedreados o apaleados, en otras castigados de distintas maneras. Se dice que en la Europa Medieval eran atormentados y hasta quemados vivos aquellos que oían y tenían alucinaciones aduciendo que habían hecho pactos con el demonio; no es difícil imaginar que entre ellos había alcohólicos que por su enfermedad tenían esa clase de delirios. En nuestros tiempos la gente huye de ciertos alcohólicos, de la misma manera que hace siglos se huía de los leprosos.

Sin duda alguna, los alcohólicos actuales tenemos un motivo más para estar agradecidos con Nuestro Poder Superior, por habernos concedido la Gracia de vivir en la época presente, en la que se empieza a comprender que el alcohólico no es un ser vicioso, malvado, o que haya hecho pactos de ninguna especie, a no ser por el que ya se haya hecho con su majestad el alcohol.

Después de largos siglos de oscuridad en los que nadie supo descifrar el enigma del alcoholismo, Alcohólicos Anónimos llegó con una luz en el camino de la humanidad alcohólica. Para todo aquel Alcohólico Anónimo que vivió el infierno del alcoholismo y que haya logrado salir de él, comprenderá que Alcohólicos Anónimos es la diferencia entre la oscuridad y la luz en sus vidas.



Nadie ha podido ilustrar tan dramáticamente la diferencia entre la oscuridad y la luz como lo hizo PLATÓN en una de sus parábolas.


Describió intrincadas y profundas cavernas donde unos seres humanos nacían, crecían y morían dentro de la más completa oscuridad. En cierta ocasión uno de ellos se extravió por entre los pasajes subterráneos y después de deambular por mucho tiempo, llegó hasta la superficie de la tierra y ahí descubrió algo que para él era completamente nuevo: LA LUZ. En un principio, los rayos del sol ofuscaban sus ojos, pero como en realidad su vista había sido específicamente creada para la luz, después de cierto tiempo se acostumbró a ella. Durante varios días, estuvo maravillado al contemplar los portentos de la creación, pero después cayó en la reflexión de que no podía ser tan egoísta como para no compartir con sus hermanos aquel asombroso hallazgo. De regreso a las cavernas, narró los prodigios que Dios ha hecho para que el ser humano los pueda ver a través de la luz. Su mensaje rescató a todos de la oscuridad.


Lo anterior es muy bello, pero es producto de la imaginación, porque una cosa es imaginarlo y otra es vivirlo. Muchos de nosotros hemos sido protagonistas del terrible drama en que los CUATRO JINETES enumerados por Bill W.: EL TERROR – LA FRUSTRACIÓN – EL FASTIDIO Y LA DESESPERACIÓN, se habían apoderado de nuestras vidas, manteniéndolas en la más completa oscuridad. La mayoría de nosotros nos dimos cuenta de que cuanto más progresaba el alcoholismo, más oscuro se volvía el camino. Es terriblemente doloroso buscar a ciegas la solución al problema alcohólico. También es triste darse cuenta que la oscuridad que nos invade estaba llenando de sombras la vida de los seres más queridos que permanecían a nuestro alrededor.

Cuando parecía que no había ninguna esperanza, de pronto llegó A.A. para iluminar el camino. Todos y cada uno de nosotros tenemos una historia que contar respecto a como el Programa de A.A. cambió nuestras vidas. Bill W. lo describe así: “…Súbitamente el cuarto se iluminó con una gran luz blanca. Sentí que estaba en una montaña y que el viento, compuesto no de aire sino de espíritu, estaba soplando. Y entonces inesperadamente, supe que era un hombre libre…”. El libro Llegamos a creer de la literatura de A.A., está compuesto de 76 experiencias espirituales, donde otros tantos alcohólicos nos describen cómo iluminó A.A. el camino de sus vidas. El axioma “Poco a poco se va lejos”, nos ayuda a comprender que muchos de nosotros recibimos la luz de forma pausada, y no necesariamente de la misma forma, tan intensa y repentina, como lo experimentó Bill W.

Ahora bien, ¿qué hay de aquellos que permanecen en la oscuridad del alcoholismo?. Ellos están en las mismas condiciones en las que estaban los del ejemplo de las cavernas y llevaban muchos años en la oscuridad. Ellos necesitan saber que existe un lugar donde pueden encontrar la luz que necesitan para iluminar su existencia. Nosotros los que estamos en A.A. tenemos que llevar la luz de A.A. a donde quiera que ellos se encuentren, ya sea que estén en un hospital, una prisión o en el mundo libre. No nos debe amedrentar la distancia y debemos llevar la luz de nuestro mensaje, tanto a la gran ciudad como a la pequeña, tenemos que llegar al lugar más remoto, ya sea en la serranía, el desierto o el mar.

Necesitamos crear sistemas para llevar el mensaje de A.A. a los alcohólicos invidentes, sordomudos a todos aquellos a quienes no le hemos dedicado nuestro mejor esfuerzo. Existe algo que nos hace posible trasponer cualquier barrera que se interponga en nuestro afán de extender la mano portadora del mensaje de A.A. y ese algo es EL SERVICIO.

En A.A. las cosas suceden como dice un letrero que existe en uno de los grupos de A.A. “Las almas son como las velas, se encienden las unas a las otras”. Si tenemos el don por la gracia de nuestro Poder Superior de transmitir el mensaje de A.A. desgraciadamente también tenemos, como seres humanos que somos, un lado negativo que puede originar borrascas internas más peligrosas que las que causa el alcohol y esas son el resentimiento, el prestigio, el poder, el afán de sobresalir de los demás y todos esos defectos de carácter que afectan la UNIDAD.

El alcohol no puede apagar todas las luces juntas, pero si puede apagar una por una aquellas luces que se salgan del conjunto.

Si todos y cada uno de nosotros deseamos que el lema “A.A. una luz en el camino” siga siendo una hermosa realidad para los que formamos parte de la Asociación y los que están por llegar, debemos llevar a la práctica el mensaje de A.A. y que Bill W. escribiera en 1970 y que parece ser lo estuviera diciendo en estos momentos:

Debemos hacer esto para el futuro de A.A.: colocar en primer lugar nuestro bienestar común para mantener nuestra Asociación Unida, porque de la Unidad de A.A. depende nuestras vidas y las vidas de todos los que vendrán.

Albahari
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¿Cómo responde A.A. a las rupturas de anonimato?

Una famosa estrella de cine habla con entusiasmo en TV sobre "la nueva vida que he encontrado en A.A”. Un político local a quien le pillan con las manos en los cofres municipales dice en el periódico metropolitano que "el al­cohol y las drogas casi acabaron conmigo, pero ahora voy a las reuniones de A.A”. O un escritor extravagante da los detalles de su "curación en A.A." y dice que publica esta historia para "ayudar a otros como yo." Seis meses más tarde, aparece en la prensa la historia de su "recaída".

¿Qué hace la Comunidad con respecto a estas rupturas de anonimato y otros centenares de ellas que ocurren anual­mente? Como se puede leer en la correspondencia que en­vían a la Oficina de Servicios Generales, los miembros de A.A. han expresado su constante inquietud acerca de tales rupturas de la Tradición de Anonimato, a la que el co-fun­dador Bill W. llamaba "la clave de nuestra supervivencia espiritual".

Todos los años, el Comité de Información Pública de los custodios envía una carta a las emisoras nacionales de ra­dio y TV, agencias de noticias y periódicos diarios y semanarios. Se envía esta carta a publicaciones en español, fran­cés e inglés, y también a las publicaciones destinadas a las minorías. En muchas áreas, los comités locales de I.P reimprimen el mensaje y lo envían también a los medios de comunicación locales.

Con el título de "Anonimato," la carta dice que: "El ano­nimato es la base espiritual de nuestra Comunidad y ofrece a nuestros miembros la seguridad de que su recuperación será un asunto confidencial. A menudo, el alcohólico acti­vo evita cualquier fuente de ayuda que pudiera revelar su identidad.
"Les rogamos que nos sigan ayudando," la carta dice, "presentando a los miembros de A.A. sólo por su nombre de pila y sin utilizar fotos en las que se pueda reconocer al miembro."
El memorandum concluye con las palabras: "En todas partes del mundo, los reportajes favorables de los medios de comunicación han sido una de las formas principales de atraer a los alcohólicos a nuestra Comunidad. Ustedes han contribuido a hacer esto posible, y por esta razón les esta­mos muy agradecidos".

Cuando ocurre una ruptura de anonimato específica, los miembros de A.A. suelen pedir que la G.S.O. escriba una carta a la publicación o a la emisora implicada. Pero ya hace tiempo que el consenso de la Junta de Servicios Ge­nerales de A.A. y la Conferencia de Servicios Generales de A.A. es que la responsabilidad de proteger nuestras Tradi­ciones a nivel público recae en los miembros individuales de AA.

El despacho de I.P envía una carta al delegado del área en que vive el miembro de A.A. que ha roto su anonimato. Por ejemplo, en el caso de una ruptura en la prensa, el delegado recibe una copia del artículo en cuestión, junto con la sugerencia de que él o ella envíe una carta a la per­sona con un amable recordatorio de nuestra Tradición de Anonimato. La G.S.O. escribe la carta sólo si el delegado así lo solicita.

En esta era de periodismo sensacionalista, los comités de I.P. han logrado mantener a A.A. apartada de las contro­versias públicas. Debido a que A.A. ha devuelto sus vidas a muchos alcohólicos que sufren, algunos miembros po­nen en duda nuestra adhesión al anonimato. Además, debi­do a que la prensa o los medios de comunicación electróni­cos se pueden utilizar para alcanzar y educar a mucha gente directamente y con gran impacto, se preguntan si tal vez nuestra Tradición de Anonimato nos pone fuera de contac­to con la realidad y así nos impide conectar con el alcohó­lico que sufre.
Sin embargo, muchos otros, que aceptan la sabiduría de nuestras Tradiciones, indican que en A.A. lo primero es la recuperación personal; y que, para cada miembro de A.A., la Tradición de Anonimato está concebida para mantener nuestros egos desinflados, darnos una forma de atenuar nuestro impulso por lograr el poder y el prestigio - en po­cas palabras, para mantenernos sobrios. Dicen además que, a pesar de nuestro anonimato - o tal vez debido a ello - más de dos millones de alcohólicos han podido encontrar la Comunidad, y muchos más que vendrán.
Albahari
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ESTE GOZO COMPAÑERO A.A.
Aportado por Rosa Zahorsky
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Las heridas sanan
El tiempo tiene una forma maravillosa de borrar los malos sentimientos y dejarnos con los Buenos. Nuestros recuerdos son selectivos, y afortunadamente, los Buenos parecen tener más poder para permanecer. Cualquier cosa que haya sido real y significativa para nosotros tiende a permanecer – el resto gradualmente se desvanece. Podemos ayudar a este proceso de la memoria dejando gradualmente ir a los pensamientos y sentimientos que molestan nuestra serenidad.
Podrías imaginarte a ti mismo haciendo un paquete con tus decepciones, tu hostilidad, algunos sentimientos lastimosos o cualquier cosa que esté deteniendo tu espíritu. Envuelve el paquete muy bien y flétalo a un Poder Superior. Despáchalo por aire,
El negarnos a instalarnos en nuestras heridas les permite sanar más rápido. En nuestro programa no hay lugar para la auto conmiseración. La gratitud por toda la Buena fortuna que surge en nuestro camino nos mantiene saludables.
Recordar que los que lastima hoy pasará con el tiempo. Puedo apurar su partida negándome a sentir auto conmiseración.
Aportado por Rosa Zahorsky
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TRASMITELO."*********** "...NUNCA OLVIDARE LA PRIMERA VEZ QUE ME ENCONTRE CON BILL WILSON.YO LLEVABA SIN BEBER UN PAR DE MESES Y ESTABA TAN ENTUSIASMADO,TAN EMOCIONADO DE CONOCER PERSONALMENTE AL COFUNDADOR, QUE LE LANCE UN TORRENTE DE PALABRAS, EXPRESANDOLE LO DE MI SOBRIEDADY LO QUE SIGNIFICABA PARA MI, ASI CON MI IMPERECEDERA GRATITUDPORQUE HABIA INICIADO A.A.CUANDO TERMINE DE HABLAR, EL TOMO MI MANO EN LA SUYA Y SIMPLEMENTEDIJO: "TRASMITELO."***********
Aportado por Jaime Fernandez
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Oración de San Francisco de Asís

Dios hazme instrumento de tu paz
Dentro del grupo y en el diario vivir.
Para aquellos de nosotros que hasta ahora solo hemos conocido la excitación depresión ansiedad (en otras palabras todos nosotros) esta luz recién encontrada resulta un don inapreciable.
Reflexión 211.

Donde haya odio: siembre amor
Dentro del grupo y en el diario vivir.
Cuando alguien llega odiando al prójimo o a sí mismo nosotros sugerimos: «Si deseas vivir feliz debes liberarte del odio».
Este oculta la luz de la razón v la verdad. No hacer el inventario al prójimo: haz el tuyo da comprensión y comunícate con amor.

Donde haya injuria: perdón
Dentro del grupo y en el diario vivir vemos que los que así actúan solo son personas más enfermas que el resto de nosotros.
Ellos nos llevan a cultivar el perdón, paciencia, tolerancia v humildad.
Como lo Ve Bill - Pag. 28.

Donde haya discordia: armonía
En el grupo y en el diario vivir.
Haremos todos los sacrificios personales necesarios para asegurar la armonía y unidad de A.A. Reflexiones Pág. 217.

Donde haya error: verdad
En el grupo y en el diario vivir.
Sigamos nuestra búsqueda del autoengaño ya sea grande o pequeño.
Nosotros entendemos como la verdad nos libera. Lo Mejor de Bill Pag. 37

Donde haya duda: Fe
En el grupo y en el diario vivir.
La frase «Dios tal como lo entendemos» - es quizás la expresión más importante que podemos hallar en todo nuestro vocabulario de A.A.
Dentro de la extensión de estas cinco significativas palabras puede estar incluida cualquier clase y grado de Fe.
Junto con la positiva seguridad de que cada uno de nosotros puede escoger la propia.
Lo Mejor de Bill Pág. 3

Donde haya desesperación: esperanza
Dentro del grupo y en el diario vivir.
Una vez que hemos metido la llave de la buena voluntad en la cerradura y tenemos la puerta entreabierta nos damos cuenta que siempre podemos abrirla un poco más. Tercer Paso Pág. 33

Donde haya tinieblas: luz
Dentro del grupo y en el diario vivir.
Para todos estos incrédulos ha llegado el gran descubrimiento que tan pronto como ellos pudieron moldear su dependencia principal de un Poder Superior aún de sus propios grupo de A. A. quitaron el obstáculo que les impedía ver el amplio camino que había ante su vista. Lo Mejor de Bíll Pág. 4

Donde haya tristeza: alegría
Dentro del grupo y en el diario vivir.
No ha habido una satisfacción más honda ni una alegría más grande que las proporcionadas por un Paso Doce bien hecho. Como lo ve Bill Nº 25.

Dios, que no busque yo tanto ser consolado como consolar
En el grupo y en el diario vivir.
El miembro más recién llegado. Cuando se esfuerza por ayudar a su hermano alcohólico que anda más ciego que el encuentra recompensas inimaginables.
Esta es la verdad, la dadiva que no exige nada a cambio. 12 Paso Pág. 107.

Ser comprendido, como comprender
En el grupo y en el diario vivir.
La comprensión es la clave de los principios y actitudes genuinas y la acción correcta. Es la clave de la debida manera de vivir. Décimo segundo Paso.
Ser amado, como amar
En el grupo y en el diario vivir.
En la cortesía, la bondad, la justicia y el amor, se encuentra la clave para establecer una relación armoniosa con cualquier persona. Décimo Paso Pág. 91.
Perdonando se me perdona
En el grupo y en el diario vivir.
Si estamos por pedir perdón para nosotros mismos. ¿Por qué no empezamos perdonando a todos y al morir despertamos a la vida eterna?
Octavo Paso Pág. 76
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CONECTADOS EXPIRITUALMENTE
Tenemos días en que experimentamos las pequeñas coincidencias en la vida – se rompe nuestro auto y nos encontramos con un viejo amigo en la estación de servicio; estamos pensando en alguien más y ella llama simplemente porque se acordó de nosotros; nos hacemos una pregunta y la respuesta aparece en el costado de un colectivo o sale de la boca de un extraño en la parada del colectivo. Estos eventos portentosos generalmente nos dejan al menos un poco asombrados.
Cuantos más portentos tenemos en nuestras vidas, más conectados estamos espiritualmente. Nos convertimos, atentos, concientes y distintos. Estamos obteniendo respuestas a nuestras preguntas y encontrando a la gente que necesitamos en los momentos justos. No lo podríamos haber planeado mejor. No lo podríamos haber planeado nosotros.
Los portentos son una señal de que estamos dejando que el universo organice los eventos que llevan a preguntas respondidas y sueños cumplidos. La vida se vuelve un proceso de descifrado de un misterio
Hoy reconoceré los portentos en los eventos del día.
Aportado por Rosa Zahorsky
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Practicando la serenidadA menudo nos exigimos a apurarnos cuando no hay una buena razón para ello. En tales momentos, lo que realmente hacemos es crear una ansiedad y tensión innecesarias.El eslogan "Hacelo fácil" es nuestra respuesta a dichos llamados por apurarse. El eslogan sugiere simplemente que nos movamos al ritmos de la vida y que "vayamos con la corriente."No es el apurarse pero el esfuerzo sostenido lo que trae logros. Hemos tenido demasiado apuro e impaciencia - lo que realmente necesitamos es un esfuerzo confiado y persistente en la dirección correcta. Deberiamos recordarnos esto especialmente cuando vemos gente ansiosa e impaciente acelerando en el tráfico solo para ser forzados a frenar en el semáforo, arriesgando sus vidas y límites para ahorrar unos pocos segundos. Un paso bien sostenido es lo que necesitamos y ganaremos el juego.Estaré activo hoy, pero no hiperactivo. -buscaré ritmo y eficiencia en todo lo que haga
Aportado por Rosa Zahorsky
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Doce ideas que funcionan - 50 años de vivir las Tradiciones

La adopción de las Doce Tradiciones de A.A. en la Conven­ción Internacional celebrada en Cleveland en 1950 fue la culminación de 15 años de pruebas y tanteos, durante los cuales los grupos y los miembros iban buscando guías que les indicaran el camino seguro hacia un futuro incierto. A diferencia de los Doce Pasos, que fueron forjados a partir de principios espirituales antiguos y universales, las Tradi­ciones surgieron de la experiencia, y se adaptan de forma única y precisa a las necesidades de los borrachos sobrios. Concebidas en medio de temores, ansia de poder y con­troversia, son milagrosamente una fuerza unificadora ex­traordinariamente efectiva. Cincuenta años después de su adopción estas doce asombrosas ideas, aunque a menudo mal entendidas y poco apreciadas, siguen sirviéndonos como las seguras bases de la vida actual de A.A. y su salud futura.
Cómo éramos: Los miembros de los años 30 y 40 eran un pequeño grupo de borrachos recién y entusiasmadamente sobrios. Estaban rebosantes de ardor para llevar el mensaje transformador de vidas que habían encontrado y al mismo tiempo llenos de temor de que, alguna forma, se les escapara de las manos.
La pequeña Sede de Nueva York (ahora la Oficina de Servicios Generales) hacía todo lo posible para contestar las numerosas cartas generadas por los artículos en la revista Liberty y en el Saturday Evening Post. “Este repentino crecimiento," escribió Bill W en A.A. llega a su mayoría de edad, "fue el preludio de un período de terrible incertidumbre. Empezó la prueba más seria de la unidad de A.A. Estábamos funcionando solo por medio de con­tactos pasajeros, viajeros que iban de un sitio a otro, cartas de la oficina, un folleto y un libro. ¿Sería posible, con esta base tan tenue, formar grupos que pudieran trabajar jun­tos Y mantenerse unidos? Simplemente no lo sabíamos.... Habíamos tenido un anticipo amenazador de los proble­mas de los grupos que estaban surgiendo por todas partes; disputas sobre el liderazgo, el dinero, requisitos para ser miembros, clubs, abuso del nombre de A.A., los por­dioseros e incluso los amoríos. A medida que los alcohóli­cos de la cosecha del Saturday Evening Post se esforzaban por establecerse en centenares de grupos nuevos, los es­pectros de la desunión y el colapso iban cobrando propor­ciones atemorizantes."
Con el tiempo, de una multitud de pruebas casi desas­trosas, surgieron unos principios basados en la experien­cia práctica que en conjunto salvaron al nuevo movimien­to de sus defectos de carácter particulares y colectivos. Por ejemplo, en 1940 se hizo evidente la necesidad de ser automantenidos, cuando la organización Rockefeller celebró una cena para A.A. a la que fueron invitados varios neoyorquinos prominentes y adinerados. Los A.A., con espe­ranzas de recoger grandes donativos y establecer una ca­dena de hospitales y centros de rehabilitación, escucharon con gran desilusión a Nelson Rockefeller anunciar que “la fuerza de A.A. radica en el hecho de que un miembro lleva la buena nueva a otro, sin pensar en ninguna ganan­cia económica o recompensa. Por lo tanto, creemos que Alcohólicos Anónimos debe ser automantenido en lo que se refiere al dinero. Sólo necesita nuestra buena voluntad." Gracias a nuestro buen amigo no alcohólico, la Séptima Tradición (junto con la Sexta, no afiliación a empresas aje­nas) tuvo un buen comienzo.
La idea de tener un solo requisito para ser miembro, querer dejar de beber; tuvo sus raíces en el temor de que “una persona no apropiada" pudiera hacer daño irreparable a A.A. En una ocasión, la oficina de Nueva York pidió a los grupos que le enviaran los requisitos que tenían para ser miembro y Bill nos dice: “Si todos los reglamentos hu­bieran estado en vigor en todas partes, le habría sido prácticamente imposible a cualquier alcohólico hacerse miem­bro de Alcohólicos Anónimos."
Nuestra “base espiritual", el anonimato, tal vez era la más difícil de lograr; porque era fácil "justificar" las rup­turas de anonimato. Algunos de los miembros pioneros (incluyendo a Bill W) anunciación públicamente que eran miembros de A.A. y durante un tiempo esto parecía ser una buena idea. "Iba aumentando la comprensión del pú­blico acerca del alcoholismo e iba disminuyendo el estig­ma que se había puesto al borracho; y empezaron a llegar nuevos miembros a A.A.," dijo Bill en un articulo publicado en el número de enero de 1955 del Grapevine. "Con toda seguridad, no podía haber nada de malo en ello.
"Pero sí lo había. Por tener estas ventajas a corto plazo, nos estábamos exponiendo a futuros riesgos de proporciones alarmantes y amenazadoras.
"Los viejos archivos de la Sede de A.A. contienen doce­nas de experiencias de rupturas de anonimato parecidas. La mayoría de ellas nos enseñan las mismas lecciones. Nos enseñan que nosotros los alcohólicos somos los racionali­zadores más grandes del mundo; que, fortalecidos por el pretexto de hacer buenas cosas para A.A., con romper nuestro anonimato, podemos reanudar nuestra vieja bús­queda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismo impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber."
Lo que sucedió: En una carta fechada el 14 de abril de 1958, Bill escribió a un miembro de A.A. de nombre de Dewey: "...la idea de las Tradiciones surgió y fue crecien­do. En los primeros días, la oficina se vio inundada con los problemas de los grupos, millones de problemas. Nuestro personal escaso tenía que contestar a tantas cartas que nos vimos forzados a codificar las respuestas. La idea original, creo, era enviar una carta circular con una nota personal adjunta. Así que en 1945... redacté un borrador que se reducía a la antigua 'forma larga' de las Doce Tradiciones. Según las iba revisando, podía ver que podrían tener im­plicaciones, de hecho grandes implicaciones. en toda nues­tra Sociedad. Así que en ese mismo momento les puse el nombre de Tradiciones para acelerar este efecto.
“Aunque muchos contribuían a la formulación de las Tradiciones, creo que yo era quien las escribí. Más tarde, Earl T., de Chicago, sugirió que la forma larga se redujera a un tamaño parecido al de los Doce Pasos, El y yo trabaja­mos juntos dos o tres días en este proyecto en Bedford Hills. Me parecía que el texto era demasiado breve y más tarde lo alargué hasta convertirlo en lo que tene­mos ahora."
Bill se esforzaba por convencer a la Comunidad de acep­tar las Tradiciones. Con el fin de comunicar sus ideas a los grupos que estaban muy esparcidos por el país, redactó y publicó en el número de abril de 1948 del Grapevine "Los Doce Puntos para asegurar nuestro futuro," y, en artículos posteriores publicados durante los años 40, Bill explicó sus ideas. Hablaba acerca de las Tradiciones a todo aquel que le escuchara y a unos cuantos que no querían escucharle. Searcy W, de Texas, se acuerda de una visita que Bill hizo a Lubbock en 1948 para reunirse con algunos A.A. que estaban experimentando problemas en su grupo. "Bill sacó del bolsillo de la chaqueta algunas notas escritas a mano y me dijo, 'quiero que leas estas notas y que me des tu opi­nión al respecto: Las leí cuidadosamente y le miré y le dije, 'Bueno, Bill, no necesitamos esto aquí. Todos nos tene­mos mucho cariño. ¡Ay cuanto nos queremos." Pero éstas eran las Doce Tradiciones lo que salvó a Alcohólicos Anónimos pero yo no lo sabia en aquel entonces."
En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill se burlaba de sí mismo, diciéndonos que cuando los miembros le escri­bían para invitarle a hablar solían decir cosas como: "Cuén­tanos dónde solías esconder tus botellas y todo lo de tu grande y luminosa experiencia espiritual. Pero por amor de Dios no nos hables más acerca de esas malditas Tradiciones.
No obstante, Bill preservó. 'Al comienzo, casi nadie aprobaba las Tradiciones," dijo en la mencionada carta a Dewey en 1958. "Pero con el paso de tiempo, llegaron a ser de gran valor para resolver los problemas de los gru­pos. En 1950, cuando celebramos la Convención Interna­cional de Cleveland, la aceptación era tan general que pe­dimos a la Convención, una muestra muy representativa de la Comunidad, que las aprobara, y lo hizo."
Cómo somos ahora: En varios aspectos, los miembros de A.A. no han cambiado mucho desde la década de los cuarenta. Muchos de nosotros todavía no queremos hablar de las Tradiciones y es bien sabido que se puede lograr la evacuación total y rápida de cualquier salón de grupo al anunciar que se va a efectuar una reunión de Tradiciones. Ya sea que nos demos cuenta o no, introducimos las Tradiciones a los principiantes mucho antes que los Pasos. Tales conceptos como impotencia, un poder su­perior, el inventario moral y hacer reparaciones pueden aterrorizar a un borracho tembloroso en sus primeros días. Pero en la primera reunión les estrechamos la mano y les decimos, "si quieren dejar de beber; son bienvenidos, sin importa" quiénes sean o lo que hayan hecho" (el único requisito para ser miembro es querer dejar de beber). Les damos nuestros números de teléfono y ejemplares de nuestra literatura y les contamos nuestras experiencias de lo que nos ayudaba más al comienzo (nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje). Tranquilizamos a los borra­chos asustados asegurándoles que nunca revelaremos sus secretos ni el hecho de que son miembros de A.A. (anonimato). Les ofrecemos un refugio, donde lo único que im­porta es la sobriedad y no se ponen condiciones (no tener opiniones acerca de asuntos ajenos, el automantenimiento, no afiliarnos a empresas ajenas).
En el año 2000, A.A. es una Comunidad mundial, bien conocida y respetada, con más de dos millones de miem­bros en 150 países, y es modelo de otras muchas comuni­dades parecidas. Y nuestra salud y nuestra prosperidad son consecuencias de vivir conforme con las 'tradicio­nes. En el número de enero de 1955 del Grapevine, Bill lo resumió elocuentemente: "Con nuestras Doce Tradi­ciones, nos hemos opuesto a casi toda tendencia del mundo exterior,
"Hemos renunciado a un gobierno personal, al profe­sionalismo y al derecho de decidir quiénes pueden ser nuestros miembros. Hemos renunciado al bienhechoris­mo, a la reforma y al paternalismo. Nos negamos a aceptar contribuciones caritativas, prefiriendo pagarlo todo nosotros. Estamos dispuestos a cooperar con casi todo el mundo, pero no casamos nuestra Comunidad con nadie. Nos mantenemos alejados de las polémicas públicas y rehusamos luchar entre nosotros mismos por aquellas cosas que desgarran la sociedad: la religión, la política y la refor­ma. Tenemos un solo objetivo: el de llevar el mensaje de A.A. al alcohólico enfermo que lo desee.
“Adoptamos estas actitudes no porque pretendemos te­ner una virtud o sabiduría especiales; hacemos estas cosas porque la dura experiencia nos ha convencido de que te­nemos que hacerlas - si A.A. va a sobrevivir en el afligido mundo moderno. Renunciamos a nuestros derechos y hacemos sacrificios también porque lo debemos y, mejor aun, lo queremos hacer. A.A. es un poder superior a todos nosotros; tiene que sobrevivir o, si no, inconta­bles miles de nuestros compañeros de fatigas induda­blemente morirán."
Box 459 – Vol. 33 N° 4 – Agosto Setiembre 2000
Aportado por Rosa Zahorsky
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ALCOHOL Y SOCIEDAD
Estimado/a orientador/a,

Nos dirigimos a usted para presentarle la oferta educativa de la Fundación Alcohol y Sociedad, entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es luchar contra el consumo de alcohol en colectivos de riesgo, especialmente conductores y menores de edad. Dentro de este ámbito, menores de edad, queremos proponerle de cara al próximo curso académico 2006-2007, una gran oferta educativa, dirigida a los alumnos, personal docente de los centros escolares y a las familias del alumnado.

Los objetivos principales consisten en reducir el número de adolescentes que beben alcohol, retrasar la edad de inicio en el consumo y reducir la cantidad que consumen aquellos adolescentes que ya beben. Asimismo, también se trata de ofrecer información científica y veraz a todos los colectivos implicados, además de aportar herramientas suficientes para facilitar la toma de decisiones.

La familia, la escuela y los amigos configuran el espacio cotidiano en el que se interrelacionan los adolescentes, jugando cada uno de los agentes una función propia, no delegable ni sustituible. Por ello la oferta educativa que le ofrecemos trabaja en estos tres ámbitos de actuación, mediante los distintos programas:
:

Dirigido a alumnos de entre 12 y 18 años (Enseñanza Secundaria, Bachillerato y Módulos

Profesionales), .

Para ello nos planteamos como objetivos, reducir el número de adolescentes que consumen alcohol, retrasar la edad de inicio en el consumo y reducir el consumo de aquellos adolescentes que ya beben.

Se trata de un programa gratuito y voluntario, que lleva en marcha obteniendo excelentes resultados, desde el curso académico 2001-2002 y que cuenta con el respaldo y apoyo de la Universidad de Barcelona, a través de la Fundación Bosch i Gimpera, dando su aprobación en la creación de las técnicas y materiales empleados.

El Programa Pedagógico Adolescencia y Alcohol consiste en dos sesiones impartidas por monitores de nuestra organización debidamente preparados y formados, aplicadas de una manera teórica y práctica, resultando ameno para los alumnos/as. En ellas se tratan los siguientes temas:

Oferta educativa
Programa
Pedagógico
Adolescencia y
Alcohol
Programa
Pedagógico Las
Caras del Alcohol
Charla y Escuela de padres

· Aspectos técnicos del alcohol (abstinencia, tolerancia, intoxicación, etc.).

· Resolución de dudas y toma de decisiones relacionados con la adolescencia y el consumo de bebidas con contenido alcohólico.

Para aquellos alumnos que han recibido este programa en cursos escolares previos, el será impartido, por uno de nuestros monitores, en una sola sesión en la que se repasarán los aspectos más importantes que se trataron en cursos anteriores.

Para el desarrollo de este programa contamos con un importante material educativo de soporte (Guía para el alumnado, Guía para el profesorado y Guía para las familias), del que puede encontrar una muestra en nuestra página

web: www.alcoholysociedad.org
:

Dirigido a alumnos de entre 12 a 16 años (1º y 2º ciclo de la ESO), tiene por objetivos convertirse en un punto de referencia de formación e información para alumnado, familias y profesorado, así como retrasar la edad de inicio, reducir el número de menores consumidores y reducir el abuso en su ingesta entre los que beben.

El programa está especialmente recomendado para aquellos alumnos/as que durante pasados cursos escolares recibieron nuestro Programa Pedagógico ‘Adolescencia y Alcohol’.

Se estructura bajo una herramienta única y novedosa, la Web

www.lascarasdelalcohol.com.es

Creada a nivel europeo, para luego ser adaptada a cada país, en la primavera del 2005 por iniciativa de la organización European Forum for Responsable Drinking en colaboración con The European Association of Communications Agencies y con el apoyo de la Asociación Europea de Profesores (EACA) y Oficina Organizativa de Sindicatos de Estudiantes de Centros Escolares Europeos (OBESSU) y la Confederación de Organizaciones de Familias de la Unión Europea (COFACE)

La web es un importante recurso dirigido al profesorado, padres/madres y alumnos/as con contenidos específicos referidos a cada público objetivo. Así, dentro de cada área se incluye ejercicios teórico-prácticos, información y juegos destinados a mejorar el conocimiento sobre el alcohol y sus riesgos, así como, para el desarrollo de habilidades que permitan a los alumnos afrontar de forma adecuada situaciones de posibles consumos.

Esta web aplicada por el propio profesorado del centro a través de la realización de los ejercicios y actividades, se convierte en. Para ello, un monitor de la fundación ofrecerá una charla informativa en el centro para todos aquellos profesores que decidan aplicar este programa en sus aulas. Durante esta charla se presentará la web, se explicará su funcionamiento y su aplicación, por medio de los ejercicios que contiene.

A partir de este momento, el profesor se encargará de realizar las actividades en su aula, siendo él/ella quién establezca los plazos en los que realizar con el alumnado los ejercicios que podrá encontrar en la web. La realización de algunos de los ejercicios, así como la aplicación correcta del programa, requerirá que los alumnos tengan acceso a navegar por Internet durante al menos media hora.

Como apoyo durante el desarrollo del programa, la fundación ofrecerá un guión para el profesorado, así como el contacto con un monitor de referencia y un correo electrónico para consultas.

Al finalizar del programa, el profesorado entregará a la fundación un breve cuestionario resumiendo su valoración del programa, lo que nos permitirá realizar un seguimiento de la intervención.

Para información adicional pueden visitar directamente la web de referencia. Para acceder a la sección de profesores se deberá introducir una clave: .

La Charla consiste en una sesión única, impartida por un monitor de nuestra fundación y la Escuela consiste en tres sesiones. De este modo, pretendemos ofrecer a los padres y madres herramientas para el abordaje de situaciones cotidianas relacionadas con la educación de sus hijos/as, así como una información rigurosa sobre el alcohol y la adolescencia, facilitando la comunicación en las familias. Las sesiones están estructuradas de un modo teórico-práctico, serán impartidas por monitores de la Fundación Alcohol y Sociedad debidamente preparados y formados abordando los siguientes temas:
- La adolescencia: ¿Cómo son los adolescentes?, ¿Cuándo y por qué empiezan a
beber?, ¿Por qué, qué, cuánto y cómo beben?

- Familia y Adolescencia
- Notas breves sobre el alcohol
- Dudas y preguntas

Le proponemos de este modo una gran oferta educativa, donde cada una de las actividades puede realizarse independientemente de la otra, según sean las necesidades de su centro. En función de todos los agentes implicados, el centro será quien decida qué actividades realizar, el número de alumnos, profesores, cursos y grupos que recibirá cada programa.





LA VIVIENDA DE LOS WILSON
En la primavera de 1941, los Wilson se trasladaron a su casa. Después de 23 años de matrimonio, Lois y Bill finalmente tenían una casa de su propiedad. Los Wilson vivieron en la casa el resto de sus vidas. Bill estuvo casi 30 años hasta que falleció en enero de 1.971 a la edad de 75. Lois vivió 17 años más
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EL SINDROME ALCOHÓLICO FETAL

Las investigaciones llevadas a cabo en los años 70, sobre los efectos del alcohol en las embarazadas, han llegado a la identificación de la presencia del llamado “SINDROME ALCOHÓLICO FETAL”. Como resultado de un fuerte consumo de alcohol durante el embarazo, este Síndrome afecta entre 1/300 1/2000 niños. Se caracteriza por el retraso en el crecimiento, tanto antes como después del nacimiento, anomalías neurológicas, retraso mental y un largo etc. La responsabilidad que adquiere una mujer embarazada al consumir alcohol se ve incrementada cuando la condición alcohólica de la mujer es muy avanzada.
Aunque existen indicios de que los padres alcohólicos desempeñan algún tipo de papel en estas anomalías fetales, no está muy claro y se encuentra en fase de estudio el efecto alcohol en el esperma o en la transmisión genética, pero se cree que los hijos de padres alcohólicos tienen mayor riesgo de desarrollar anomalías.
Están en fase de estudios que la ingestión excesiva de alcohol durante la lactancia incide en las reacciones del cerebro del bebé y en consecuencia pueden emborracharle. Aunque los médicos no consideran que una ingestión moderada sea dañina para la lactancia.
El Dc. Roger J. Williams de Texas, mantiene que entre los caracteres hereditarios del ser humano se encuentra el alcoholismo.

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ALCOHOL VERDE


El charamila “alcohol verde” es un alcohol de quemar rebajado, es bebido por los alcohólicos ya desahuciados y a los que se les suele llamar charamileros.

Los escritores guatemaltecos les han llamado “el infierno verde”, los que llegan a este mundo del “infierno verde” casi seguro que no salen con vida, son desahuciados.

Son seres despreciados por todo el mundo, se les insulta y se les apedrea, se les niega el agua. Sus familias se niegan a admitir que son parientes, no se les recibe en los hospitales. Sus figuras desgreñadas, sucias, barbudos y peludos con ojos sanguinolentos, piel escamosa ceniza brillante, pies y tobillos hinchados; pasos inseguros y vacilantes.

La vida de este infierno alcohólico en la que ha caído el enfermo alcohólico no es más que la autodestrucción humana llevada a los límites. Hasta aquí que yo sepa los únicos que han podido rescatar a los “charamileros” son los Alcohólicos Anónimos, en un 50% de los casos.
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DC. Jellinek

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"TÓMELO CON CALMA"

¿Ha terminado usted en este instante de leer el capítulo precedente, y rápidamente se dispone a leer este capítulo? ¿Por qué? Tal vez pueda ser que usted necesite poner en práctica el refrán "Tómelo con calma".
Como alcohólicos, generalmente tenderíamos a apurar nuestras copas más rápidamente que las otras personas. Y muy raras veces nos sentíamos dispuestos a dejar que quedaran unas pocas gotas en el vaso de cóctel, o un pequeño residuo en la botella.
Muchos de nosotros nos hemos divertido por nuestra aparente inhabilidad, que se nos presenta aun después de muchos años de sobriedad, para dejar a medio terminar una taza de café o un vaso de soda. Frecuentemente nos vemos tragando hasta la última gota de una bebida no alcohólica, como si . . .
tal vez la mayor parte de nuestros lectores ya hayan entendido el punto: No es siempre fácil para nosotros dejar a un lado sin terminar el capítulo, o el libro que estamos leyendo. Parece que hay casi una compulsión para seguir hasta el final, en vez de tomar solamente una página o un capítulo o dos por día y el resto para otra oportunidad. No es que esta tendencia sea del todo mala. Para recuperarnos de una obsesión destructiva tal como la de beber, es muy sensato reemplazarla con una obsesión benigna, tal como la compulsión de buscar más o más conocimiento y ayuda para el problema alcohólico.
De manera que continúe leyendo, si lo prefiere. Es mucho más saludable que empezar a beber.
Pero cuando usted llegue al final de este capítulo, tal vez desee ensayar algo nuevo. Ponga a un lado este libro y revise su día. Vea cuántas veces usted hubiera podido retardar un poco el paso o tomar las cosas con un poco más de facilidad si se hubiera detenido a pensar en ello.
El refrán "Tómelo con calma" es una de las formas en que nosotros los A.A. nos recordamos uno a otro que muchos tenemos las tendencias a exagerar, de apurar las cosas, impacientes con cualquier cosa que trate de detenernos. Para nosotros es muy difícil descansar y tomarle sabor a la vida.
Cuando uno de nosotros se encuentra afanado para hacer algo o conseguir algo rápidamente, un amigo puede reconvenirlo gentilmente diciéndole. "Tómelo con calma". Luego se presenta un rayo de molestia contra el consejero. Y eso puede indicar que el consejo ha atinado en el blanco, ¿no es verdad?
Sí, sabemos que la impaciencia no está limitada en la actualidad a los alcohólicos. A medida que se acelera el proceso del cambio en nuestra civilización, más y más gente se siente presionada por el tiempo y empujada para afanarse y llegar a tiempo . . . ¿A qué? ¿Y con quién?
Esa presión no empuja a los bebedores dentro del alcoholismo, como cualquiera puede verificarlo. Solamente un pequeño porcentaje de bebedores desarrolla nuestro problema. Pero aquellos de nosotros que llegamos al alcoholismo vemos que compartimos la necesidad de aprender a descansar, adquirir un ritmo saludable, gozar de las pequeñas ganancias y aun de los placeres simples que encontramos en el camino, o sea, aprender a gozar de la jornada, en vez de correr afanosamente hacia nuestro destino. El horizonte siempre está en el mismo sitio. En ocasiones, vale la pena quedarnos quietos para observarlo, únicamente por darnos el placer de un paisaje apacible.
Algunos de nosotros encontramos repetidamente, también, que abarcamos más de lo que podemos apretar, habiéndonos cargo de muchos más compromisos que los que cualquier persona puede manejar.
Probablemente, podríamos aprender mucho acerca de esto de algunos pacientes cardíacos recuperados. Muchos de ellos se las arreglan para estar activos vigorosa y productivamente en una forma apacible que evita las prisas, las presiones innecesarias, y la esclavitud permanente del reloj.
Algunos de nosotros elaboramos rutinas para ayudarnos a mantener nuestras metas dentro de límites realistas y dentro del alcance de la posibilidad. Podemos hacer una lista de cosas que nos gustaría hacer hoy, y luego descartar deliberadamente la mitad o más de ella. Al día siguiente, otra lista.
O intencionalmente programamos algunas cosas con mucha anticipación, y nos enseñamos a dejarlas a un lado, en forma deliberada, hasta que se presente la ocasión.
Otros de nosotros vemos que las listas y los programas estrictos pueden volverse tiranos, obligándonos a concluir cada ítem, sin importarnos el tiempo y el esfuerzo. Por consiguiente eliminamos las listas durante algún tiempo. Sin tener la obligación que nos impone su dictadura, podemos aprender a movernos a un paso espontáneo y pausado.
Para muchos de nosotros, el sentarnos calmadamente durante 15 ó 20 minutos antes de empezar las actividades de cada día, nos ayuda a establecer un marco mental descansado y ordenado. Algunos de nosotros usamos métodos específicos de oración o meditación que hemos encontrado y que sirven particularmente bien para este propósito. Y aun durante un día muy atafagado, nos las arreglamos para sentarnos sin que nos disturben, con los ojos cerrados, para hacer una pausa de cinco minutos, y luego volver refrescados al trabajo.
Para algunos de nosotros, es más fácil aprender a mantener un paso calmado si tenemos la ayuda de otra persona. Es probable que seamos incapaces de generar nuestra propia paz, pero a veces podemos obligarnos a sentarnos calmadamente a escuchar a un amigo que haya alcanzado algún grado de serenidad. El dedicar nuestra atención completa a una persona distinta nos ayuda a restaurar nuestro equilibrio y nos da una nueva perspectiva sobre nuestras propias vidas, de manera tal que podamos ver que no tenemos la obligación de mantenernos a las carreras.
Para algunas personas son sumamente benéficas las sesiones más formales e institucionalizadas en que se busca la paz en compañía de otros (tales como los servicios religiosos, los retiros espirituales, y congregaciones similares).
O simplemente podemos decidir levantarnos más temprano de lo que acostumbramos, para poder hacer nuestras cosas con más tiempo y más calma. Con un poco de meditación, podemos llegar a elaborar nuestros horarios personales para que sean menos congestionados, más flexibles, y por consiguiente menos ofuscados y apretados.
Cuando nos encontramos sumamente tensos o casi histéricos, podemos preguntarnos ocasionalmente, "¿Es que soy realmente tan indispensable?" o "¿Es esta prisa realmente necesaria?". Con gran alivio vemos frecuentemente que la respuesta más honesta es ¡NO! Todos estos trucos sirven realmente a la larga, no solo para ayudarnos a sobreponer nuestro problema alcohólico y las secuelas que contiene, sino que también nos capacitan para volvernos más productivos, porque conservamos y canalizamos nuestra energía en una forma más racional. Acomodamos las prioridades en una forma más sensata. Aprendemos que muchas acciones que en algunas oportunidades considerábamos vitales pueden eliminarse si son reexaminadas cuidadosamente. El preguntarnos "¿Qué tan importante es esto?" es frecuentemente un buen ejercicio.
Naturalmente, "Tómelo con calma" no nos proporciona una licencia para la pereza o para llegar tarde a los compromisos. Existen cosas que no deben posponerse hasta mañana. Una de ellas es el dejar de beber. Pero hay muchas otras cosas que si se posponen durante estas 24 horas, cuando las afrontemos estaremos mucho mejor equipados para manejarlas.
En cierta ocasión, una alcohólica sumamente enferma y agitada llamó a la oficina de A.A. y dijo que necesitaba ayuda ¡instantáneamente! Se le preguntó si podía esperar 20 ó 30 minutos hasta cuando alguien pudiera llegar a donde ella se encontraba. "¡NO!" respondió. "Mi médico me dijo que yo necesitaba ayuda inmediatamente, y no existe un momento que perder".
Y luego continuó, "¡Y esto me lo dijo anteayer!".
Nuestro corazón se conduele inmediatamente con alguien que se encuentre en esa penosa situación. Todos sabemos muy bien como se siente esa persona. La ayuda llegó en el término de una hora, y ahora ella cuenta la historia como un ejemplo de la forma como solía ser. Es casi increíble, cuando la vemos ahora reposada pero enérgica, calmada pero alerta.
Si a usted le parece deseable una fuerte coraza interior de paz, paciencia y tranquilidad, es posible obtenerla.
Recuérdese a sí mismo de vez en cuando que tal vez la velocidad igual para este día es "Tomarlo con calma". Y este cambio puede empezar en este instante, ¿verdad?

Artículo del libro “Viviendo Sobrio”
leotributo de Argentina
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El origen de los doce pasos de Alcohólicos Anónimos

By Bill W.
July 1953 A.A. Grapevine
Los AA están siempre preguntando "¿de donde vienen los doce pasos?”En el último análisis quizás nadie lo sepa. Algunos eventos que guiaron a la formulación de los pasos están todavía para mi tan claros como si hubieran ocurrido ayer.
Para la gente involucrada, los principales canales de inspiración para nuestros pasos fueron tres: 1.-los grupos Oxford 2.- el Dr.William D. Silkworth del hospital local, y 3.- el afamado psicólogo William James, llamado por algunos el padre de la psicología moderna. La historia de como estas influencias se juntaron y como condujeron a la escritura de los doce pasos es excitante y se ve extremadamente increíble.
1.- Influencia:
Muchos de nosotros recordaremos los grupos Oxford como un movimiento evangélico moderno que floreció en 1920 y primeros años de 1930, fundado por el que fuera anteriormente ministro luterano Frank Buchman.
Los grupos Oxford (GO) de aquel tiempo ponían mucho énfasis en el trabajo personal de un miembro con el otro. Los doce pasos de AA tienen sus orígenes en esa práctica de vida. La columna vertebral de los GO eran, absoluta honestidad, absoluta pureza, generosidad y amor absoluto. Ellos también practicaban un tipo de confesión que llamaban " compartir"; a realizar reparaciones por el daño hecho le llamaban "restitución"; creían profundamente en su " tiempo parado" la meditación que practicaban tanto individualmente como colectivamente, en los cuales la guía de Dios estaba impregnada por cada detalle de la vida, ya fuera grande o minúsculo.
Las ideas básicas no eran nuevas; podían ser encontradas en cualquier lado. Pero lo verdaderamente valioso para nosotros los primeros alcohólicos que contactábamos con los GO era que ellos ponían mucho énfasis particularmente en estos principios. Y afortunadamente para nosotros era el hecho de que los grupos llevaban los dolores de cada persona a no interferir con los puntos de vista personales sobre religión. Su sociedad, como mas tarde la nuestra, vio la necesidad de ser estrictamente "no confesional"
En el verano de 1.934, mi muy apreciado y alcohólico amigo, y compañero de colegio " Ebbie" había contactado con estas buenas gentes, y había conseguido súbitamente la sobriedad. Siendo un alcohólico, y de los muy obstinados, él no habría sido nunca capaz de " comprar " los puntos de vista, ideas y actitudes de los Grupos Oxford. Sin embargo le movía su sincero agradecimiento por le hecho de que había abandonado su obsesión por la bebida.
Cuando llegó a Nueva York a finales de 1.934, Ebbie pensó en mí. En un desapacible día de noviembre llamó a mi casa. Pronto me estaba viendo a través de nuestra mesa de cocina en el 182 de clinton street, brooklyn, New York.Como recuerdo esa conversación, él constantemente usaba frases como estas :• "encontré que no podía manejar mi vida por mi mismo" ;" tengo que ser honesto conmigo mismo y con alguna otra persona " ; " tengo que restituir el daño que he hecho"; " tengo que rezar a Dios pidiéndole guía y fortaleza, incluso aunque no estuviera seguro que hubiera un Dios "; " y después de haber tratado seriamente de hacer estas cosas encontré que mi ansia de alcohol desapareció "Entonces una y otra vez Ebbie decía algo como esto " Bill, no hay nada como ir en el vagón del agua. No luches con el deseo de beber, tú eres liberado de él. Yo nunca había tenido eses sentimiento anteriormente"
Ese era el resumen de lo que Ebbie extrajo de sus amigos de los grupos Oxford y me transmitió ese día. Mientras estas simples ideas no eran nuevas, ellas me alcanzaron como toneladas de ladrillos. Hoy entendemos porque fue así....un alcohólico hablando a otro como nadie puede hacerlo.
2.- Influencia:

Dos o tres semanas mas tarde, el 11 de diciembre para ser exactos, yo me tambaleaba entrando al hospital local Carles B. en Central Park, New york City. Había estado allí tres veces, por lo tanto ya conocía y amaba al doctor al cargo, el Dr.Silkworth. Fue él, el que pronto iba a contribuir con una gran idea, sin la cual AA nunca hubiera tenido éxito. Durante años él había estado proclamando que el alcoholismo era una enfermedad, una obsesión de la mente unida a una alergia física del cuerpo.
Ahora comprendí lo que esto significaba para mí. También entendí qué clase de combinación fatal podrían tener estos dos ogros gemelos.. Por supuesto una vez espere estar entre la pequeña cantidad de victimas que ahora y siempre escapan a su destino.Pero esta esperanza ahora se había ido. Estaba a punto de tocar el fondo. Ese veredicto de la ciencia-la obsesión que me condenaba a beber y la alergia que me condenaba a morir-estaban a punto de hacer el truco. Allí fue donde la ciencia médica, personificada en este benigno pequeño doctor, empezó a ajustar todo. Puesta en las manos de un alcohólico hablando al más próximo, esta verdad de doble filo podría destrozar el resistente ego de un alcohólico y permitirle que descansara por la gracia de Dios.
En mi caso evidentemente fue el Dr.Silkworth el que me lo trajo mientras que mi amigo Ebbie me trajo los principios espirituales y la gracia que me produjo un repentino despertar espiritual en el hospital tres días más tarde (dic.14, 1.934) Inmediatamente supe que era un hombre libre, y con esta sorprendente experiencia vino un sentimiento de maravillosa certidumbre de que un gran número de alcohólicos pueden un día disfrutar del regalo sin precio que nos ha sido concedido.
3.- Influencia:
En este momento una tercera oleada de influencia se introdujo en mi vida a través de las paginas del libro de William James " variedades de experiencias religiosas " Alguien me lo había traído al hospital. Siguiendo mi repentina experiencia espiritual, el Dr.Silkworth se había esforzado en que no había alucinado. Pero William James hizo incluso más. No sólo, él decía, las experiencias espirituales podían sanar a las personas, podrían transformar a hombres y mujeres para que ellos pudieran hacer, sentir, y creer lo que hasta el momento parecía imposible para ellos. Importaba poco si los despertares eran repentinos o graduales, su variedad podía ser infinita. Pero el mayor desenlace de ese libro fue este: en la mayoría de los casos descritos, los que fueron transformados fueron personas sin esperanza. En alguna área de sus vidas habían tenido una absoluta derrota. Bueno eso me venía bien, en la completa derrota, con ninguna esperanza o Fe de ninguna clase, yo había llamado a un poder superior. Había llevado a cabo el primer paso del programa de AA de hoy en día -" admitimos que no teníamos poder sobre el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables-", Yo había también hecho el paso tres, " tomamos la decisión de poner nuestros deseos y vidas en manos de Dios tal y como lo entendíamos" Esto fue lo que me convirtió en libre. Era tan simple, y tan misterioso, como eso.
Estos hechos eran tan excitantes que instantáneamente me uní a los Oxford Groups, pero para su consternación yo insistí en dedicarme exclusivamente a los borrachos, lo cual inquieto a los GO de dos maneras. Primeramente, ellos querían ayudar a salvar al mundo entero. En segundo lugar, su suerte con los borrachos había sido escasa. Justo cuando me uní ellos habían estado trabajando con un grupo de alcohólicos, lo cuales se habían mostrado muy decepcionados. Uno de ellos, se rumoreaba, había tirado su zapato a una valiosa ventana de la iglesia episcopal cerca del callejón donde los GO tenían su cuartel general. Ninguno de ellos tomo en consideración mi repetida declaración de que llevar la sobriedad a todos los borrachos del mundo. Acertadamente decían que mi engreimiento era demasiado grande.
Algo perdido
Después de seis meses de violento esfuerzo y sin resultados con alcohólicos que encontré en una misión cercana al hospital local, empezó a parecer que los miembros de los GO estaban en lo cierto. Nadie había alcanzado la sobriedad. En Brooklyn siempre teníamos una casa llena de alcohólicos viviendo con nosotros, algunas veces hasta cinco. Mi valiente mujer Lois, una vez llegó del trabajo y se encontró a tres de ellos como una cuba. Aunque eventos como estos me ralentizaron de alguna manera, la persistente convicción de que un tipo de sobriedad podría ser lograda nunca me abandonó, Había en cambio un punto brillante. Mi padrino, Ebbie, con su nueva sobriedad encontrada.
¿Cual era el motivo de todos estos fiascos? Si Ebbie y yo habíamos encontrado la sobriedad, por qué el resto no la podrían encontrar también? Algunos de los que habíamos estado trabajando con ellos ciertamente querían estar bien. Especulábamos día y noche por que motivo nada bueno les había ocurrido. Quizás no podían soportar los pasos espirituales de los GO que son cuatro, honestidad, pureza, generosidad y amor. De hecho algunos de los alcohólicos declararon que ese era el problema. Se quejaban también sobre otro tipo de coerción- algo que los Grupos Oxford llamaban • la guía de otros •, un " equipo", compuesto por grupos de no alcohólicos que se sentaban con un alcohólico y después de un cierto tiempo darían precisas instrucciones de como el alcohólico debería manejar su propia vida. Tan agradecidos como estábamos a nuestros amigos de los Grupos Oxford, esto era a veces duro de tomar. Eso estaba relacionado con el resbalón que seguía.
Pero esa no era toda la razón por la que fallaba. Después de meses vi que el problema estaba principalmente en mí. Había llegado a ser muy agresivo y engreído. Habla mucho sobre mi repentina experiencia espiritual, aunque fuera algo muy especial. Había estado jugando al doble papel de profesor y predicador. En mis exhortaciones olvidé todo sobre el lado médico de nuestra enfermedad. No estábamos usando lo que el Dr.Silworth tan providencialmente nos había dicho.

Finalmente, un día el Dr.Silkworth me puso los pies en la tierra. Me dijo " Bill, por qué no dejas de hablar tanto respecto tesa brillante experiencia tuya, suena demasiado a loco. Aunque estoy convencido que nada mejor que principios morales le vendrá bien a los alcohólicos, creo que tienes que poner la carreta antes que el caballo. El asunto es que el alcohólico no tragara con todas esas exhortaciones morales hasta que no se convenzan por ellos mismos que lo deben hacer. Si yo fuera tu les hablaría primero en términos médicos. Mientras que nunca nada bueno ha sido para mí decirles que fatal es el mal que tienen, puede ser diferente la historia si eres tú el que le lleva esas malas noticias, un alcohólico sin esperanza anteriormente. Porque esta identificación natural que tu tienes con los alcohólicos, tu puedes llegar donde yo no puedo. Háblales primero de la enfermedad, y díselo crudamente. Esto puede ablandarles hasta el punto de que acepten esos principios que en verdad le vendrán bien a ellos"
Entonces vino Akron
Poco después de esta conversación, me encontré en Akron, Ohio, en una aventura de negocios que pronto fracasó. Solo en la ciudad me aterraba de muerte la idea de volver a emborracharme. Yo no era mas un profesor o un predicador, era un alcohólico que necesitaba a otro alcohólico tanto como posiblemente el me necesitaba a mi. Guiado por esa urgencia, pronto me encontré cara a cara con el Dr.Bob. Era evidente que el Dr.Bob conocía mas de asuntos espirituales que lo que yo sabía. El también había estado en contacto con los grupos Oxford en Akron. Pero por algún motivo el simplemente no pudo encontrar la sobriedad. Siguiendo el consejo del Dr.Silkworth hablé sobre la enfermedad. Le dije como era el alcoholismo y lo fatal que podría llegar a ser. Aparentemente esto le llegó al Dr.bob. El 10 de junio de 1.935 él consiguió la sobriedad, y ya nunca más volvió a beber. Cuando, en 1.939, aparece por primera vez la historia del Dr.bob en el libro Alcohólicos Anónimos, él puso un párrafo del mismo en itálicas. Hablando de mi, dice " de más importancia fue el hecho de que el era el primer ser humano con el que había hablado en toda mi vida, que sabía que estaba hablando sobre lo que es el alcoholismo desde la experiencia real"
El vínculo perdido

El Dr.Silkworth nos ha ofrecido ciertamente el vínculo perdido sin el cual la cadena que ahora se ha convertido en nuestros doce pasos jamás se hubiera completado. Entonces, y allí, se encendió la chispa que llegaría a convertirse en Alcohólicos Anónimos.
Durante los tres años siguientes a la recuperación del Dr.Bob el crecimiento en nuestros grupos de Akron, Nueva York y Cleveland evolucionó el llamado programa boca a boca de nuestros tiempos pioneros. En la medida que comenzábamos a formar una sociedad separada de los Grupos Oxford, empezamos a declarar nuestros principios, que eran así:
1.- Admitíamos que éramos impotentes ante el alcohol

2.-Fuimos honestos con nosotros mismos
3.-Fuimos honestos con otra persona, en confidencia

4.-Hicimos reparaciones por el daño hecho a otros

5.-Trabajábamos con otros alcohólicos sin demandar dinero o prestigio

6.-Rezábamos para que Dios nos ayudara a hacer estas cosas lo mejor que pudiéramos.

Aunque estos principios eran llevados a cabo al capricho o gusto de cada uno de nosotros, y aunque en Akron y cleveland todavía estaban atrapados por los principios absolutos de los Grupos Oxford de honestidad, pureza, falta de egoísmo y amor, esta era la esencia de nuestro mensaje a los alcohólicos recién llegados en 1.939, cuando nuestros actuales doce pasos fueron puestos en papel.

Recuerdo muy bien la tarde en que se redactaron los Doce Pasos. Yo estaba tumbado en la cama, sintiéndome bastante descorazonado y sufriendo uno de mis imaginarios ataques de úlcera. Se habían esbozado cuatro capítulos del libro Alcohólicos Anónimos y se habían leído en las reuniones de Akron y de Nueva York. Nos dimos cuenta muy pronto de que todo el mundo quería ser autor. Las riñas acerca de lo que debería ser el contenido de nuestro libro eran tremendas. Por ejemplo, algunos querían un libro puramente psicológico, que atrajera a los alcohólicos sin asustarles. Más tarde podríamos hablarles del "asunto de Dios." Unos cuantos, encabezados por nuestro estupendo amigo sureño, Fitz M., querían un libro más bien religioso, con una buena dosis del dogma que habíamos ido recogiendo por las iglesias y las misiones que habían tratado de ayudarnos. Cuanto más estruendosos eran esto argumentos, más me sentía en el punto medio. Parecía que yo no iba a ser el autor. Iba a ser un mero árbitro que decidiría cuál seria el contenido del libro. No obstante, esto no quería decir que no hubiera un gran entusiasmo por la empresa. Cada uno de nosotros se sentía tremendamente entusiasmado por la posibilidad de llevar nuestro mensaje a todos los incontables alcohólicos que aun no nos conocían.

Al haber llegado al Quinto Capítulo, nos parecía que ya había llegado la hora oportuna de enunciar lo que era en realidad nuestro programa. Recuerdo haber repasado en mi mente las frases del programa de palabra que eran en aquel entonces de uso corriente. Al tenerlas apuntadas, vi que correspondían a los seis principios anteriormente enumerados. Entonces, me sobrevino la idea de que nuestro programa debería ser enunciado de una forma más clara y exacta. Habría que tener una serie de principios bien precisos para nuestros lectores lejanos. Dada la capacidad del alcohólico para justificarse, el texto tendría que estar a toda prueba. No podíamos ofrecerle ninguna escapatoria al lector. Además, un enunciado más comprensivo y detallado nos ayudaría cuando redactáramos los siguientes capítulos, en los que tendríamos que exponer exactamente cómo se debería practicar el programa de recuperación.

Al fin me puse a escribir sobre un bloc barato de papel amarillo. Dividí nuestro programa de palabra en partes más pequeñas y, al mismo tiempo, fui ampliando considerablemente su alcance. Aunque me sentía muy poco inspirado, para mi gran sorpresa, tardé poco tiempo - tal vez una media hora - en establecer ciertos principios, los cuales, al contarlos, resultaron ser doce. Y, por alguna razón inexplicable, había puesto la idea de Dios en el Segundo Paso, casi al principio. Además, me había referido a Dios muy a menudo en los demás Pasos. Incluso sugería en uno de los Pasos que el recién llegado se pusiera de rodillas.

Cuando presenté este documento en nuestra reunión de Nueva York, las protestas fueron muchas y muy ruidosas. A nuestros amigos agnósticos no les gustaba en absoluto la idea de arrodillarse. Otros decían se hablaba demasiado de Dios. Y, ¿por qué debería haber Doce Pasos, si antes teníamos cinco o seis? Mantengámoslo sencillo, dijeron.

Pasamos varios días y noches metidos en estas acaloradas discusiones. Pero tuvieron muy buenas consecuencias para Alcohólicos Anónimos. Nuestro contingente de agnósticos, encabezado por Hank P. y Jim B., acabaron convenciéndonos de la necesidad de hacerlo más fácil para las personas como ellos, empleando tales términos como "un Poder Superior" y "Dios como nosotros Lo concebimos." Esas expresiones, como bien sabemos hoy día, han resultado ser salvavidas para muchos alcohólicos. Nos han hecho posible a miles de nosotros dar un comienzo que no hubiéramos podido dar si hubiéramos dejado los Pasos como los escribí originalmente. Afortunadamente para nosotros, no se hizo ningún otro cambio en el borrador original y el número de Pasos seguía siendo doce. Poco sospechábamos en aquel entonces que nuestros Doce Pasos tendrían muy pronto la aprobación de los clérigos de todas las religiones e incluso de nuestros amigos más recientes, los siquiatras.

Este pequeño fragmento de la historia debe convencer incluso al más escéptico de que nadie inventó Alcohólicos Anónimos.

Simplemente brotó y creció - por la Gracia de Dios.

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HORMIGAS

El ganado de algún tipo de hormigas, llamados AFÍDIDOS, son como vacas que se encuentran al cuidado de las hormigas vaqueras, dentro de la sociedad hormiguil.
Estas afídidas son ordeñadas y sacadas a pastar. El ordeño se efectúa sobando suavemente al ganado con las antenas de las hormigas vaqueras.
Cuando la secreción del afidido o cóccido fluye y cae en gotas sobre el suelo, este liquido fermenta y se convierte el bebida alcohólica.
Las hormigas vaqueras que lo beben se emborrachan.
Estas hormigas ebrias son arrojadas de la comunidad debido a su conducta irresponsable y se les considera indignas de vivir en la perfecta sociedad comunal de las hormigas.

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EL ANONIMATO

El Anonimato: Manteniendo vivas las lecciones de la historia:

La Undécima Tradición: Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.

La Duodécima Tradición: El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.

En su "último mensaje" a la Comunidad en octubre de 1970, Bill W., cofundador de A.A., afirmó la continua importancia del anonimato. "Si me preguntaran cuál de estas bendiciones era, según mi opinión, la más responsable de nuestro desarrollo como Comunidad y la más vital para nuestra continuidad, yo diría: el ‘Concepto de Anonimato’... A.A. tiene que cambiar y seguirá cambiando a medida que pasen los años. No podemos, ni debiéramos retrasar el reloj. Sin embargo, yo creo firmemente que el principio del anonimato tiene que seguir siendo nuestra salvaguardia primordial y permanente. Mientras aceptemos nuestra sobriedad en nuestro espíritu tradicional de anonimato, continuaremos recibiendo la Gracia de Dios."

Cuando Bill dijo estas palabras, A.A. tenía 35 años—años que habían sido de gran significación histórica para toda persona interesada en el problema del alcoholismo. Gracias en gran parte al crecimiento y al éxito de A.A., el público tenía cada vez más conocimientos de esta enfermedad; había una variedad de recursos profesionales disponibles para el alcohólico enfermo; y miles de borrachos estaban logrando su sobriedad—muchos de ellos antes de que sus vidas hubieran sido destruidas por el alcoholismo.

Casi 30 años más tarde, el mensaje de A.A. ha sido llevado a 150 países, y hay unos dos millones de miembros en todo el mundo. Las organizaciones que en su estructura han seguido el modelo de A.A., han hecho que las palabras "recuperación" y "trabajo de Paso Doce" formen parte del vocabulario cotidiano. A.A. es reconocido por algunos como uno de los movimientos sociales más importantes del siglo XX. Hay voces — dentro y fuera de A.A. — que dicen con insistencia que, con tantos magníficos logros y éxitos a la vista del público, la Comunidad ya no tiene necesidad del anonimato.

¿Por qué, entonces, se adhiere A.A tan firmemente a esta tradición? Porque, en términos pragmáticos, esta tradición sirve a A.A. hoy tan eficazmente como lo ha hecho durante los últimos 60 años.

El anonimato protege al recién llegado

A nivel práctico, el anonimato protege al recién llegado. En una sociedad en la que se consideraba el alcoholismo un tema moral y se despreciaba al borracho de poca voluntad, los miembros pioneros se aferraban al anonimato como si fuera su salvavidas. Aunque hoy el alcoholismo es reconocido como enfermedad y ha desaparecido en gran parte el estigma social, los sentimientos de miedo, vergüenza y culpabilidad que tiene el alcohólico son tan fuertes como siempre. Puede que el anonimato que A.A. ofrece al alcohólico enfermo y tembloroso sea la única cosa que le permita sentir la suficiente seguridad para llamar por teléfono o ir a una reunión de A.A. y así dar los primeros pasos tambaleantes hacia la recuperación. Sin el anonimato, muchos que necesitan A.A. nunca encontrarían sus puertas.

El individuo es quien decide el grado de anonimato que quiere tener con su familia, sus amigos, sus empleadores e incluso con sus compañeros de A.A.


"Doce puntos para asegurar nuestro futuro"

Las Doce Tradiciones fueron publicadas por primera vez en abril de 1946, cuando Bill W. presentó a la Comunidad "Los doce puntos para asegurar nuestro futuro" (que se conocen ahora como la forma larga de las Tradiciones). "Nadie inventó Alcohólicos Anónimos," escribió Bill. "Brotó y evolucionó. Su desarrollo, logrado por un método de pruebas y tanteos, nos ha producido una rica experiencia. Poco a poco, hemos venido adoptando las lecciones de esta experiencia, primero como normas y luego como Tradición."

El punto once expuso la política de relaciones públicas de A.A.: "Nuestras relaciones con el mundo exterior deben caracterizarse por la modestia y el anonimato. Opinamos que A.A. debe evitar la propaganda sensacionalista. Nuestras relaciones públicas deben guiarse por el principio de atracción y no por la promoción. No tenemos necesidad de alabarnos a nosotros mismos. Nos parece mejor dejar que nuestros amigos nos recomienden."

El anonimato al principio desconcertó y luego impresionó a la prensa. Bill escribió en 1946 que "casi todo periodista que hace un reportaje acerca de A.A. empieza quejándose de lo difícil que es escribir un artículo sin nombres. No obstante, al darse cuenta de que se trata de un grupo de gente a quienes no les importa en absoluto ninguna ventaja personal, pronto se ve dispuesto a dejar pasar esta inconveniencia.¼ Por lo tanto, el artículo que escribe es amistoso, y nunca un mero trabajo rutinario. Escribe con entusiasmo, porque el reportero se siente entusiasmado." (Grapevine, 3/46)

En el punto doce, Bill explicó la esencia de lo que significa el anonimato: "Finalmente, nosotros los Alcohólicos Anónimos creemos que el principio de anonimato tiene una inmensa significación espiritual. Nos recuerda que debemos anteponer los principios a las personalidades; que debemos practicar una modestia verdaderamente humilde. Todo esto a fin de que las bendiciones que conocemos nunca nos estropeen; que vivamos siempre en contemplación agradecida de El que preside sobre todos nosotros."

Las Lecciones de la Experiencia

La humildad nunca ha sido fácil para los alcohólicos. Los miembros fundadores de A.A., sin guías tradicionales que seguir, aprendieron por un proceso muy doloroso de pruebas y tanteos que el éxito podría ser el peligro más grande para su sobriedad y para la Comunidad todavía en ciernes. Los miembros que volvieron a sus acostumbradas exigencias de poder y atención volvieron a emborracharse, empañando así la reputación de la Comunidad. Y a largo plazo, incluso cuando los miembros con sólida sobriedad trataron de obtener el reconocimiento del público "para el bien de A.A.," Alcohólicos Anónimos pagó un precio muy caro.

En la revista Grapevine de enero de 1955, Bill W. describió los resultados devastadores de la búsqueda desastrosa del poder y del prestigio personales, del honor público y del dinero: los mismos impulsos implacables que antes, al ser frustrados, nos hicieron beber; las mismas fuerzas que hoy en día desgarran el mundo..... Poco a poco, empezamos a entender que la unidad, la eficacia e incluso la supervivencia de A.A. siempre dependería de nuestra continua voluntad de sacrificar nuestros deseos y ambiciones personales por la seguridad y bienestar comunes. Así como el sacrificio significaba la supervivencia para el individuo, también significaba la supervivencia y la unidad para el grupo, y para A.A. en su totalidad." Bill, como buen narrador, nos relató unos ejemplos increíbles de cómo el bienestar a corto plazo puede ser desastroso a largo plazo.

En el caso de que desee poner en marcha nuestra oferta educativa en su centro escolar, adjunto encontrará la , que deberá remitir debidamente cumplimentada por fax, correo electrónico o correo postal a:

Fundación Alcohol y Sociedad
C/ Villalar, 4, 1º izquierda.
28001, Madrid
Tfno. 91 781 36 66
Fax 91 561 89 55
coordinacion@alcoholysociedad.org

A partir de la recepción de dicha ficha, un monitor de la Fundación se pondrá en contacto con su centro escolar para explicar con más detalle el funcionamiento de los programas, solventar las dudas que puedan surgir, así como para concretar las fechas en las que desea que las intervenciones tengan lugar.

Por último, recordar que todos los programas son de carácter voluntario y totalmente gratuito, con lo cual, no supondrá gasto alguno para el centro escolar.

Si tiene cualquier duda, por favor, póngase en contacto con nosotros.
Agradeciendo de antemano su atención, le saluda atentamente,

Director General
Fundación Alcohol y Sociedad
Aportado por Albahari
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¡La actitud lo es todo!
Hoy será lo que hagamos. Sin importar el clima, los trabajos por hacer, las personalidades que se crucen en nuestro camino, nos sentiremos felices y en paz si esa es nuestra elección.
Agonizar sobre las circunstancias que no son de nuestro gusto o debatirnos por fallar en controlar a otra gente, amigos o enemigos, nos ha robado la alegría que es siempre nuestra para experimentar. La depresión, el enojo, el miedo, la frustración ensombrecieron nuestros pasos porque no tomamos el control de la única cosa que siempre ha estado bajo nuestro control absoluto – la actitud.
Es tan fácil culpar a otros por cada imperfección en nuestra vida. Pero a medida de que nos vamos acostumbrando a la idea de asumir plena responsabilidad por como pensamos y sentimos, nos fortaleceremos. Nunca más nuestro sentimiento por nosotros mismos disminuirá. Y como se cree que dijo Abraham Lincoln, seremos exactamente tan felices como decidamos serlo.¡Nadie puede meterse con mi actitud excepto yo!
Aportado por Rosa Zahorski
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Mitologia griega
Deucalión y Pirra, engendraron a Oresteo rey de los locrios, bajo cuyo reinado una perra parió un trozo de madera que este plantó y de él brotó una cepa. Así nació el vino.
Aportado por Albahari
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El anonimato en línea
El compartir individual y personalmente es tan antiguo y sanador como la misma Comunidad. Pero en el ciberespacio, no se puede dar por sentada la privacidad. Teniendo en cuenta que la comunicación fluye de un alcohólico a otro por medios que son de tecnología punta, abiertos y que van evolucionando con una impresionante rapidez, la protección del anonimato es un motivo de alta preocupación para la cada vez mayor cantidad de miembros que van conectándose por el Internet. A continuación aparecen algunas de las preguntas que se hacen más frecuentemente a la Oficina de Servicios Generales, junto con respuestas que representan la experiencia colectiva de los A.A. de todas partes de los Estados Unidos y Canadá.
P. Estoy a punto de poner mi perfil en Myspace. ¿Cómo hago esto y al mismo tiempo respeto la Tradición de anonimato?
R. Ten en cuenta que MySpace, u otro sitio parecido, es un Website público. Si no te identificas como miembro de A.A., no hay conflicto. Pero si te identificas como tal y utilizas tu nombre completo o una foto tuya, esto sería una violación del espíritu de la Undécima Tradición que en su forma larga dice: "no se deben publicar, filmar o difundir nuestros nombres o fotografías identificándonos como miembros de A.A." Los sitios del Internet a los que el público puede acceder, tales como Websites en los que aparecen texto, gráficos y materiales de audio y vídeo, se deben clasificar en la misma categoría.
P. Recientemente hablé en un evento de A.A. y un amigo me ha dicho que desde entonces ha oído la charla en el Internet. Según recuerdo nadie me pidió permiso para publicarla. ¿Se permite esto?
R. Si no quieres que se publique tu historia de A.A. por ese medio, puedes ponerte en contacto con el Website y pedirles que la quiten del sitio. Debido a los rápidos progresos de la tecnología, esto ocurre cada vez más a menudo. No obstante, muchos miembros han seguido con buenos resultados la siguiente sugerencia para oradores en los eventos de A.A. que aparece en las Guías de A.A. para Conferencias, Convenciones y Encuentros:
"La experiencia indica que es mejor decir a los oradores que no utilicen nombres completos y no identifiquen a terceros por sus nombres completos en sus charlas. El poder de nuestra Tradición de Anonimato es reforzado por los oradores que no utilizan sus apellidos y por las compañías grabadoras en cuyas etiquetas y catálogos no se identifica a los oradores por sus apellidos, títulos, puestos de servicio o descripciones."
Los miembros informan de que las charlas grabadas se publican cada vez más por el Internet. Por ello, se recomienda a los miembros que van a hablar en eventos de A.A. que lo piensen dos veces antes de utilizar sus nombres completos.
P. ¿Cómo puedo explicar concisamente nuestra Undécima Tradición a un conocido de Web site que no sabe nada del asunto?
R. Muchos miembros han recurrido a la explicación que aparece en el artículo de servicio de la OSG titulado "Preguntas que se hacen frecuentemente acerca de los Web sites de A.A." (Nº 7): "Observamos todos los principios y Tradiciones de A.A. en nuestros web sites. Ya que el anonimato es la ‘base espiritual de todas nuestras Tradiciones,’ ponemos en práctica el anonimato en todo momento en todos los web sites de A.A. Un web site de A.A. es un medio de comunicación público que tiene capacidad de alcanzar a la audiencia más diversa y numerosa posible y por lo tanto, es necesario valernos de la misma protección que utilizamos ante la prensa, la radio y el cine."
P. El coordinador de mi comité de servicio ha pedido que se publiquen las actas de nuestras reuniones en el Web site del área para que toda persona interesada pueda accederlas. Me preocupo por la posible violación de anonimato. ¿Se pueden crear problemas así?
R. Aunque para alcanzar a los alcohólicos, a los profesionales del campo del alcoholismo y al público en general es una gran ventaja tener fácil acceso a información sobre la Comunidad, dada la naturaleza pública de los Web sites el hacerlo es un asunto que exige una detenida consideración.
Se pueden poner al fácil acceso de mucha gente las actas de las reuniones, los informes y materiales informativos, pero es importante tener presente que estos documentos van a aparecer en un medio público. Sería necesario repasar y revisar todo documento para estar seguro de que no se incluyen los nombres completos de los miembros de A.A. También la conciencia del grupo debe considerar cuidadosamente el contenido de los documentos. Por ejemplo, puede llegar a la decisión de no publicar en el sitio los asuntos considerados en las reuniones cerradas de negocios o en las sesiones de compartimiento.
Oficina de Servicios Generales de EEUU y el Canadá
Noviembre 2.007

Aportado por Rosa Zahorski
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Cómo hacer una reunión de estudio del Libro Azul

El "Libro Azul", también conocido como “el texto básico” o, más comúnmente, como el “Libro Grande”, es el libro Alcohólicos Anónimos, que recopila la experiencia de los primeros alcohólicos que encontraron una solución al problema del alcoholismo a través de nuestro programa, y que fuera publicado por primera vez en 1939. Actualmente se está preparando la tercera edición de Alcohólicos Anónimos en español.
Éstas son las sugerencias de un compañero que escribió a La Viña compartiendo su experiencia en la realización de estos seminarios o reuniones de estudio.
Lo primero que vamos a necesitar es un puñado de compañeros bien dispuestos a estudiar y aprender y que cada uno de ellos traiga su propio Libro Azul cuando nos reunamos. Vamos a necesitar nuestro lugar de reunión habitual a una hora de reunión habitual (valga la redundancia) para que los que llegan por primera vez o los que vienen de vez en cuando también puedan recibir este mensaje de aceptación y recuperación.
Lo ideal sería coordinar con el comité de literatura para que éste tenga una buena cantidad de Libros Azules para la venta y que además empuje la venta a través de rifas e incluso crédito (esto se suele reservar a los miembros más conocidos). De todos modos, cada grupo se maneja como más le conviene.
Vamos a necesitar a un coordinador responsable, de ésos que no fallan a sus reuniones, para que abra la reunión y comunique a los presentes que el formato de esta reunión fue aprobado en una reunión de trabajo por decisión de la mayoría y seguidamente explicará cómo es el orden de la reunión de estudio.
El formato de la reunión propiamente dicho puede variar de acuerdo al tamaño del grupo, asistencia, etc. Pero convengamos en que podemos elegir entre estas tres opciones:
1. Que el coordinador lea en voz alta mientras los demás leen en silencio y marcan con lápiz o tinta en sus libros las partes del texto con las que se identifican. El coordinador interrumpe la lectura cuando lo desea y cuenta su experiencia al respecto. Al terminar (no se debe tomar más de un par de minutos) anima a cualquier miembro que tenga un libro a que comparta brevemente también. Así en todas las reuniones, hasta terminar el libro.
2. Se puede hacer que cada persona que tenga un libro a la mano lea un párrafo y cuente su experiencia al respecto, mientras los demás escuchan. Si alguien quiere agregar o comentar algo puede pedirle la palabra al coordinador, que será quien lleve el orden de la reunión y otorgará la palabra o no según su criterio.
3. Si se consigue el Libro Azul en cassettes o en CD se ajusta el sonido a un volumen que todos puedan escuchar y entender mientras van leyendo en silencio. El coordinador detiene la grabación cuando lo crea conveniente y otorga la palabra a las personas que deseen compartir (brevemente). El mismo coordinador puede ser el que comparta su experiencia sobre el párrafo que se acaba de escuchar. En mi opinión, este método no reemplaza a la lectura directa, ya que lo más importante de este estudio es que el alcohólico marque, subraye y escriba en los márgenes de su propio Libro Azul para destacar más su identificación con la enfermedad.
Cualquiera de estos métodos sirve, pero debe ser el grupo en reunión de trabajo y con una conciencia bien informada el que decida cómo instrumentar el seminario.
Qué se obtiene de un seminario del libro azul
Según yo lo veo, los miembros que lleguen a estas reuniones con mente abierta y oído receptivo, obtendrán:
1. Admisión/Aceptación.
2. Recuperación.
3. Conocimiento de las relaciones interpersonales en la nueva manera de vivir.
4. Mantenimiento del programa en sobriedad. Los tres primeros capítulos están consagrados a mostrar la enfermedad al desnudo. Admisión y aceptación son los frutos obtenidos después de un análisis de lo que se ha estudiado.
Los capítulos 4, 5, 6 y en cierto modo el 7 son de recuperación. En el 8, 9 y 10 vamos a saber de las nuevas formas de relacionarnos en sobriedad con los que nos rodean.
Finalmente, parte del capítulo 7 y los últimos capítulos nos darán nociones de cómo mantenernos sobrios concurriendo a los grupos y trabajando con los demás.
Cuando los miembros asisten a estas reuniones semanalmente, los grupos de AA se benefician.
Cómo hacer que el seminario sea un éxito
Primeramente dejemos sentado que estamos buscando calidad de recuperación y no cantidad de recuperación. Hay que aclarar esto para que no nos desanimemos si, al llegar a la mitad del proceso, nos encontramos con que solamente somos cuatro los que conservamos el entusiasmo en seguir adelante. Por ello, empecemos por atraer a los AA que atraen AA para que seamos más los que estemos firmes durante todo el ciclo de estudio. Una vez nos dio resultado invitar a compañeros de otros grupos para que vinieran a leer y a compartir su experiencia, fortaleza y esperanza. Éstos, por lo general, venían acompañados de otros compañeros de sus grupos que se interesaron por el seminario más adelante. No necesariamente tenían muchos años en AA pero sí mucha buena voluntad para realizar el proyecto. De esta manera practicamos la primera tradición y evitamos ponernos nosotros (los organizadores del seminario) en el papel de los "espiritualoides" del grupo ante los ojos de los resentidos de siempre. Los resultados fueron óptimos.
Otras sugerencias útiles
• Algo que vale la pena destacar: no hacer fotocopias del capítulo que se va a leer ese día. Es mentira que un AA no tenga plata para un Libro Azul. El sacar fotocopias a la larga nos perjudica a todos, especialmente al grupo.
• Es conveniente que sea un comité el que se encargue de la reunión de estudio y no una persona sola. Siempre pueden pasar cosas y, si alguien falta un día, es bueno que haya suplentes del coordinador y de la persona encargada de los libros.
• Los coordinadores tendrán que tener bien claro que el objetivo de este encuentro no es compartir sino estudiar, por eso es que se dará más preponderancia a las "identificaciones" surgidas de las lecturas que a los relatos anecdóticos que nos desvíen hacia la distracción.
• En estas reuniones debemos privilegiar a los miembros que traen sus libros y estudian de ellos antes que aquéllos que vienen de vez en cuando y que no están muy convencidos de esta actividad.
• Por último recomendamos, basados en nuestra propia experiencia, que el grupo tenga a disposición de sus miembros las siguientes cosas, para colocar sobre la mesa:
1. Comida y bebida (siempre son bienvenidas, sin importar la hora ni el tipo de comida).
2. Lápices, bolígrafos y fibras (marcadores, plumones, resaltadores) para subrayar y marcar párrafos identificatorios.
3. Libros Azules de todos los tamaños (preferiblemente tenerlos a la venta).
Daniel Z., Florida

Revista “La Viña”
Noviembre/Diciembre 2007
Vol. 12 - N° 3
Aportado por Rosa Zahorski
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Actitudes y limitaciones

"Mis mayores limitaciones," decía un miembro, "están en mi mente. Hasta que vine a este grupo, ni siquiera estaba conciente de que muchas de las circunstancias negativas en mi vida eran el resultado directo de mis actitudes desordenadas"Me provoqué a mí mismo un montón de penurias innecesarias pensando que era mi responsabilidad manejar y dirigir las vidas de otras personas. Creía que estaba exclusivamente en mis manos hacer a los demás felices. Entonces continuamente ponía las necesidades de los demas en primer lugar hasta que no supe quien era o que necesitaba para mi propia felicidad y comodidad. Es cansador y enfermizo tratar de adivinar en todo momento lo que todo el mundo piensa. No sólo eso, no me da a mi ni a nadie más crédito para poder pensar, sentir o actuar por uno mismo."Hoy no manejaré ni dirigiré la vida de otros, ni esperaré que cualquier otro ser humano llene mi vacío interior. Tengo la dignidad, los recursos, y la responsabilidad para llenar mi propia vida así como los demas tienen la suya. Encontraré mis propias fuentes de comodidad, diversión y paz sin importar lo que los otros hagan con sus vidas y con sus elecciones libres.
Aportado por Rosa Zahorski
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Amigos
Cada amigo representa un mundo en nosotros, un mundo que posiblemente no había nacido hasta que ellos llegaron. --Anais Nin
Estamos rodeados de Hombres y mujeres que son necesarios para nuestro desarrollo. Esa es una revelación inquietante quizás ¡No queremos a todo el mundo en nuestras vidas! ¿Cómo podemos necesitarlos? Pero es así. Nuestro Poder Superior claramente entiende nuestras necesidades y guía a nuestras vidas a aquella gente que nos ayudará a crecer y cambiar y contribuir. Suena misterioso al principio, pero cuando nos acostumbramos a la idea, nos aliviamos. Cada persona nos enseñará algo que necesitamos saber sobre la vida y sobre nosotros mismos.
Nuestro carácter individual esta creciendo, cambiando, madurando. Nuestra comprensión de otros y nuestras experiencias se profundizan con cada evento que se desarrolla. El mundo está siempre cambiando. Por designo, no por coincidencia, haremos amistad con aquellas personas que nos necesitan, del mismo modo que nosotros las necesitamos.
Estoy donde necesito estar. Mis amigos y compañeros me necesitan y yo los necesito a ellos. Nos estamos moviendo y creciendo juntos
Aportado por Rosa Zahorski
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APADRINAMIENTO EN EL SERVICIO

Creemos que las actuaciones convenientes para un buen apadrinamiento en el servicio serian, entre otras. las que relatamos a continuación.

* Llevar a compañeros que tengan espíritu de servicio a reuniones de Comités. Asambleas. Foros. etc. hacerles ver de forma práctica el Tercer Legado.

* Posibilidad de actuar con responsabilidad hacia el ahijado, encauzando al mismo hacía compañeros con más experiencia en el servicio.

* Comentar muy a menudo, sobre todo por parte de los veteranos, el fortalecimiento para nuestra recuperación que nos proporciona el Tercer Legado.

* Tratar de comprender, asumir y poner en práctica Las Doce Tradiciones v Los Doce Conceptos del Servicio Mundial dentro y fuera de A.A.

* Anteponer los principios de A.A. a nuestros propios principios o intereses.

* No hacer de los ahijados recaderos en el Servicio de nosotros mismos, inculcándoles nuestros problemas, dificultándoles el ejercer su propia libertad y responsabilidad personal para tomar decisiones.

* Tener claro que en cada servicio existe su correspondiente nivel de responsabilidad y derecho de decisión.

* El espíritu de servicio se va creando por necesidad de la propia recuperación y a través de la experiencia de otros compañeros en el servicio.

* Debemos crear la necesidad del servicio a los que se inician en el mismo, tratando de inculcarles la idea de conjugar los Tres Legados para una buena recuperación.

* No utilizar el apadrinamiento en el servicio corno excusa para ocultar las diversas frustraciones personales, en la vida familiar, laboral, etc.

* Si asumimos el servicio con Espíritu de rotación, daremos lo que recibimos dejando tras de nosotros estructura. Actuar en el servicio de forma positiva y a legre haciéndolo
sencillo y atractivo.

* Y por último, hacer que el futuro servidor logre una sobriedad un poco contrastada cara a las implicaciones de la puesta en práctica del Tercer Legado. No utilizar al padrino en el servicio para cosas ajenas al mismo y que éste no permita que se le utilice.
Aportado por Rosa Zahorski
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LOS DOCE CONCEPTOS
(Forma Corta)

Los Doce Pasos de A.A. son principios para la recuperación personal. Las Doce Tradiciones aseguran la unidad de la Comunidad. Los Doce Conceptos para el Servicio Mundial, escritos por el co-fundador Bill W. ofrecen un grupo de principios relacionados para ayudar a asegurar que los varios elementos de la estructura de A.A. sean sensibles a las necesidades de quienes sirven y responsables ante ellos.
La “forma corta” de los Conceptos, que aparece a continuación, fue preparada por la Conferencia de Servicios Generales de 1974.
I. La responsabilidad final y la autoridad fundamental de los servicios mundiales de A.A. deben siempre residir en la conciencia colectiva de toda nuestra Comunidad.
II. La Conferencia de Servicios Generales se ha convertido, en casi todos los aspectos, en la voz activa y la conciencia efectiva de toda nuestra Comunidad en sus asuntos mundiales.
III. Para asegurar su dirección eficaz, debemos dotar a cada elemento de A.A. — la Conferencia, la Junta de Servicios Generales, y sus distintas corporaciones de servicio, personal directivo, comités y ejecutivos — de un Derecho de Decisión tradicional.
IV. Nosotros debemos mantener, a todos los niveles de responsabilidad, un “Derecho de Participación” tradicional, ocupándonos de que a cada clasificación o grupo de nuestros servidores mundiales les sea permitida una representación con voto, en proporción razonable a la responsabilidad que cada uno tenga que desempeñar.
V. En toda nuestra estructura de servicio mundial, un “Derecho de Apelación” tradicional debe prevalecer, asegurándonos así que se escuche la opinión de la minoría, y que las peticiones de rectificación de los agravios personales sean consideradas cuidadosamente.
VI. La Conferencia reconoce también que la principal iniciativa y la responsabilidad activa en la mayoría de estos asuntos, deben ser ejercidas en primer lugar por los miembros custodios de la Conferencia, cuando ellos actúan como la Junta de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.
VII. La Carta Constitutiva y los Estatutos son instrumentos legales, y los custodios están, por consiguiente, totalmente autorizados para administrar y dirigir todos los asuntos de servicios. La Carta de la Conferencia en sí misma no es un instrumento legal; se apoya en la fuerza de la tradición y en las finanzas de A.A. para su eficacia.
VIII. Los Custodios son los principales planificadores y administradores de los grandes asuntos de política y finanzas globales. Con respecto a nuestros servicios constantemente activos e incorporados separadamente, los Custodios, como síndicos fiscales, ejercen una función de supervisión administrativa, por medio de su facultad de elegir a todos los directores de estas entidades.
IX. Buenos directores de servicio en todos los niveles son indispensables para nuestro funcionamiento y seguridad en el futuro. La dirección básica del servicio mundial que una vez ejercieron los fundadores de Alcohólicos Anónimos, tiene necesariamente que ser asumida por los Custodios.
X. A cada responsabilidad de servicio, le debe corresponder una autoridad de servicio equivalente, y el alcance de tal autoridad debe estar siempre bien definido.
XI. Los Custodios deben siempre contar con los mejores comités permanentes y con directores de las corporaciones de servicio, ejecutivos, personal de oficina y consejeros bien capacitados. La composición, cualidades, procedimientos de iniciación y derechos y obligaciones serán siempre asuntos de verdadero interés.
XII. La Conferencia cumplirá con el espíritu de las Tradiciones de A.A., teniendo especial cuidado de que la Conferencia nunca se convierta en sede de peligrosa riqueza o poder; que fondos suficientes para su funcionamiento, más una reserva adecuada, sean su prudente principio financiero, que ninguno de los miembros de la Conferencia sea nunca colocado en una posición de autoridad desmedida sobre ninguno de los otros, que se llegue a todas las decisiones importantes por discusión, votación y, siempre que sea posible, por unanimidad substancial; que ninguna actuación de la Conferencia sea punitiva a personas, o una incitación a controversia pública, que la Conferencia nunca deba realizar ninguna acción de gobierno autoritaria, y que como la Sociedad de Alcohólicos Anónimos, a la cual sirve, la Conferencia en sí misma siempre permanezca democrática en pensamiento y en acción.
Albahari
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¿Cual es la definición de humildad?
“La humildad absoluta,” decía el cofundador de AA, Bill W., “consistiría en un estado de absoluta liberación de mi mismo, liberación de todos los reclamos que mis defectos de carácter hoy me hacen duramente. La humildad perfecta sería completa disposición en todo momento y lugar, para encontrar y para hacer la voluntad de Dios.” ¿Estoy peleando por la humildad?
Hoy pido
Que Dios amplíe mi interpretación de la humildad más allá de subordinación servil o del temor irreverente ante la grandeza de otros. Que la humildad también pueda significar libertad para mí mismo, una libertad que solo puede venir volviendo mi ser hacia la voluntad de Dios. Que pueda sentir la omnipotencia de Dios, que es humillante y vivificadora a la vez- Que este dispuesto a hacer la voluntad de Dios.
Hoy recordaré
La humildad es libertad.
Aportado por Rosa Zahorski
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El Servicio AA.:
De las Tazas de Café
Hasta la Conferencia

De los Tres Legados que nos transmitieron los funda­dores de A.A., el Tercer - el Servicio, quizás, el peor comprendido. Muchos A.As. rechazan las palabras "es­tructura de servicio," hacen notar que todo el mundo sabe que A.A. no está estructurado. Otros simplemente descartan la idea, manteniendo que no tiene nada que ver con la recuperación individual.
Pero, ¿qué es el servicio? No hay una respuesta corta y buena. Un no A.A. que asistía a la cena de apertura de la Conferencia de Servicios Generales en 1982 observó que cada taza de café entre los A.As. acaba por llegar a la Conferencia. Era como si estuviera repitiendo las pala­bras del co-fundador Bill W., quien dijo, en una plática en St. Louis en 1955, que los servicios incluían desde la preparación de una taza de café hasta las acciones nacionales e internacionales.
Jim O., delegado de Área de California del Sur, tiene ideas muy firmes sobre este asunto. Escribió: 'Cuando se presenta el asunto del servicio A.A., a veces se oye decir a un miembro: 'A mí no me importa esto. No es más que una cuestión de negocios y de política. Lo único que necesito yo es mi propia recuperación en mi propio grupo.’
"Lo de que no se da cuenta este miembro es que el ser­vicio A.A. lo ha ayudado a él no sólo desde cuando llamó a A.A. por primera vez, sino lo había apoyado por muchos años antes. ¿Cómo sabía que existía un A.A. que podía llamar? O, ¿cómo supo de A.A. su esposa, su médico o su pastor para poder decirle que existía? Por­que un comité de información pública, una parte básica del trabajo de servicio, se esfuerza, desde hace muchos años, por explicarle a la gente lo que es A.A. y como se puede ponerse en contacto con A.A.
"¿Cómo llegó el número de A.A. en la guía de telé­fonos? ¿Por qué había un A.A. compasivo que le respon­dió cuando llamó para pedir ayuda? Porque el servicio A.A. lo había arreglado todo. Si está en una prisión o una institución, no puede salir para alcanzar la sobriedad por medio de nuestro programa; entonces, el servicio A.A. le lleva el programa a él.
"En su primera reunión, recibió literatura de A.A. ¿Cómo se escribió, imprimió, distribuyó esta literatura para que estuviera lista para él cuando la necesitara? Fue el servicio A.A., por medio de los comités de literatura, que se aseguró de que estuviera lista.
"El miembro que desprecia el servicio porque piensa que no tiene nada que ver con su propia recuperación no comprende lo esencial. Hoy, él está sobrio porque el ser-vicio lo hizo posible. El servicio es nuestro Duodécimo Paso, el cual nos permite alcanzar a miles de alcohólicos que sufren y que nunca alcanzaríamos si actuáramos como individuales."
El servicio empieza en el grupo local v se manifiesta de muchas maneras preparando el café, vaciando los ceniceros, sirviendo de funcionario de grupo. En la mayoría de los grupos, el servicio se dirige hacia afuera por medio del R.S.G. (representante de servicios generales), su vínculo con la estructura de servicio EE.UU./Canadá. Al elegir a un R.S.G., el grupo obtiene una voz en el A.A. mundial.
En una hoja volante, mandada antes de la Conferencia de 1982, Jeanie H. solicitó la participación de los A.As. en una reunión interdistrital para discutir de asuntos in­cluidos en la agenda de la Conferencia. Hizo observar que, en realidad, las entidades de servicio de A.A. per­tenecen a los grupos A.A. Preguntó: “¿Es su grupo un propietario absentista? Los socios comanditarios no tienen ni voz ni voto. Para ser un 'dueño' activo con todos sus derechos, su grupo no tiene que hacer más que elegir a un R.S.G. interesado y activo, que comunicará los des­eos de ustedes. Cuando su delegado/a vaya a la Conferen­cia en Nueva York, ¿sabrá lo que piensa su grupo? ¿O lo que piensa usted?"
Un M.C.D. (miembro de comité de distrito) de On­tario del Oeste, R. M. D., al cumplir su mandato, destacó la relación entre el servicio y la recuperación personal:
"El egoísmo y el egocentrismo - ese problema básico puede impedirnos anteponer los principios de A.A. a nuestras propias personas. Si el servicio no ha fortalecido su sobriedad, quizás su verdadero motivo todavía sea un poco egoísta. Nuestro objetivo primordial es de man­tenernos sobrios y de ayudar a otros a alcanzar la so­briedad. No tenemos mejor oportunidad para hacer esto que por el servicio."


BOX 4-5-9 - Volumen 15 N° 5
Agosto – Setiembre 1982

Aportado por Rosa Zahorski
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ES MEJOR QUE HOY VIVAS LO MEJOR QUE PUEDAS
Es mejor que hoy vivas lo mejor que puedas y actúes lo mejor que puedas y pienses lo mejor que puedas: ya que hoy es la preparación segura para mañana y todos los demás mañanas que siguen.
--Harriet MartineauLa palabra "sanidad" se deriva del Latín sanitas, que significa "salud." En nuestro grupo, yo pienso en salud como la integridad de mente, cuerpo y espíritu.Una forma de lograr la salud es viviendo un día a la vez. Para hacer esto con éxito, necesitamos darnos cuenta de que no podemos deshacer ni un solo acto que hayamos realizado o desdecir ninguna palabra hiriente ya hablada en el pasado. No importa cuanto nos arrepintamos o resintamos las penosas experiencias de ayer, no hay nada que podamos hacer para cambiar lo que pasó. El pasado esta para siempre más allá de nuestro control.
Lo mismo es verdad con respecto al futuro. No importa cuanto nos podamos preocupar por él, muy pocos de nosotros podemos predecir lo que mañana traerá. Solo podemos prepararnos par un futuro lleno de esperanza viviendo con plenitud y confianza hoy.
HOY es todo lo que tengo. Permíteme sacarle todos sus frutos.

Aportado por Rosa Zahorski
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LA ORACIÓN DE LA SERENIDAD: ‘TANTA SUBSTANCIA DE A.A. EN TAN POCAS PALABRAS’
Para los A.A. de todas partes, la querida Oración de la Serenidad es un mantra para toda ocasión imaginable: una brisa refrescante en una cara enrojecida por la ira, una corta canción de gratitud por buenas noticias, una guía consoladora ante las malas noticias—la seguridad reconfortante de que el mundo se va desenvolviendo como debe ser.
David R., de Oakland, California, dice: “Cuando en un día de calor achicharrante me encuentro en la autopista 101 congestionada por millas con multitud de camiones debido a un accidente, me pongo a recitar la Oración de la Serenidad para protegerme contra la furia de la carretera; y tiene el efecto deseado.”
Karen M., de Richmond, Virginia, dice que “cuando tengo que hacer algo que amenaza con destrozarme los nervios, como por ejemplo pedirle a mi jefe un aumento de sueldo o pedir disculpas por no haber hecho bien algún cometido, recito la Oración de la Serenidad varias veces y me tranquiliza como por arte de magia.”
John D., de Chicago, dice que la oración “me ayuda tanto en los buenos tiempos como en los malos. Siempre me viene a los labios de forma natural cuando las cosas van muy mal, pero trato de acordarme de decirla para dar gracias a Dios cuando las cosas salen bien, como en mi aniversario de A.A. o en la rara ocasión de pasar un fin de semana de vacaciones con mi esposa.”
Bill W., cofundador de A.A., dijo: “Nunca habíamos visto tanta sustancia de A.A. en tan pocas palabras.” En Alcohólicos Anónimos llega a su mayoría de edad Bill cuenta que a principios de 1942 , Ruth Hock, no-alcohólica, la primera secretaria nacional de A.A., enseñó a él y a otros que se encontraban en la abarrotada pequeña oficina de Nueva York un obituario que apareció en el Herald Tribune de Nueva York que terminaba con estas palabras:
Dios concédenos la serenidad para aceptar
las cosas que no podemos cambiar
el valor para cambiar las cosas que podemos
y la sabiduría para reconocer la diferencia.
Alguien sugirió que se imprimieran las cuatro líneas en una tarjeta pequeña, tamaño billetera, para incluirla en la correspondencia que se enviara de la oficina, y así la oración de la Serenidad empezó a hacerse una parte integrante de la vida de A.A.
Desde aquel entonces, ha sido traducida a los muchos idiomas que hablan los A.A. de todo el mundo y se reza en voz alta en las reuniones y silenciosamente en sus corazones. Por más de medio siglo la oración ha venido entretejiéndose tan íntimamente en la filosofía de A.A. que les resulta difícil a los miembros recordar que no se originó en la experiencia de A.A.
No obstante, a pesar de años de investigaciones por parte de historiadores y numerosas conjeturas por parte de aficionados, el origen exacto de la Oración de la Serenidad sigue siendo un misterio.
Lo que parece indiscutible es la reclamación de ser el autor hecha por el teólogo Dr. Reinhold Niebuhr, que en una entrevista dijo que había escrito la oración como nota final de un sermón acerca de cristianismo práctico. Pero incluso el Dr. Niebuhr admitió cierta duda al agregar “por supuesto puede que haya estado muchos años, incluso siglos, apareciendo aquí y allá, pero no lo creo. Creo sinceramente que yo mismo la escribí.”
Con su permiso, durante la Segunda Guerra Mundial la oración se imprimió en tarjetas para ser distribuida por la USO a los soldados. Para aquel entonces ya había sido reimpreso por el Consejo Nacional de Iglesias así como por Alcohólicos Anónimos.
Al sugerir que la oración podría haber estado apareciendo aquí y allá durante siglos, parece que el Dr. Niebuhr estaba en lo cierto. “Nadie puede decir con seguridad quién fue el primero en escribir la Oración de la Serenidad,” dijo Bill W.: “Algunos dicen que vino de los antiguos griegos; otros creen que salió de la pluma de algún poeta inglés anónimo; y otros afirman que fue escrita por un oficial de marina americano...” Otros han atribuido su origen a antiguos textos sánscritos y a los distinguidos filósofos Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y Espinosa. Un compañero de A.A. encontró entre “Los seis errores del ser humano” escrito por el escritor romano Cicerón, lo siguiente: “la tendencia a preocuparse por cosas que no pueden ser cambiadas o corregidas.”
De hecho, nadie ha encontrado el texto de la oración entre los escritos de estas supuestas fuentes originales. Lo que probablemente son muy antiguos, como la cita anterior de Cicerón, son los temas de aceptación, valor para cambiar lo que puede cambiarse, y la disposición para desprenderse de lo que está fuera de nuestra capacidad para cambiar. Con toda certeza, la búsqueda del origen de la oración ha sido como pelar una cebolla, y a veces es necesario volver a empezar desde el principio.
Por ejemplo, en julio de 1964, el Grapevine recibió un recorte de un artículo publicado en el Herald Tribune de París en el que el corresponsal informó de haber visto en Koblenz, Alemania, una placa grabada con las siguientes palabras: “Dios concédeme el desprendimiento para aceptar las cosas que no puedo alterar; el valor para alterar las cosas que puedo alterar; y la sabiduría para distinguir una cosa de la otra.”
Por fin aquí parecía haber una prueba concreta, con cita, autor, fecha, del origen de la Oración de la Serenidad. Pero, no. Quince años más tarde, en 1979, Peter T., de Berlín, dijo a Beth K., miembro del personal de OSG en aquel entonces, que en su primera forma la oración tuvo su origen en el filósofo romano Boecio, (480-524), autor de Los consuelos de la filosofía.
Hay aun otras reclamaciones y sin duda continuarán los descubrimientos en años venideros. Mientras tanto, una idea compartida por muchos es que la Oración de la Serenidad, sea cual sea su origen, antiguo o moderno, parece haber surgido de una percepción
humana fundamental y de una sabiduría nacida del sufrimiento. Aparte del Padrenuestro y la Oración de San Francisco de Asís, no hay otras palabras o conceptos, a la vez prácticos y espirituales, que tantos miembros de Alcohólicos Anónimos han llevado grabados en sus mentes y sus corazones en su viaje de sobriedad hacia una nueva forma de vivir.
Bill W. se refirió a este fenómeno hace años. Al agradecer a un amigo A.A. por la placa en la que estaba escrita la oración, dijo: “En la creación de A.A., la Oración de la Serenidad ha sido un bloque de construcción muy valioso, realmente una piedra angular.”
Y hablando de piedras angulares, misterios y coincidencias, un tramo de la calle 120 de Manhattan, que bordea el edificio donde se aloja la OSG, entre las calles Riverside y Broadway, se conoce por el nombre de Reinhold Niebuhr Place.
Box 459
Volumen 36 - N° 6
Edición Navide
NOTA: se cree que en tiempos del Rey Arturo, Los Caballeros de la Tabla Redonda cuando se reunian en consejo antes de comenzar solían rezar una oración muy similar a la Oración de la Serenidad, esta afirmación se encuentra en la actualidad siendo investigada por el equipo de feliz24horas.
Aportado por Rosa Zahorski
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Una opinión médica, sobre alcoholismo...

La diferencia entre beber y emborracharse depende de la cantidad de alcohol que se ingiere. La cantidad que se necesita para intoxicarse variará de persona a persona y de un momento a otro, pero cualquiera que beba lo suficiente se emborrachará.
Entre el bebedor y el alcohólico existe otra clase de diferencia. No puede medirse en cantidades de alcohol ni ser definida en breve. Depende de factores intangibles, de la personalidad, de la oportunidad y, en cierta medida, de la suerte. Pero los pasos desde la bebida social hasta la excesiva pueden ser demarcados y cuando la bebida excesiva produce ciertos daños, el bebedor se ha transformado en alcohólico. Hasta el momento de embarcarse en este viaje, los alcohólicos no eran a simple vista, diferentes a sus semejantes, aunque para un observador experto podrían haber existido indicaciones de propensión.
Vivimos en una sociedad donde es costumbre beber. A través del alcohol ofrecemos hospitalidad y mostramos nuestra sociabilidad.
Aunque frunzamos el entrecejo ante los borrachos, sospechamos de los abstemios. Son estos últimos los que nos resultan anormales.
Con un vaso en la mano, disfrutamos de compañía de viejos amigos y hacemos nuevos, proclamamos nuestras lealtades, discutimos problemas, negociamos y cerramos tratos. Se aceptan intoxicaciones mínimas reiteradas por parte de personalidades, militares, políticos, hombres de negocios y educadores. Creemos que esta forma de bebida abierta y moderada es, por lo general, inofensiva y favorable para las buenas relaciones humanas.
Somos tolerantes con la persona que toma una copa o aun una copa de más. También los alcohólicos alguna vez bebieron con esa moderación. ¿Qué los hizo cruzar la línea del alcoholismo? ¿Estaban las causas actuando inexorablemente en su interior o en las circunstancias del entorno y de la vida? Se deben considerar los
factores físicos, sociales y psicológicos. ¿A dónde conduce este camino? ¿Tiene retorno, la enfermedad del alcoholismo?
Entendemos que si, es difícil, arduo, por momentos doloroso,
pero debe ser recorrido, la recompensa es nada más, pero nada menos que la vida y en muchas oportunidades, una muy buena.
Por todo esto, muchos profesionales de la salud, vemos y apoyamos la labor de grupos de autoayuda, como Alcohólicos Anónimos, que alivianan el tránsito por el sendero de la recuperación de esta cruel enfermedad.

Aportado por Leo Carrasco
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ACEPTACION. PRACTICARE LA ACEPTACION, HOY ACEPTARE A LAS PERSONAS, LAS SITUACIONES, LAS CIRCUNSTANCIAS Y SUCESOS TAL COMO SE PRESENTEN.SABRE QUE ESTE MOMENTO ES COMO DEBE SER, PORQUE TODO EL UNIVERSO ES COMO DEBE SER, NO LUCHARE CONTRA TODO EL UNIVERSO PONIENDOME EN CONTRA DEL MOMENTO PRESENTE, MI ACEPTACION ES TOTAL Y COMPLETA, ACEPTO LAS COSAS COMO SON EN ESTE MOMENTO, NO COMO ME GUSTARIA QUE FUERAN.
Aportado por Rosa Zahorski
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ACEPTACION 2La palabra clave es aceptación"Dios, concédenos la serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia".Hola grupo como están ? Espero que bien. El alcoholismo es un drama en tres actos en el que toman parte por lo menos cuatro personajes: el bebedor y su familia, los, amigos, los compañeros de trabajo y hasta los consejeros, quienes pueden contribuir a mantener girando el Carrusel. El alcoholismo rara vez aparece en una persona sin que afecte a otras; es extraño que continúe aislado de los demás.Yo bebía mucho y me emborracha, y los demás reaccionaban contra la borrachera y sus consecuencias.. yo respondía a esta reacción y volvía a beber. Esto establece un Carrusel de culpa y negación, semejante a un espiral hacia abajo, lo cual caracteriza al alcoholismo. En el primer paso admití que no pude vencer al alcohol, acepte además la dependencia de un Poder Superior.Mi primer problema es aceptar las circunstancias actuales, como son, a mi mismo, tal como soy, y a la gente tal como es. sin la cual no puedo ni empezar a tener tranquilidad. Este es un ejercicio de aceptación que debo aprender a practicar cada día, cada 24hs. Cuando pueda realizar este trabajo que me es, imposible a veces, en cuanto pueda aceptar plenamente estos hechos, aunque me requiera un gran esfuerzo y paciencia, estaré mejor. Tengo que abandonar mi autosuficiencia. Para lograrlo necesito desarrollar buena voluntad para aceptar estas nuevas verdades de mi vida.Pero también me tengo que dar cuenta de que no soy impotente ante otras cosas. No soy impotente ante mis actitudes. No soy impotente al negativismo. No soy impotente para mi recuperación. Tengo el poder de ejercer una influencia positiva sobre mí mismo, sobre mis seres queridos y sobre mis compañeros. Bill dice:“No huimos ni luchamos, pero sí aceptamos. Y entonces comenzamos a ser libres de la compulsión por el alcohol.”La aceptación y la práctica de los Doce Pasos hacen que nuestra vida valga la pena.Que su P.S. le bendiga siempre.
Aportado por Leo Carrasco
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EL GRUPO BASE: EL ELEMENTO BÁSICO DE A.A.

“A lo largo de los años, la esencia misma de la fuerza de A.A. ha residido en el grupo base, el cual, para muchos miembros, es como la prolongación de su familia,” según las palabras del folleto “El grupo de A.A…. donde todo empieza.”
El grupo base es el lugar en donde los nuevos miembros pueden más fácilmente conocer a los compañeros de una manera genuina, y donde los veteranos pueden conocer a los nuevos. Escuchar a otros hablar francamente de sus temores y contar historias una vez vergonzosas de sus vidas de bebedores es una experiencia liberadora para el cauteloso o cohibido principiante.
“El pertenecer a un grupo base te hace posible sentirte más cómodo,” dice Chris S. “Tienes la sensación de que tus compañeros te conocen y te aceptan.”
Claro que todas las reuniones a las que asiste un alcohólico contribuyen de forma importante a su recuperación, ya sea en su grupo base o en otro. Pero los que llegan a A.A. tienen muchas cosas en común, incluyendo frecuentemente una sensación de nunca “haber sido parte” de nada. En el grupo base el principiante llega a saber orientarse en el nuevo mundo de la sobriedad. Después de pasar tanto tiempo al margen, el alcohólico recién sobrio aprende a hacer las primeras incursiones en la vida plena.
Es muy probable que en el grupo base el miembro haga los trabajos de servicio y experimente la deseada sensación de pertenecer, junto con el sentimiento de responsabilidad, que se origina milagrosamente en tareas simples como colocar las sillas o hacer el café.
El grupo base afianza al miembro de A.A. en el programa y tal vez la clave esté en comprometerse a participar en el servicio. “Asistes a una reunión a la que en otras circunstancias no irías, simplemente porque no quieres que el grupo se sienta decepcionado contigo.”
Si sigues asistiendo a un grupo, los miembros acabarán dándose cuenta. Si dejas de asistir a las reuniones, es probable que sea alguien de tu grupo base quien te eche de menos. Para aquellos que tienen la mala suerte de recaer, el grupo base es lugar lógico a donde regresar. “Estamos allí para recibir al principiante o a la persona que vuelve,” dice Dorothy.
Para quienes llevan mucho tiempo sobrios, el grupo base puede ser igual de importante. Mientras los principiantes salen a tomar café después de las reuniones, etc., puede ser que la persona con mucho tiempo de sobriedad ya no participe tanto. Para esa persona, el grupo base se convierte en lo que le mantiene arraigado a la Comunidad de A.A., un lugar al que saben que irán por lo menos una vez a la semana.
La asistencia de los veteranos a la misma reunión, semana tras semana, año tras año, le da sustancia al grupo, y su presencia puede ser inspiradora de formas inesperadas. Según una historia, un alcohólico que se quedaba muchos años en la periferia de A.A. sin lograr la sobriedad observó que había un veterano que siempre se encontraba sentado en el mismo rincón de la sala. Ese alcohólico finalmente logró la sobriedad y siempre atribuye el mérito a ese veterano. Dice que un día al ir a hacer una de sus infrecuentes visitas a la reunión local de A.A., sin saber todavía si iba entrar cuando llegara allí, acabó decidiendo que, según sus palabras “si ese abuelito todavía está allí en ese mismo asiento, voy a entrar.” Desde esa reunión, se ha mantenido sobrio.
El grupo base activo también contribuye a la salud de A.A. en su totalidad. Es el elemento básico de la Comunidad. Produce los representantes de servicios generales y fija el rumbo de A.A. como un todo. El grupo base vincula al miembro de A.A. con la Comunidad.
Una cuestión que se plantea en cuanto a los grupos base es la del desarrollo de los designados para hombres, mujeres, jóvenes, gays, etc.
En la 40ª Conferencia de Servicios Generales en 1990, una mesa de trabajo se enfocó en estos tipos de grupos. Entre las ventajas, según los participantes en la mesa de trabajo, se encuentra que estos grupos ofrecen una entrada a A.A. al alcohólico que “de no tener esta opción, no asistiría a las reuniones.” De esta forma, pueden servir como puente hacia la corriente principal de A.A. Una desventaja es que “estas reuniones pueden fomentar un sentido de ser diferente, de aislamiento y de segregación.”
Lo más importante, según se observó en la mesa, es que, conforme con la Cuarta Tradición, los grupos de A.A. son autónomos y tienen derecho a llevar sus asuntos como mejor les convenga “excepto en asuntos que puedan afectar a otros grupos o a A.A. considerado como un todo.”
En A.A. aprendemos lo básico de una nueva vida. El grupo base puede ser una parte importante de esto. Como dice en el prefacio de El grupo base: el latido del corazón de A.A., publicado por el A.A. Grapevine, “Es el lugar donde [los alcohólicos en recuperación] empiezan a adoptar los principios orientadores de Alcohólicos Anónimos como realidades que dan resultados en sus vidas sobrias.”
Box 459
Volumen 37 N° l
Febrero Marzo 2004
Aportado por Leo Carrasco
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El Segundo Paso
LLEGAMOS A CREER QUE UN PODER SUPERIOR A
NOSOTROS MISMOS PODRIA DEVOLVERNOS
EL SANO JUICIO

Si el Primer Paso es una medida de nuestra desesperación, el Segundo es una medida de nuestra esperanza. El Primer Paso es una admisión y aceptación de nuestra derrota total, y absoluta. Con todos nuestros esfuerzos, no podemos alcanzar la sobriedad; con nuestras mejores intenciones y con mucha determinación todavía encontramos que nuestras vidas caen sobre nuestras cabezas. Por supuesto somos impotentes ante el alcohol y nuestras vidas se han vuelto ingobernables.
Pero si somos impotentes ante el alcohol, ¿Entonces quién o qué puede ayudarnos a alcanzar la sobriedad? Y si no podemos gobernar nuestras vidas, ¿Quién nos guiará y nos ayudará a recobrar nuestro sano juicio?
En respuesta, el Segundo Paso dice: Un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
Con esta sola declaración, el Segundo Paso pone todo el fundamento espiritual de A.A.: Si vamos a recuperarnos de la enfermedad física, mental y espiritual, llamada alcoholismo, debemos creer y depender de un poder por encima de nosotros mismos.
No es tan fácil de hacer para muchos de nosotros, y lleva tiempo. Afortunadamente y no en vano, el paso es cuidadoso al utilizar <>. Algunos de nosotros llegamos al convencimiento casi instantáneamente; a otros les lleva semanas, meses y hasta años. No hay un tiempo fijo y tampoco hay razones para sentirse culpable por no ser capaz de aceptar el Segundo Paso de una manera inmediata, en toda su profundidad. Sin embargo, si no trabajamos con aceptación este Paso, si lo ignoramos y lo escondemos debajo de la alfombra deseando pasar de el, estamos arrancando el corazón del Programa de A.A.
Así es como llegamos al convencimiento, con ganas o sin ellas, ¿Pero creer en qué?
En tres cosas: La existencia de un Poder de fuera, y más grande que nosotros; la verdad de nuestra demencia; y que un Poder Superior puede y es capaz de devolvernos el sano juicio.
Por muchas razones, que algún día alguien puede explicar mejor que yo, muchos o la mayoría de los alcohólicos parecen tener problemas con la palabra <>, aunque la historia de un alcohólico, las partes que podemos recordar, son bastante prueba de que en estos momentos estamos en un nivel diferente al normal. Para muchos esta palabra significa hombres con batas blancas o pacientes siguiendo mariposas en un manicomio, o una docena de otros comportamientos sicóticos.
Pero una palabra es solamente una palabra y <> puede significar cualquier comportamiento que generalmente no se ajusta a lo normal.
Nuestro comportamiento obsesivo-compulsivo en relación con el alcohol no puede ser llamado normal. Tampoco las cosas que hacíamos mientras bebíamos. Ni tampoco nuestros patrones de comportamiento, procesos mentales, o sencillamente los problemas que se nos presentan cuando hemos dejado de beber.
La opinión de personas sobre la palabra <> con respeto a nosotros es de que estábamos sin sano juicio mientras bebíamos, antes de empezar a beber o cuando ya estábamos borrachos. De cualquier modo, estas opiniones carecen de importancia a la luz de la realidad, ya que si nos faltaba el sano juicio mientras bebíamos, las ganas que en ocasiones nos invaden de regresar a aquel tipo de vida no se pueden calificar más que de locura, y si existe algún problema que apoye ese deseo, este problema debe ser eliminado.
Pero la solución aportada por esta oración no es tan fácil de aceptar como parece. Para ser más cruda, una mente enferma de verdad no puede repararse a sí misma; de hecho no puede ver lo que está mal.
La mente humana tiene una capacidad asombrosa de protegerse a sí misma de influencias de fuera. Aunque la parte consciente de la mente tiene un deseo de encontrar el problema y arreglarlo, la parte subconsciente bloqueará cualquier esfuerzo poniendo una variedad de motivos, información y direcciones, todos equivocados. Si el problema es bastante grande, la mente consciente no se dará cuenta de que existe un problema, y la parte que sí está enterada es impotente de hacer algo para arreglarlo.
La aceptación de que somos impotentes para hacer frente a nuestros problemas solos, es una parte importante del Primero y Segundo Paso. El Segundo Paso dice muy claramente que un Poder Superior podría devolvernos el sano juicio. Cuando aceptamos nuestra irracionalidad, y de que somos incapaces de hacer frente solos, entonces viene la búsqueda para la aceptación de un Poder, una fuerza, una influencia que viene de fuera de nosotros. El Paso se refiere a un Poder Superior más poderoso que nosotros. Es obvio, si somos incapaces de resolver nuestros problemas solos, el Poder debe de ser más grande que nosotros mismos, si va a traer algo que vale la pena. Sin embargo, los bebés tienen que arrastrarse antes de comenzar a andar, y andar antes de que puedan correr. Es difícil empezar a buscar fuerza de nosotros mismos, cualquier tipo de fuerza o poder, incluso a un Poder Superior. De hecho, es muy difícil para algunos aceptar la idea de que hay algo fuera de nosotros.
Esta última declaración merece alguna explicación. Una mente racional, pensativa, consciente no tiene problemas con la idea de que cada persona, cosa o fuerza tiene una existencia separada y distinta. Podemos decir (y creer) <>.
Sin embargo, la mente subconsciente o consciente, a menudo rechaza esta idea. Dice, <>. ¿Externo? Apenas. Una de las más poderosas herramientas de A.A. es el proceso con el cual un alcohólico se identifica con otro. En primer lugar, esta identificación consiste meramente en reconocer que hay otra gente que existe independiente de nuestras mentes. Entonces el proceso va más lejos: Identifica a otro alcohólico como un ser humano similar. Pero la identificación básica es con otro ser humano como una identidad separada.
Una vez esta apertura está despejada, el resto del proceso es relativamente fácil. Una vez estamos enterados de que hay otras personas y cosas - y fuerzas - fuera de nosotros, solamente es un asunto de buscar este Poder que haga algo bueno en nosotros. Evidentemente, en cualquier experiencia espiritual, el Poder está reconocido como la fuerza básica que maneja el Universo.
Tratar de aceptar un Poder Superior tal vez parezca complicado, ¿Pero hay algo que valga la pena decir? Los que han tenido una experiencia espiritual ya lo saben, mientras para los que no la han tenido todavía, un desborde de palabras no sería suficiente para que comprendieran su significado verdadero.
La búsqueda de un Poder Superior y la naturaleza de este Poder, cuando se ha encontrado, son asuntos personales. Muchos de nosotros no tenemos dificultades en aceptar un Dios como Poder Superior; muchos otros se siente tímidos ante la palabra <>, pero no tienen problemas de aceptar la presencia de algún tipo de fuerza universal; todavía muchos miran nuestro grupo de A.A. o todo A.A. como un Poder Superior.
En todo caso, aunque no hayamos adquirido una creencia externa, más poderosa que nosotros, y que sea capaz de ayudarnos a volver a nuestro sano juicio, esto implica que esta fuerza externa poderosa es una fuerza positiva, una fuerza que es capaz de poner sentido en el caos de la realidad, y traer orden al caos de nuestras vidas. El nivel final de aceptación total del Segundo Paso es llegar al convencimiento de que este Poder Superior, un poder bueno y ordenado, verdaderamente nos ayudará. Ya hemos aceptado la idea de que este Poder puede hacer el trabajo. Ahora debemos estar convencidos, convencidos completamente, de que este Poder lo hará.
Una vez más, las palabras no son el método adecuado para expresar creencia. Algunos que han sometido sus errores a la piedad de un tribunal, es una manera de hablar, saben que el Poder Superior hará exactamente lo que dice el Segundo Paso. Pero +este no es una ayuda para aquellos que no lo han hecho. Lo que sí puede ayudar es una descripción de la lucha de un miembro con el Segundo Paso.
Llegué a A.A. como agnóstico, o más bien, no creía en nada, pero quería creer. Aunque no podía empezar a aceptar el concepto de Dios, por supuesto me gustaba la serenidad y la paz de la mente que veía en los que creían.
Cuando mi tiempo en A.A. pasaba, el deseo crecía. También aumentó diariamente, el dolor, dolor puro sin consuelo, no dolor físico, pero había unas ganas dentro de mi mente y de mi corazón por algo más alto, y más importante, más allá de mí.
Mi grupo y el programa de A.A. me ayudaban, y como sea que el tiempo pasaba, yo empezaba a percibir algún tipo de orden donde solamente había confusión, algún sentido de dirección donde había solamente un laberinto de callejones sin salida.
Entonces un día todas las piezas cayeron en sus lugares. Todas las barreras que me habían tenido ciego, que me impedían ver la naturaleza verdadera de las cosas, habían desaparecido. Por primera vez en mi vida, llegué a palpar la presencia penetrante de un Poder incomprensible y vasto.
En ese momento también, me enteré de que yo solamente soy una cosa muy insignificante dentro del Universo, pero vitalmente importante. Infinitamente pequeña porque soy un alma pequeña en un planeta alrededor de un sol en una galaxia de billones innumerables, pero importante vitalmente porque el Universo entero inmenso hubiera sido muy ligeramente diferente sin mí, como hubiera sido sin cualquiera de nosotros.
La visión, si puedo llamarla así estaba por un momento tambaleando, pero solamente por un momento. Este convencimiento de mi visión me sostenía y todavía me sostiene, si soy una parte de un entero, aunque soy una parte diminuta, pertenezco aquí.
Y si pertenezco aquí, todo lo que tengo que hacer es encontrar exactamente lo que pretendo ser y hacer. Para mí como alcohólico, parte de la respuesta es obvia. El Universo tiene la capacidad, de hacer las reglas, elimina al malo y al enfermo, y como un alcohólico es una persona enferma, el Universo, o la sociedad, lo eliminará. Por lo tanto, beber para mí es negar mi Poder Superior.
Pero esto es solamente una parte del problema, aunque tal vez la más importante. Personalmente concibo el Universo como un lugar muy ordenado; para conseguir una existencia serena y alegra, todo lo que es necesario es estar introducido en este orden y ajustarse dentro. Esto es más fácil de decirlo que de hacerse, por supuesto. Así es en A.A., después del Segundo Paso hay diez más proyectados para ayudarnos a conseguir eso.
Pero una vez que hemos aceptado, como hecho indiscutible, nuestra impotencia ante el alcohol, y una vez que hemos llegado al convencimiento de que un Poder Superior podría darnos lo que necesitamos, hemos saltado dos pasos gigantes hacia adelante en el camino de nuestra recuperación.
AA. GRAPEVINE – FEBRERO 1970
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